Éstos serán los crímenes más comunes del futuro

 

Éstos serán los crímenes más comunes del futuro diciembre 20, 2012

Drogas digitales, bioterrorismo y robo de avatares figuran como los crímenes más comunes del futuro.

Delincuencia actualizada

¿Drogas que descargas de internet, robo de material genético y ataques a avatares? El avance de la tecnología traerá consigo en los próximos años este tipo de actividades delincuenciales en lo que será una nueva del crimen, según los especialistas.

La realidad virtual, la robótica y los avances en biología sintética están transformando la manera en la que actúan los delincuentes y cómo se combaten sus crímenes, publica la revista Quo en su edición de octubre 2012.

“No es ciencia ficción. La humanidad ha entrado en una nueva época”, asegura en entrevista Jon Turney, autor de The Rough Guide to the Future.

Los grandes cambios -aquellos que transformarán el rumbo de la humanidad para bien o para mal- surgirán en las áreas de la biología, la genética y la nanotecnología.

“Si el siglo XX se caracterizó por el desarrollo de las computadoras, el XXI será el siglo de la biología y del control de la naturaleza”, dice por su parte el científico Tom Ellis.

En la actualidad, ya es posible “imprimir” en casa las partes de un revólver o de una ametralladora si se cuenta con una impresora de tercera dimensión. Asimismo, se pueden emplear robots voladores en miniatura para vigilar de manera clandestina a las personas o atacar con armas de fuego, sin despertar sospecha.

Los narcotraficantes mexicanos ya utilizan las redes de telecomunicaciones del país para encriptar mensajes transmitidos vía aérea y lograr que la policía no logre detectarlos, descifrarlos y por ende, no pueda capturarlos, ya que usan tecnología a veces superior a la que emplea la policía.

En el laboratorio del Instituto de Biotecnología del Imperial College de Londres, Tom Ellis y su equipo han logrado desarrollar sintéticamente muchos de los componentes del ADN que se requieren para reprogramar la levadura y hacer que realice diferentes funciones.

Para muchos, los trabajos que realiza Tom Ellis parecen no tener relación alguna con el mundo criminal. No obstante, algunos expertos aseguran que, dentro de las futuras aplicaciones de estas investigaciones se encuentra la creación de máquinas biológicas de tamaño microscópico que, fabricadas con base en la levadura, podrían viajar a través de suministros de agua.

En manos de los científicos, estas pequeñas máquinas biológicas podrían ser usadas para detectar contaminantes en el agua y proteger así la salud de millones de personas. Sin embargo, en manos equivocadas el uso de estos dispositivos biológicos podría ser letal.

El dopaje electrónico

Un joven llamado Greg no miente cuando comenta que, para ponerse “high”, únicamente tiene que colocarse unos audífonos y relajarse; no tiene marcas en los brazos ni esconde sustancias ilegales en los bolsillos de su chaqueta o pantalón.

Sin embargo Greg, a sus escasos 17 años, dice que conoce a detalle los efectos de las drogas porque es muy fácil “descargarlas” de internet.

Estas “drogas digitales” están al alcance de un solo clic en las farmacias virtuales que pueblan el ciberespacio, donde cualquiera puede comprarlas a tan solo cinco dólares.

Los estupefacientes digitales son, en realidad, sonidos binaurales. Es decir, señales auditivas que se emiten con una frecuencia acústica que es distinta en cada oído y estimulan al cerebro para provocar estados de ánimo específicos.

Hoy en día, muchas de las drogas que se ofrecen en internet prometen generar los mismos efectos de la marihuana, el LSD, la cocaína, el éxtasis o cualquier otro tipo de estupefaciente que exista en el mercado tradicional y -aunque aún no hay estudios científicos que confirmen la efectividad de las “sustancias” virtuales- el dopaje electrónico está provocando adicción entre las nuevas generaciones de jóvenes del mundo.

Hace 12 años, en marzo de 2000, el panel de expertos en prevención del crimen del programa Foresight, que impulsa el gobierno de Reino Unido, pronosticó que para 2020 la tecnología en poder de grupos criminales haría posible ofrecer estímulos digitales como una alternativa a las drogas químicas.

