Por: Psic. Laura
Pickford Ramirez y Mónica Gajardo Ojeda (Cortesía de Nesquick)
La calidad del tiempo compartido
con los hijos se basa en una buena comunicación y una estrecha
relación desde pequeños con ellos. La calidad del tiempo que se
comparte en familia va en directa relación con el grado de
comunicación que se logra y determina el desarrollo de vínculos
que de ser poco estables, generan falta de seguridad en los
hijos.
Por calidad de tiempo dedicado a
los hijos se entiende el estar con ellos con cuerpo y alma, es
decir, estar atentos a sus necesidades entregándoles de base
contacto afectivo. o sólo es necesario que los adultos estén en
la casa físicamente, sino que es fundamental que también estén
presentes y atentos en lo emocional.
SUGERENCIAS PARA LA CRIANZA DE
LOS NIÑOS
Hoy los padres hablan mucho de
pasar un tiempo de calidad con sus niños. Algunos padres creen
que si han pasado una hora de tiempo “de calidad” con sus niños,
ya es suficiente. Normalmente esta hora se pasa haciendo algo
agradable: mirar la televisión, salir a comer algo, ir a mirar
una película.
Cuando usted se sienta mal a
causa de su incapacidad de hacer algo por su hijo, e intente
remediar esto a través de una compensación, esto puede causar un
efecto negativo.
El punto es que la cantidad de
tiempo es tan importante, o tal vez más importante, que el
tiempo de calidad.
Los padres deben estar
presentes—deben ser testigos de la vida de sus niños. Esto
significa crear buenos momentos, pero, lo que es más importante,
estar presentes cuando las cosas se ponen difíciles. Significa
ser un participante activo de las luchas diarias de su hijo/a.
Por ejemplo: trabajar con un niño
disléxico para ayudarle a leer, ayudar a un niño que se
desalienta rápidamente a intentar aprender nuevamente, enseñar a
un niño que se enoja fácilmente cómo canalizar su energía hacia
algo positivo. Para lograr esto, por supuesto, hace falta
tiempo, paciencia y una voluntad de participar en un proceso a
largo plazo. Esto es el “tiempo en cantidad”. El “tiempo en
cantidad” requiere que estemos presentes. El tiempo de calidad
finaliza cuando finaliza el viaje de fin de semanas y llega el
domingo a la noche.
Hablamos de tiempo de calidad
porque vivimos en una sociedad en donde el dinero y las cosas
materiales controlan nuestra vida. La solución a esto es muy
simple: decidirse a hacer que la familia sea importante. Una vez
que hayas hecho de la familia tu prioridad, es más fácil
eliminar las actividades que necesitan mucho tiempo. Cuando eras
soltero/a y no tenías niños, tenías todo el tiempo para ti, pero
una vez que tienes una familia todo cambia. Como padres tenemos
que tomar decisiones difíciles. Esto significa a menudo decir
“no” a las personas y a las actividades que no son importantes
en nuestra vida. Como siempre, esto es un acto de equilibrio,
pero mientras más elegimos, más claras son nuestras prioridades.
En nuestra sociedad tan rápida, a
menudo olvidamos que las relaciones necesitan tiempo y atención.
Pasar tiempo con los niños no debe ser visto como “hacer
tiempo”—no debe sentirse como un castigo.
Aunque el mundo de hoy se mueve
de prisa y los padres a menudo no saben qué hacer, nuestras
sugerencias para la crianza de niños subrayarán la importancia
de pasar un tiempo de calidad y un tiempo en cantidad con sus
niños.
Déjenme contarles una historia
para ilustrar la diferencia entre los dos.
