¿Los afrodisíacos son realmente eficaces
para estimular el deseo? Entre el jengibre, los aceites esenciales y
los medicamentos que se venden sin receta a través de internet es
difícil separar y saber qué funciona verdaderamente y qué no. Debido
a las muchas preguntas que han surgido sobre este tema a través de
sus mensajes en Twitter, hoy me he decidido a hablar de ello.
El principal propósito de consumir
afrodisíacos es aumentar el deseo sexual propio o de la pareja.
Pero, ¿qué de todo ello puede funcionar? Los afrodisíacos también
pueden tener un papel en la búsqueda de la confianza en sí mismo.
Por ejemplo, alguien que tiene poca confianza, después de tomar
alimentos o sustancias afrodisíacas estará más seguro y menos
estresado durante el acto sexual.
¿Eso quiere decir que de alguna
manera funcionan? Hasta el momento no existe ningún estudio
científico que haya probado el efecto de los afrodisíacos en la vida
sexual, pero tampoco se ha probado que son ineficaces.
De hecho, tienen un efecto placebo:
sirven para mejorar la vida sexual gracias a lo que provocan en el
imaginario personal. El hecho de que son ingeridos y por tanto
pueden tener cierto efecto, los hace "efectivos". El efecto del
afrodisíaco no es hormonal ni físico, sino psicológico, y eso es lo
que provoca el deseo.
Hay muchos alimentos que se
consideran afrodisíacos. La mayoría surgieron de la cultura popular
y no de la base científica: las ostras, los camarones, el ajo. El
chocolate es aparte; al tener un efecto antidepresivo estimula el
ánimo y el deseo. Lo del jengibre también es una leyenda que ha
pasado de siglo en siglo, pues se conoce desde hace más de 2000 años
en la medicina china. Quizá por sus efectos de mejoramiento de la
circulación altamente conocidos y reales.
Actualmente no hay medicamentos
aprobados en el mercado. Las píldoras que se venden en internet o en
tiendas no son aprobadas y pueden ser peligrosas para la salud.
Contrariamente a la creencia popular, el Viagra no es un
afrodisíaco. Es un medicamento que sólo está disponible con receta
médica y, como el Cialis y la Levitra, actúa contra la disfunción
eréctil, pero no interfiere ni aumenta el deseo.
Lo que sí hay son elementos anti-afrodisíacos
que rara vez se toman intencionalmente para este fin. Si la
absorción del alcohol puede desinhibir a algunas personas, también
en exceso es un anti afrodisiaco. Lo mismo ocurre para la mayoría
de las drogas (cannabis, cocaína, etc).
Algunos medicamentos para ciertos
males también pueden causar efectos secundarios como una disminución
significativa en el deseo y, por lo tanto, pueden afectar la vida
sexual. La decisión correcta cuando los problemas de deseo llegan es
consultar a un terapeuta sexual o a un psicólogo.
Al final, recuerda que:
Ningún estudio científico ha
contribuido a destacar un efecto físico real de los afrodisíacos más
conocidos.
Los afrodisíacos tienen un efecto
psicológico para aquellos que los toman.
La clave para aumentar el deseo
sexual entre dos personas es despertar los sentidos en general, lo
que conducirá al despertar del deseo sexual, sin necesidad de ningún
aditivo.
Puede tener el mismo efecto un buen
conjunto de lencería que feromonas en frasco, por ejemplo.
En caso de problemas recurrentes con
el deseo, consulta a un psicólogo o a un terapeuta sexual. Si el
problema es físico, entonces se trata de disfunción eréctil y
también un especialista es quien debe resolver el problema. Los
afrodisiacos son buenos como placebos y no digo que no deban usarse.
Pero se debe saber de antemano ese hecho. ¡Lo importante es
desarrollar los sentidos y avivar el deseo de manera natural!
Fuente