Madrid.- La
condición sexual femenina
ha pasado por diferentes etapas en la historia de la humanidad:
desde su rol limitado a la procreación en un entorno de
represión moral, la mujer se ha ido abriendo paso hasta
protagonizar la denominada revolución sexual a partir de la
década de los 60, impulsada por factores como su incorporación
al mundo laboral o el desarrollo de los métodos anticonceptivos.
Sin embargo, los expertos coinciden
en que los últimos logros en la
ruptura de tabúes son mucho más recientes y sobre todo,
en que queda aún mucho por hacer para alcanzar la plena
igualdad en el terreno sexual.
Conscientes de la brecha que
existía en la sociedad española en este terreno, Raquel Traba,
Marisa Aranda y Sara Pérez fundaron en 2005
Los Placeres de Lola, la única
tienda erótica en España de corte
feminista. Tanto, que
al principio no dejaban entrar a hombres.
"Al principio éramos más
estrictas, pero ahora sí que pueden hacerlo, aunque siempre
acompañados de una mujer", cuenta Traba en entrevista con
dpa. Sin embargo, no se
permite la entrada de un grupo de hombres, para no invadir un
espacio en el que su protagonista, la mujer, pueda sentirse
intimidada. "Queríamos crear un espacio para trabajar la
sexualidad en el que la mujer se sintiera a salvo".
Las
tiendas eróticas
dedicadas a la mujer llevaban existiendo 40 años en Estados
Unidos y cerca de 20 en Reino Unido, pero eran desconocidas en
España. Sin embargo, la psicóloga Lorena Berdún y su famoso
programa televisivo Dos Rombos,
emitido entre 2004 y 2005, abrieron mentes en el terreno de la
sexualidad, considera Traba.
"En 2006 comenzaron a abrir
tiendas eróticas en una progresión imparable, los proveedores no
entienden qué ha pasado en España, que ahora es
uno de los principales países
consumidores de juguetes eróticos con enormes tasas de
crecimiento".
Y es que en seis años, las tres
españolas, que procedían de la militancia feminista, han sido
testigos de excepción de la
evolución de la actitud sexual femenina, aunque son
conscientes de que la herencia de la estricta educación moral y
religiosa es larga.
"Al principio sólo las mujeres
más jóvenes y aperturistas de la militancia feminista se
atrevían a comprar juguetes sexuales, cuando ahora se hacen
regalos hasta para compañeros de residencia de ancianos". Y es
que Traba asegura que no hay edad para la búsqueda del placer.
"Es una cuestión de actitud mental, ¡nuestra clienta más mayor
tiene 83 años!".
Sin embargo, aparte de la edad,
hay colectivos menos usuales entre la clientela del negocio.
Situado en el barrio madrileño de Lavapiés, conocido por la
cantidad de inmigrantes que allí habitan, las mujeres
latinoamericanas, marroquíes o incluso gitanas han pasado por la
tienda, pero constituyen un público más minoritario, cuenta
Traba.
"Sin embargo sólo el hecho de que
pase alguna ya es un gran avance". Y en España, las grandes
ciudades no tienen nada que ver con el entorno rural, donde las
mujeres que compran siguen pensando más en el placer de los
hombres, explica.
Y es que en este terreno son aún
muchos los obstáculos. Por un lado, muchos hombres han visto con
reticencias la emancipación
sexual femenina. "Una chica volvió incluso con un
vibrador decapitado por su pareja en un ataque de
celos", cuenta Traba, porque sigue vigente esa idea del
juguete como reemplazo. Sin embargo, cada vez se crean más
juguetes para chicos con el objetivo de "recolocar" los roles
sexuales.
Y al contrario de lo que se
piensa, el público joven no es siempre el más rompedor. "Hay una
involución tremenda en algunos sectores, nuestros jóvenes se
inician antes en el sexo pero parece que peor". Por eso, hay que
trabajar mucho la psicología y la educación.
De ahí que, a parte de todo tipo
de juguetes sexuales, Los
Placeres de Lola oferte
literatura sexual y cine
porno realizado por
mujeres. Entre los favoritos, un best seller que lleva más de
diez años en el mercado, "Tu sexo es tuyo", de Silvia de Béjar,
y una directora, la sueca Erika Lust.
El equipo, integrado por
psicólogas y sexólogas, ofrece también numerosos talleres
educativos y lúdicos, desde literatura erótica hasta
cursos de striptease,
pasando por talleres de bondage
o sibari, artes basados en cuerdas para realizar
inmovilizaciones físicas como elemento erótico de sumisión y
dominación con un alto complemento de belleza y una práctica más
frecuente en las relaciones
homosexuales femeninas, sector en el que el negocio
está también especializado. Y es que Traba considera que "la
salida del armario" de la mujer ha sido y sigue siendo mucho más
difícil que la masculina.
Una práctica que ayudó mucho a
romper las reticencias fueron las
reuniones
tuppersex, que
consisten en la visita a domicilio de una distribuidora de
productos eróticos en la que ésta enseña, explica y asesora a un
grupo de mujeres sobre su uso.
Una de las mayores empresas en
España en el sector de estas reuniones es La Maleta Roja, creada
en 2006 por Dina Hornecke con el objetivo de acercar juguetes y
cosmética eróticos a la mujer en un entorno distinto al de los
sex shops, "que muchas
veces resultan intimidatorios", cuenta una de las integrantes
del equipo, María Verdú, en entrevista con dpa.
Otro de los
secretos del éxito: la
posibilidad de preguntar y ver, tocar, oler e incluso probar los
productos rodeada de gente de confianza. El negocio ha tenido
tanto éxito que ya son 400 las integrantes del equipo y cuatro
los países donde trabaja: España, Portugal, Italia y Uruguay.
Y no se necesita una ocasión
especial para su celebración. "Nos llaman para
despedidas de soltera,
cumpleaños o reuniones 'porque sí' para echar un rato a
las parejas y reunirse con las amigas en busca de nuevas ideas
para enriquecer la vida sexual", explica Verdú.
Y es que la tecnología en el
sector avanza a velocidad de vértigo. "Los productos mejoran día
a día, no solamente en el diseño, sino en sus prestaciones (...)
Hay cosas tan simples como una plumita para hacer cosquillas en
el cuerpo de la pareja hasta aparatos tan sofisticados como el 'Sasi',
un masajeador masturbador de
alta gama capaz de guardar en su memoria los
movimientos que más gustan.¡Eso a veces no lo hace ni el mejor
amante!", explica
Verdú, que se muestra sorprendida
por la tecnología punta que se está aplicando a estos juguetes
del placer.
Sin embargo, cuenta, las mujeres
siguen pensando mucho en "qué les gustará a ellos". "Seguimos
siendo muy generosas", explica.
Y entre los aspectos más
interesantes, la reunión de
mujeres de distintas generaciones que intercambian sus
experiencias. "Creo que antes esa confianza era
impensable. Eso es un gran síntoma de que algo está cambiando en
la sociedad", cree Verdú, que apunta sin embargo los numerosos
tabúes que siguen existiendo en el terreno, desde el sexo anal
hasta la imagen de las películas pornográficas. "Un llamamiento
a los directores de cine porno: ¡El clítoris existe!".
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