El otro día me encontré con
alguien conocido en el supermercado. Para proteger su identidad
lo llamaré Pedro. Después de saludarnos le pregunté cómo estaba
su hijo Agustín de nueve años. Pedro está divorciado y tiene la
custodia de Agustín cada dos semanas. Me dijo: "Déjame darte una
sugerencia para la crianza de los niños. Cada vez que hago algo
con Agustín, me aseguro que sea algo divertido. El fin de semana
pasado lo llevé a Disneylandia. Trato de pasar un tiempo de
calidad con él…, sí, eso es lo que hago”. Cuando le pregunté
cómo estaba Agustín en la escuela, Pedro se quedó pensativo ya
que en realidad no conocía la vida diaria de su hijo y se
limitaba a crearle diversiones y pasatiempos en donde el sentía
que pasaba tiempo de calidad.
Comencemos reconociendo el
esfuerzo de Pedro de pasar un tiempo con su hijo. Dada esta
situación, las limitaciones del tiempo y su conocimiento de lo
que Agustín necesita de él, podemos decir que él quiere ser un
buen padre. Sin embargo, parece que esta necesidad de asegurarse
que Agustín esté siempre divirtiéndose puede provenir de un
sentimiento de culpa por estar muy poco tiempo con él. Es una
manera de obrar llamada “crianza culpable”.
Si bien llevar a tus niños a Disneylandia está bien, esto no
remplaza la buena crianza de los niños.
Otra sugerencia para la crianza
de los niños: cuando usted se sienta mal a causa de su
incapacidad de hacer algo por su hijo, e intente remediar esto a
través de una compensación, esto puede causar un efecto
negativo.
En vez de ser honestos,
compensamos excesivamente y actuamos como amigos en vez de como
padres. Es importante observar que esto no es exclusivo de los
hombres, aunque tradicionalmente éstos tienen menos tiempo para
estar con sus niños. Basta decir que la crianza culpable
compensa excesivamente y hace que los niños se vean como
víctimas.
Hablemos ahora del concepto del
tiempo. “El tiempo es lo más precioso que tenemos”. Como
nuestras vidas están llenas de precipitación, preocupaciones y
actividades, a menudo acentuamos la importancia de pasar un
“tiempo de calidad” con nuestros niños. Pero esto puede resultar
en un sentimiento de culpa cuando nos damos cuenta que a menudo
damos la última prioridad a nuestros hijos. Les aseguramos que
pasaremos un tiempo con ellos, pero sólo después de terminar la
lista interminable de ocupaciones. Pasar un tiempo con nuestros
niños se convierte en un elemento más de nuestra lista , como si
fuera “algo a hacer”.
La cantidad de tiempo que usted
pasa con sus niños es tan importante como la calidad de ese
tiempo.
SUGERENCIAS PARA LOS PADRES PARA
CREAR MAS TIEMPO CON SUS HIJOS
1. Repiense su vida: un día por
semana, ajuste su horario a su vida familiar, en vez de la
familia a su horario. Buque cosas que puedan hacer juntos como
familia. Asegúrese de dar una atención personalizada a cada uno
de sus niños. Hable con su hijo y conozca como se siente en su
interior. Hágase responsable y sepa qué es lo que siente, piensa
y hace su hijo/a. Esté fácilmente disponible, incluso si está
ocupado.
2. Pasar el tiempo no quiere
decir necesariamente hacer algo especial. Basta con que usted dé
su interés y su atención. Si tiene demasiadas tareas que hacer
en la casa, pídale a su hijo/a que le ayude. Invitar a otras
personas a ayudar en las tareas de rutina facilita la
conversación y la conexión. Sobre todo, cerciórese que usted no
esté usando las golosinas, el dinero, los juguetes o los viajes
para compensar por no estar disponible. Recuerde que a menudo
esto es una defensa astuta para apaciguar el sentimiento de
culpa.
3. El tiempo no programado
(tiempo pasado espontáneamente y dado libremente) es un gran
remedio para sanar las relaciones. Aprenda a darles tiempo a las
personas en su vida. Tenga algunos días o al menos algunos
momentos en los que pueda dar su tiempo libremente. No se
preocupe si la ropa lavada no ha sido doblada, o si tiene miles
de cosas que hacer. Ponga todo de lado y déle tiempo a sus
niños. Al hacer esto les estará dando la cosa más valiosa que
usted posee.
