¿COMO TENER UN
ESTILO DE VIDA SALUDABLE?
Hace unas semanas compartí con
ustedes el enlace a un programa de radio en donde la nutrióloga
certificada Itzel Carranza dió una explicación muy interesante sobre
la densidad energética en los alimentos.
El día de hoy tengo el enorme gusto
de publicar un artículo que Itzel ha escrito especialmente para las
lectoras de 40ymas.com. Itzel, como todas nosotras es una mujer de
más de 40 que disfruta plenamente de la vida y lo demuestra en todo
lo que hace y en la manera en que comparte sus conocimientos sobre
el tema.
Estoy segura que disfrutarán mucho
leyendo este artículo que habla de lo importante que es el estilo de
vida que llevamos para mantenernos en buena salud.
Nutrición y estilo de vida saludable
Por:
Itzel Carranza
En el cuidado de la salud es
importante el “estilo de vida”, ya que es la forma
en la que te responsabilizas y te haces conciente de tus acciones
diarias, que de manera importante definen tus hábitos y costumbres
día a día… En esas pequeñas acciones diarias se va definiendo tu
“estilo de vida” que puede ser saludable o no.
Un “estilo de vida saludable”
puede ser una garantía para conservarte sana, y disfrutar plenamente
de todas tus potencialidades; por el contrario, un estilo de vida
con excesos frecuentes en la comida, falta de educación alimentaria,
o falta de ejercicio, puede ser el camino que te lleve a
enfermedades degenerativas como la obesidad o la diabetes. Este tipo
de enfermedades tarde o temprano, te obligarán a cambiar tus hábitos
esta vez para evitar sus graves consecuencias a la salud
(hipertensión, dislipidemias, problemas ortopédicos, algunos tipos
de cáncer, insuficiencia renal, etc, etc). A fin de lograr un
“estilo de vida saludable” es conveniente, evitar y prevenir
factores de riesgo como:
Exceso de grasa
corporal: A mayor porcentaje de grasa
corporal en el cuerpo aumentan las posibilidades de presentar
diabetes y cardiopatías de las arterias coronarias. El porcentaje de
grasa corporal puede ser fácilmente evaluado en el consultorio de
una nutrióloga certificada y es ella la persona idónea para ayudarte
a reducirlo mediante hábitos alimentarios apropiados para ti.
Exceso en la ingestión
de calorías: Un consumo excesivo de
calorías a través de la comida se puede traducir a corto o mediano
plazo también en obesidad y diabetes. En la actualidad las porciones
de comida que sirven en los restaurantes, los eventos sociales y los
puestos de comida nos han llevado comer en exceso.
Exceso en el consumo de
grasas saturadas y colesterol: Los
productos de origen animal como carnes y lácteos con alto contenido
de grasa aportan cantidades de colesterol que pueden transformarse
en ateromas (placas de grasa que se depositan en el interior de las
arterias) y que pueden ser causa de aterosclerosis. Las
recomendaciones son preferir carnes sin grasa (magras) y optar por
productos lácteos descremados o con bajo contenido de grasa.
Sedentarismo:
Un alto porcentaje de las mujeres de más de 40 no tienen integrada
la actividad física como hábito diario. Las recomendaciones actuales
para evitar el sedentarismo consisten en ejercitarse un mínimo de 30
minutos de 3 a 5 veces a la semana como mínimo. Empezar puede costar
trabajo pero cuando se vuelve un hábito se convierte en una parte
del día que se disfruta y es indispensable para el organismo,
liberación de estrés ansiedad, y nos evita problemas de salud a
mediano y largo plazo.
Poco consumo de fibra:
Cuando en la alimentación diaria predominan los productos refinados
(azúcares y harinas) y el consumo de frutas y verduras es bajo,
generalmente se tiene un consumo inadecuado de fibra, lo que puede
provocar estreñimiento e incluso cáncer de colon. Para aumentar el
consumo de fibra es importante procurar que el consumo de panes y
cereales como el arroz o la avena sean integrales. Por otro lado el
ingerir por lo menos 5 raciones al día de frutas y verduras nos
proporcionará diferentes tipos de fibra, así como vitaminas y
minerales que son indispensables para un buen funcionamiento del
organismo.
Consumo exagerado de
sal: Muchos de los alimentos de
comida rápida o golosinas como son las palomitas de maíz del cine,
frituras de botana, cacahuate, pretzels, ó las aceitunas,
tienen altos contenidos de sal. Por otro lado, muchas personas
tienen arraigado el uso del salero en la mesa e incluso agregan sal
a los alimentos antes de probarlos. Si nos alejamos del salero y
evitamos alimentos salados, las personas sensibles a la sal reducen
el riesgo de presentar enfermedades como la hipertensión arterial y
su temida complicación, la apoplejía (llamada popularmente embolia o
hemorragia cerebral).
Poner atención en pequeños cambios
día con día te irá creando hábitos saludables que a lo largo de
algunos meses se podrán transformar en un “estilo de vida saludable”
que te permitirá disfrutar con mayor plenitud aquello que más gozas
en la vida – todo empieza con hacerte conciente y poner atención día
a día.
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