¿QUÉ ES LA FOBIA
SOCIAL?
Los jóvenes con este problema se
aíslan y experimentan mucha ansiedad cuando se relacionan con la
gente o contestan un examen oral. Y sí, parecen tímidos, quizá
extravagantes, pero la pasan muy mal y requieren tratamiento que,
por suerte, es exitoso.
Quedar petrificado ante el saludo de
un chico o chica, sufrir al por mayor cuando el profesor te elige
para que respondas una pregunta o sentir angustia al tener que
saludar a los invitados de tus padres que llegan a casa signos de un
trastorno que los psiquiatras han identificado como fobia social,
que suele iniciar en la adolescencia y puede ocasionar problemas de
convivencia.
Para mala fortuna de quienes sufren
esta disfunción, hay ocasiones en que su conducta es tachada como
“parte del carácter del adolescente” y se les deja a su suerte. Eso
sí, se les tacha de “raros” o introvertidos, antes de tratar de
saber qué les sucede.
Para hablar sobre el tema,
saludymedicinas.com.mx platicó con el prestigiado psiquiatra
Alejandro Córdova Castañeda, presidente de la Asociación de
Especialistas en Salud Mental del Instituto Mexicano del Seguro
Social (IMSS), quien de manera didáctica explica que la fobia social
forma parte del grupo de los trastornos de ansiedad y se caracteriza
por gran incomodidad, inquietud, intranquilidad y miedo, además de
reacciones físicas como aceleración del pulso, sudoración,
temblores, malestar digestivo y rubor, todo ello en situaciones
donde el joven afectado aparece como el centro de atención.
Se trata, dice el médico egresado de
la Universidad Autónoma Metropolitana campus Xochimilco, localizada
en el sur de la Ciudad de México, de un problema en que se
experimentan los síntomas que hemos mencionado ante circunstancias
donde existe la posibilidad de cometer un error o acto bochornoso,
es decir, “hacer un oso”. Además, explica que una fobia consiste en
evitar aquello que desencadena angustia, por eso quien sufre fobia
social cambia poco a poco su modo de actuar y prefiere aislarse
antes que correr el riesgo de sentirse humillado.
¿Por qué sucede?
Es cierto que las mujeres sufren fobia social con mayor frecuencia
que los hombres, pues algunas investigaciones han encontrado que
ciertas hormonas hacen que sean más susceptibles de padecer
trastornos de tipo afectivo y ansiedad. Sin embargo, esto no
significa que los chicos estemos a salvo, pues hay otros factores
sociales, biológicos y psicológicos que nos vuelven vulnerables.
“Se ha visto que, por fortuna, quien
tiene fobia social no sufre daño en la estructura cerebral, pero sí
tiene problemas con el funcionamiento químico de dos
neurotransmisores (sustancias que permiten la comunicación entre las
neuronas), llamados noreprinefrina y serotonina, que son los
encargados de que nuestro estado emocional se mantenga estable”,
explica el también experto del Hospital Héctor Tovar Acosta del IMSS,
en la Ciudad de México.
Se sabe, también, que en su aparición
interviene la Genética, lo que significa que tener un familiar con
ansiedad duplica y hasta triplica el riesgo de sufrir fobia social.
Eso sí, aclara, “no hay una herencia directa, pero sí una
predisposición importante”.
Asimismo, el ambiente social influye
en la aparición del problema, ya que hay familias o grupos de
personas en donde podemos aprender a comportarnos con timidez o
vergüenza ante actos que no lo ameritan, o donde no se desarrolla
bien la habilidad de interactuar.
¡De verdad! Y para que nos creas, el
especialista ejemplifica con el caso de un chavo consentido y
sobreprotegido que no es motivado para relacionarse con los demás:
no es capaz de preguntar siquiera por su cereal favorito a algún
dependiente del supermercado; no saluda a los invitados que llegan a
casa ni participa en la organización de una fiesta o reunión.
Los chicos que desarrollan este tipo
de conducta son, generalmente, retraídos, dependientes, poco
efusivos y, por si fuera poco, su naturaleza les hace correr el
riesgo de tener más adelante otros problemas que se suman a la fobia
social.
En este caso, dice el entrevistado,
“lo que puede ocurrir es que el muchacho o muchacha también tenga
depresión o utilice sustancias estimulantes. Esto se debe a que
pierde autoestima y ve golpeada su autoimagen, y dicha situación lo
puede llevar a sentirse triste y ansioso. Como resultado, trata de
controlar su tensión nerviosa mediante el consumo de alcohol,
marihuana u otras drogas”.
