El pasado viernes, Japón sufrió los
embates de la naturaleza: un sismo de 8.8 grados generó un tremendo
tsunami que azotó la costa noreste de ese país. Olas de más de 10
metros arrasaron con todo lo que encontraron a su paso, informó el
periódico ABC.
En la capital, Tokio, varios
edificios temblaron violentamente. Hubo un incendio en una refinería
próxima a la ciudad y numerosos tanques de almacenamiento quedaron
amenazados por las llamas. Varias centrales nucleares interrumpieron
sus actividades inmediatamente, al igual que las
refinerías.
Este suceso ha generado preocupación
a nivel mundial. Se estima que hay cerca de 10 mil víctimas a causa
del tsunami. De acuerdo con la agencia de noticias EFE, el
Ministerio de Defensa declaró que aproximadamente mil 800 viviendas
en la provincia oriental de Fukushima han quedado destruidas.
Las siguientes fotografías muestran
el antes y el después del terremoto en el aeropuerto de Sendai, una
de las ciudades más afectadas por el tsunami.
El Gobierno japonés ha
enviado a unos 10 mil militares para cumplir labores de rescate en
las áreas afectadas. Además, un equipo vigila especialmente las
inmediaciones de la central nuclear de Fukushima, cuyo sistema de
ventilación se ha visto dañado.
La mencionada ciudad de
Fukushima es otra de las más perjudicadas por el maremoto,
especialmente su área costera.
Las corrientes
han llegado hasta la costa oeste de Norteamérica, donde no han
provocado daños, al margen de algunos incidentes aislados. Según el
Instituto Geológico de EE UU (USGC, por sus siglas en inglés)
se produjeron numerosas réplicas en esa zona.
El día viernes se
registraron 20 terremotos de magnitud superior a seis grados. Las
que siguen son más imágenes del cambio que ha sufrido la fisonomía
del noreste de Japón.