Un rapidín se da en cualquier sitio,
más hoy que las reservaciones en hoteles se agotaron por el Día
del Amor y la Amistad. “Es el deseo, la excitación…la pareja se
queda de ver en la bodeguita o en el archivo de la oficina para
un rapidín”, dice la presidenta de la Asociación Mexicana para
la Salud Sexual, Ana María Delgado.
El amor y la sexualidad no esperan
la cama, hoy las conductas sexuales de chilangos y chilangas se
diversifican y son creativas “hace cuatro años, durante la Feria
Internacional del Libro en Palacio de Minería, lo hice en un
cuartito que hay al fondo”, dice divertida Norma, “arriba junto
a la cafetería hay una escalera de caracol. Bajamos y ahí hay un
cuarto pequeño... apenas si cabíamos y pues ahí le metimos al
faje y todo lo demás”, abundó. Eran las 5:00 pm y arriba de
ellos la gente tomaba café y platicaba.
No es promiscuidad, sólo es que
“los jóvenes no tienen dinero para un hotel y aprovechan estos
lugares”, dice la psicoterapeuta.
El sitio es lo de menos, incluso
los estacionamientos techados con lugares oscuros sirven para
ello, ahora que en muchos hoteles y moteles las habitaciones se
agotaron.
El sexo ya no espera y se hace en
el garaje, la cocina o la oficina; pero también en un vagón,
pasillo, rincón o entrada más insospechada del Metro; además,
atrás del edificio de la escuela, en un baño, salón, parque o
prado de Ciudad Universitaria; recargados en postes o en el
cuarto de trebejos que se localiza en Palacio de Minería…
El 14 de febrero los hoteles
lucen a reventar, cuenta Jaime Montejo de Brigada Callejera, ONG
que asesora a prostitutas de Tlalpan y La Merced. En materia de
sexo ellos lo ven todo y saben quién entra y salé.
“Son empleados de 20 a 45 años
—hombres y mujeres— que aprovechan la hora de la comida o la
tarde-noche; ese día (14 de febrero) todos los hoteles están
saturados.”
Los adolescentes saben dónde y
cómo hacerlo. En el taller de Valores Humanos y Sexualidad que
esa ONG dio en la Preparatoria General Francisco Villa 128 de
Ecatepec, los alumnos informaron dónde tienen sexo sin que las
autoridades del plantel los descubran: en espacios vacíos, atrás
de la escuela, en el coche o en las fiestas: recamaras, azoteas
o arriba o debajo de las escaleras…
El último vagón del Metro es
idóneo para cualquier expresión amorosa. No importa que ahora
cierren algunos en la noche ,“siempre habrá un último vagón”.
La psicoterapeuta Delgado, admite
que se hace en lugares “que les genere a las parejas adrenalina,
es un reto para ellos”. Narra que en el Bosque de Tlalpan hay
puntos que se utilizan para esos encuentros.
Para la psicoterapeuta Alma
Aldana, que imparte un diplomado de Sexualidad en la Universidad
Autónoma de Puebla, los espacios donde se practica el sexo
siempre han estado presentes en la historia: “sillón, alfombra,
arriba de la lavadora, piso del baño, elevadores, parques,
terrenos baldíos…
“No sólo se hace en una
habitación o en la posición del misionero: hay muchas opciones”,
exlicó.
La mejor opción para muchas
parejas jóvenes es la casa de los padres pues afuera son
víctimas de la policía “sin llegar al coito en un parque son
extorsionados… fajarse a alguien en el Metro no es abuso ni
falta a la moral”, sentenció.
El amor lo justifica todo…
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