Esto significa que si tiene que
hablar en público o ir a una fiesta, tiene que usar drogas, alcohol
o sedantes para enfrentar el acontecimiento “con tranquilidad”, lo
cual, a la larga, se transforma en adicción, con todo lo que
acarrea.
No confundir
Resulta un poco triste y molesto saber que los chicos con fobia
social tardan entre 3 y 7 años en recibir ayuda, y esto los condena
a sufrir de manera innecesaria justo en una etapa de la vida en que
la convivencia, las fiestas y las relaciones amorosas son tan
importantes.
Más aún, es muy frecuente que los
papás confundan esta conducta con timidez extrema y, para “ayudar”
al chavo o chava recurren a la sobreprotección o a presiones para
que “cambie su actitud”. Claro, ninguna de estas actitudes mejora
las cosas.
Por eso, opina el también
vicepresidente de la Asociación Mexicana para el Estudio y la
Prevención del Suicidio, hay que aprender a diferenciar la fobia
social de la timidez y observar con detalle a quien empieza a bajar
su rendimiento escolar, se aísla, no tiene interés en opinar o
rehúyen a una exposición escolar; también a quien no sale con
amigos, no va al cine ni asiste a fiestas.
Además, cuando este problema avanza
es común que la chica o chico se niegue a convivir con su familia o
con la gente cercana. Se le nota irritable, susceptible, con actitud
nerviosa o de duda ante todo, sin olvidar su tendencia a apartarse
cuando se encuentra en una reunión.
“Al observar estas señales no hay que
‘irse con la finta’ de que el adolescente es tímido, quisquilloso o
irritable porque, en realidad, esas actitudes son un mecanismo de
defensa para que no lo molesten. De esta forma, al mantenerse
aislado, evita sentir angustia”, señala el experto en salud mental.
Tratamiento exitoso
El especialista idóneo para tratar la fobia social es el psiquiatra,
porque esta enfermedad requiere un tratamiento integral que combine
la administración de medicamentos con psicoterapia.
Así lo considera el Dr. Córdova
Castañeda y agrega que, en cuanto a fármacos, normalmente se recurre
a dos: un antidepresivo que se pueda usar en forma prolongada sin
problemas, y un ansiolítico (contra la ansiedad) que debe tomarse al
mismo tiempo, durante el primer mes o mes y medio de tratamiento,
pero que debe administrarse con cuidado, pues puede crear adicción.
Es importante mencionar que el joven
debe seguir su tratamiento al pie de la letra, aunque se sienta
mejor, porque si lo abandona sufrirá una recaída (mostrará de nuevo
los síntomas de la enfermedad) casi segura. Por cierto, las cifras
indican que entre menos tiempo se sigan las indicaciones
psiquiátricas, mayor es la probabilidad de volver a presentar el
problema.
Como lo dijimos, un chico con fobia
social también debe recibir atención psicoterapéutica. Según el
entrevistado, lo ideal es llevar a cabo aquella que ayude al
paciente a resolver sus problemas y modificar comportamientos o
pensamientos perjudiciales (terapia cognitiva conductual).
Tal vez todo esto te suene un poco
aterrante pero, a decir del Dr. Córdova Castañeda, el tratamiento no
tiene por qué prolongarse demasiado y generalmente a los seis meses
queda concluido, aunque siempre será necesario acudir periódicamente
a supervisión.
Por supuesto, le pregunté al doctor
qué pasa cuando no se acude a tratamiento. Respondió que eso no es
nada recomendable, ya que el chico o chica sufrirá graves tropiezos
en su adolescencia y en sus primeros años como adulto, pues se
convertirá en un ser con muchos fracasos a cuestas, que vivirá en el
aislamiento y difícilmente establecerá relaciones duraderas con
amigos o una pareja sentimental.
El mayor riesgo, dice el
especialista, es que la fobia social se presente junto a una
depresión y genere el deseo de suicidio. También sucede que algunos
chicos y chicas aprenden a vivir con este trastorno y terminan por
tener una especie de adicción moderada al alcohol o ciertas
sustancias que les ayuda a controlar su angustia.
Como puedes imaginar, esto no es lo
ideal porque no se resuelve el problema de raíz, y lo mejor será
siempre acudir a evaluación con el médico. Realmente, vale la pena.
FOBIA SOCIAL.
PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO
FOBIA SOCIAL. CAUSAS,
SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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