“En el futuro, podría haber formas de estimular el cerebro por medio de interacciones electrónicas para producir efectos que, en la actualidad, se limitan a los narcóticos”, indica un reporte realizado por Just Around the Corner.

Los especialistas ingleses no se equivocaron al hablar de la distribución de drogas digitales como uno de los crímenes más comunes del futuro. Sin embargo, ninguno de ellos calculó que sus pronósticos habrían de hacerse realidad seis años antes de lo esperado.

Bioterrorismo

El futurista y experto en seguridad Marc Goodman, sabe que cada vez que aparecen nuevas tecnologías, los criminales están listos para explotarlas y concluye que los crímenes biológicos son subestimados por las autoridades.

Por ello, mira con recelo los avances en materia de biología sintética y en foros y conferencias ha externado su temor sobre el surgimiento de nuevas formas de bioterrorismo.

Goodman, que tiene una larga historia de combate al crimen cibernético y el terrorismo desde organismos internacionales como la Interpol y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), dice que “las armas biológicas podrían volverse imposibles de detectar si los criminales deciden personalizarlas para dañar a las personas o grupos de personas que tengan una composición genética específica”.

“Está sucediendo lo mismo que en la década de 1980 con la delincuencia informática. Muy pocos reconocieron el problema en un principio, pero la amenaza creció exponencialmente con el tiempo”, señala el experto.

Los avances en materia de biología sintética han empezado a abrir la ‘caja de Pandora’ ya que, de acuerdo con el investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales de la Procuraduría General de la República (PGR) en México, Israel Alvarado, el robo de material genético empieza a convertirse en un problema serio en Estados Unidos y en varios países de Europa.

Por ejemplo, Celebrity Gene es una empresa estadounidense creada en 2011 que ofrece una idea muy clara de cómo se puede usar lo último en tecnología para obtener jugosos beneficios económicos. La firma ha puesto en venta una serie de aretes que, según el catálogo online, contiene una copia del ADN de personalidades como Justin Bieber, Michael Jackson o hasta Al Capone, entre otros.

El experto en bioinformática y biotecnología de la Singularity University, Andrew Hessel, predice que en 10 años será posible buscar en la web diseños genéticos y descargarlos en la computadora para adaptarlos a las necesidades específicas de los clientes.

También piensa que el diseño de vacunas para enfermedades como la gripa y el resfriado se distribuirán con rapidez por medio de las redes sociales, para que cualquiera imprima en casa sus propios tratamientos.

Por lo pronto, la impresora de ADN ya es una realidad. Acaba de ser inventada por la compañía Cambrian Genomics, con sede en San Francisco, Estados Unidos. Se trata de una impresora láser que funciona como cualquiera otra, lo único es que sustituye la tinta por código genético. Se piensa que, en breve, llegará al mercado.

Robo de avatares

La realidad virtual podría ser terreno fértil para el nacimiento de nuevos actos criminales, aclara Ray Purdy, investigador y experto en leyes a quien le fue encargado hacer un análisis de las posibles consecuencias de la puesta en marcha del proyecto conocido como Beaming o de teletransportación.

Inspirados en la serie de televisión Star Trek -donde el capitán Kirk hizo famosa la frase “Teletranspórtame, Scotty”-, los miembros de la Comisión Europea quieren encontrar una forma de hacer posible lo que llaman “presencia remota”.

Para ello, están experimentando con el uso de robots, lentes de tercera dimensión y trajes con sensores de movimiento. Pero mientras el proyecto continúa en desarrollo, Purdy tiene la misión de reflexionar sobre la gran cantidad de cuestiones éticas que rodean a una aspiración de esta envergadura.

Es el caso, por ejemplo, de la posibilidad de que la teletransportación incremente los riesgos de acoso sexual o el hacking de avatares para tener acceso a personas, lugares o situaciones específicas.

En opinión de Purdy, usar un robot para lastimar a una persona será en el futuro un acto tan grave como usar una pistola para dañar a alguien en estos tiempos.