4. Dedícate exclusivamente a cada
uno de tus hijos al menos media hora al día, compartiendo,
jugando, conversando… disfrutarás de una buena relación con
ellos y harás que se sientan más felices.
5. Si dispones de poco tiempo
transforma las actividades cotidianas en “momentos compartidos”,
preparar la cena, recoger los juguetes, el baño de los más
pequeños… seguro que de todas las cosas a desempeñar hay alguna
en la que tu hijo pueda colaborar y ayudar. Además puedes
enriquecer la tarea con otras actividades que la hagan más
atractiva, jugar, hablar, cantar, hacer juegos de palabras, lo
que sea, tu hijo simplemente quiere estar contigo, divertirse y
sentirse amado y querido por sus padres.
6. Mientras juegas, tu hijo se
forma y gana seguridad y autoestima y tú te relajas y te
distraes de las obligaciones. Esos momentos que pasan juntos son
vínculos que se van afianzando y haciéndose cada vez más
fuertes. Es un buen momento para decirle lo mucho que le
quieres.
7. Mejora su desarrollo: la
dedicación que les brindamos les beneficiará, en gran medida, en
su desarrollo emocional y psicológico, les da confianza y
seguridad en sí mismos y refuerza su autoestima ayudándoles a
alcanzar una mayor madurez emocional.
8. Conócele mejor: esos ratos que
comparten juntos también son ideales para que descubras más y
mejor a tu hijo, cuales son las cosas que le preocupan, si tiene
algún problema… si detectas alguna irregularidad que no se
atreva a contarte directamente puede que a través del juego
consigas averiguarla. Escucha todo lo que te dice, presta
atención a sus palabras y también a la comunicación no verbal. A
veces sus gestos o sus movimientos dicen mucho más que sus
palabras. Aprovecha el momento y cuéntale a él como te ha ido a
ti el día, qué cosas has hecho, ábrete a tu hijo para que
también él se abra a ti.
9. Aumenta el vínculo afectivo.
Es importante que esos momentos sean sagrados y habituales ya
que el tiempo de calidad no se acumula, ni se recupera, es
decir, no por pasar todo un fin de semana dedicado
exclusivamente para los niños significa que durante la semana
podamos olvidarnos de ellos y evadir los momentos exclusivos de
estar juntos.
La calidad de tiempo destinada a
los hijos es lo principal, pero para lograrla también hay que
darse tiempo.
- Compartir por lo menos una
comida diaria en familia.
- Al llegar a la casa demostrarle
a los hijos que son la mayor alegría del día y si hay otras,
expresárselas. Siempre acariciar, abrazar, besar y tratar de
estar siempre con una sonrisa y en lo posible estar disponibles
cuando ellos los necesiten.
- Los padres deben leerles
cuentos y jugar con los niños pequeños, porque el juego es el
principal lenguaje en la primera etapa de vida.
- Realizar con ellos una
actividad el fin de semana, como deporte o paseos en el parque.
- Acompañarlos en las tareas sin
que eso se transforme en un conflicto.
- Reforzar sus logros y
elogiarlos.
- Apagar un tiempo la televisión
y conversarles más. El contacto con niños y adolescentes debe
ser colocándose a su nivel.
- Destinar un tiempo para hablar
con un solo hijo a la vez, en forma exclusiva, ellos lo
necesitan, por lo menos una vez por semana.
- Establecer reglas, pocas,
importantes y con firmeza. Niños con límites claros tienen la
cancha rayada para moverse y siente que sus padres se preocupan
de ellos.
- El no cumplimiento de las
normas debe ser sancionado. Especialmente en el caso de niños
más grandes, que "entienden". Límites y sanciones deben ser
idealmente acordados entre padres e hijos de modo tal que estos
tengan claro a que se exponen si no cumplen las reglas.
Finalmente, dedicarles tiempo de
calidad a los hijos y a la familia en general es una inversión
que permite prever y solucionar conflictos a tiempo y sienta las
bases para las conductas futuras.
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