NUEVA YORK — El presidente de
operaciones de BP en Estados Unidos dijo el lunes pasado ante el
Congreso que la compañía no contaba con un plan para atender el
tipo de ruptura en una torre de perforación que ahora libera
miles de galones de petróleo crudo en el
Golfo de México.
"No había un plan de respuesta
per se", dijo Lamar McKay,
presidente de BP America, a los senadores en la primera de
varias audiencias de esta semana ante el Congreso, con respecto
al derrame en la costa de
Louisiana.
McKay enfatizó que BP comenzó a trabajar
de inmediato para contener el derrame que se desarrolló después
de que la plataforma de perforación,
Deepwater Horizon,
explotara y se hundiera hace un mes, dejando a 11 empleados
muertos.
Los esfuerzos de la petrolera se han visto
dificultados por la complejidad de trabajar a una profundidad de
más de 1.5 kilómetros debajo de la superficie.
"No estamos adivinando e improvisando",
dijo McKay, quien describió varios pasos que ha tomado BP, con
distintos niveles de éxito, para controlar el desastre. "Pero
no, no puedo decir que había un plan para aplicar cada uno de
estos métodos".
BP anunció por separado que comenzó a
transportar algo de petróleo a un buque perforador en la
superficie después de haber insertado exitosamente un tubo en el
ducto de perforación dañado.
McKay dijo no estar seguro de la cantidad
de crudo que se ha capturado con este método. "Creo que es un
porcentaje relativamente bajo".
Además, McKay repitió los comentarios que
hizo en la audiencia ante la Cámara la semana pasada, diciendo
que la causa del derrame se sigue investigando, y que es muy
pronto para saber qué fue lo que pasó. "No podemos decir nada
concluyente hasta que se conozcan todos los hechos. Al mismo
tiempo, estamos completamente comprometidos con aclarar las
causas de estos eventos devastadores".
Los senadores también cuestionaron a dos
oficiales federales con respecto a la respuesta del Gobierno
ante la crisis: Janet
Napolitano, secretaria del
Departamento de Seguridad
Nacional, y el contralmirante
Peter Neffenger, de la
Guardia Costera.
"El Gobierno federal seguirá haciendo todo
lo que esté en sus manos para asegurar que BP pare las fugas,
contenga el derrame y mitigue el impacto del derrame en el
ambiente, en la economía y en la salud pública", dijo
Napolitano.
Dijo también que el Gobierno ha movilizado
a 17,000 trabajadores federales, estatales y locales, y a miles
de voluntarios en respuesta al desastre. Además, se han
desplegado más de 550 contenedores con docenas de aviones.
Pero la capacidad del Gobierno para
reparar infraestructura petrolera dañada debajo de la superficie
sigue siendo limitada, agregó. "Francamente, el Gobierno federal
tiene capacidad y experiencia limitada para responder a
incidentes en las entradas de los pozos en el
suelo marítimo", dijo
Napolitano.
El contralmirante Peter Neffenger dijo que
la Guardia Costera se capacitó para un derrame de petróleo
masivo en el Golfo de México hace pocos años, pero admite que la
agencia marítima no estaba preparada para este tipo de derrame
en aguas profundas.
"Claramente esto va más allá de lo que
anticipamos. Como mínimo tendremos que revisar nuestros factores
de planeación". BP ha dicho en varias ocasiones que cubrirá
todos los costos de limpieza y pagará por todas las acusaciones
legítimas de pérdidas y daños causados por el derrame.
Algunos legisladores quieren elevar el
límite de responsabilidad sobre lo que las compañías petroleras
deben pagar por las pérdidas que ocurren por un derrame, que
ahora es de 75 millones de dólares. McKay dijo que BP ya pagó
hasta el momento 12 millones de dólares a los pequeños negocios
que resultaron afectados por el derrame en el Golfo de México.
También dijo que BP realizó concesiones de 25 millones de
dólares en cuatro estados de Estados Unidos para ayudar a
proteger las zonas costeras que corren peligro por la creciente
marea negra.
El lunes pasado, una autoridad de la
Casa Blanca confirmó
que el presidente Barack Obama
hará uso de una orden ejecutiva para establecer una Comisión
Presidencial que investigará el derrame. No quedó claro si el
mandatario hará el anuncio personalmente o si firmará la orden
ejecutiva.