La violación de avatares es uno de los crímenes que figuran en el horizonte y, aunque son pocos los especialistas que toman el asunto con seriedad, se piensa que en años venideros, cuando estemos completamente sumergidos en la realidad virtual, los efectos emocionales del ataque a un avatar podrían ser devastadores para las víctimas, así lo explica Jeremy Bailenson, director del Virtual Human Interaction Lab de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, y autor del libro Infinite Reality.

Numerosas investigaciones muestran que los individuos se conectan emocionalmente con sus avatares, confiesa el experto desde Estados Unidos.

“Los avatares son entes digitales que pueden reproducirse infinidad de veces y tan pronto se construyen y comportan como nosotros están en riesgo de ser hackeados por alguien más. Cualquiera puede tomar control de ellos”, menciona.

¿Y los policías?

La realidad virtual y la tecnología no solo están transformando la naturaleza de los crímenes. También están cambiando la forma en que las policías especializadas de todo el mundo combaten la delincuencia.

En Inglaterra, por ejemplo, desde hace dos años, los AirRobot patrullan desde las alturas las calles de Londres y otras ciudades; estos robots voladores se manejan mediante control remoto y están equipados con cámaras CCTV y térmicas, que permiten vigilar a los criminales y obtener información de manera clandestina.

En las cortes de Estados Unidos ya se habla de la posibilidad de que en poco tiempo la realidad virtual permita recrear la escena de cada uno de los crímenes para verificar los testimonios de testigos y los resultados de pruebas forenses.

Por ejemplo, el profesor Jeremy Bailenson y su equipo ya han ayudado al Centro Judicial Federal de Estados Unidos a incorporar la realidad virtual en su programa de identificación de acusados.

De esta manera, en lugar de que los testigos observen fotografías de sospechosos se colocan unos goggles especiales que, como por arte de magia, los introducen en un escenario simulado donde también están los avatares de los sospechosos.

Si el crimen se cometió en una licorería, los testigos ven la línea de sospechosos en una recreación virtual de la tienda y, ahí, sin temor a futuras consecuencias, pueden acercarse a ellos para ver con detalle su rostro y sus facciones.

Lo que resulta particularmente útil cuando los testigos quedan traumatizados por la mala experiencia.

Más herramientas anticrimen

Lo que queda claro es que la tecnología seguirá evolucionando. Según el informe del programa Foresight del gobierno de Inglaterra, antes del año 2020 la utilidad de las muestras de ADN obtenidas en la escena de los crímenes no dependerá de que éstas coincidan con los registros de las bases de datos.

En el futuro, la tecnología para analizar cualquier muestra de ADN estará al alcance de la policía para brindar de inmediato la descripción del sospechoso -edad, género, raza, color de ojos y pelo, facciones y estatura-, aun cuando éste no tenga antecedentes penales ni se cuente con registros previos.

Gracias a la combinación de sistemas biológicos y electrónicos, se usarán ‘cámaras químicas’ que, además de registrar imágenes, estarán equipadas con rayos X y visión nocturna.

La posibilidad de detener a los criminales antes de cometer un crimen también podría ser una realidad. Desde el año 2007, un grupo de neurocientíficos del Instituto Max Planck de Leipzig, Alemania, se dedica a estudiar los flujos de oxígeno que se producen en el cerebro al generar pensamientos específicos.

Mediante la combinación de algoritmos y resonancia magnética, el equipo dirigido por John-Dylan Haynes ha logrado leer la mente humana y determinar, con precisión, sus intenciones.

Hasta el momento, las pruebas que se han realizado han sido muy simples, en el sentido de que los participantes sólo deben decidir entre sumar o restar números, pero la precisión con la que los científicos se adelantan a las decisiones de los individuos ha provocado que se piense que, en un futuro no muy lejano, podrá capturarse a las personas violentas o extremistas antes de causar daño.

Tal como sucede en Minority Report, película futurista protagonizada por Tom Cruise en la que el uso de las nuevas tecnologías invitan a imaginar un mundo seguro en donde no hay crímenes ni criminales.

Fuente: http://www.cnnexpansion.com

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