Escaleras: los expertos
confirmaron que son elegidas porque ofrecerían todos los
elementos para una relación divertida y sorpresiva: oscuridad,
soledad, peligro y varias posiciones amatorias. En ese sentido,
los consultados recomendaron las de emergencia de edificios
grandes de oficinas u hoteles, porque son más oscuras, no son
visitadas por nadie, no hay cámaras de seguridad, ofrecen
privacidad y además siempre dan sensación de peligro.
Automóvil: en las opciones que
ofrecieron los encuestados están las relaciones “sobre ruedas”
los días de lluvia, con los vidrios del vehículo empañados -lo
cual evita la mirada de curiosos-, o, para los más osados, la
noche y un oscuro callejón.
Piscina: si bien es considerada
por muchas parejas como una alternativa con un alto contenido de
erotismo, los especialistas aclararon que el agua podría llevar
a que el preservativo se salga.
Cine:
ofrece las ventajas de la
oscuridad, los sonidos y la privacidad de los últimos asientos.
En ese sentido, los consultados recomendaron las películas por
la mañana o muy tarde, cuando la sala tenga pocos concurrentes.
Autobús: los viajes de varias
horas fueron escogidos por los participantes del estudio como
buenos momentos para mantener relaciones. Los asientos traseros,
o los del medio si el vehículo transporta a pocos pasajeros, son
buenos sitios para acercarse al otro en momentos en que los
demás duermen.
Probadores: aquí, aconsejaron
experimentar en los que son mixtos o están divididos por una
pequeña puerta. Los distintos elementos que lo forman aportan un
toque especial al momento: espejo, espacio, asiento, luz y
peligro. Pero habrá que ser creativo para que los pies de uno de
los dos no se vean por debajo, y finalmente salir del habitáculo
de a uno por vez.
Bosque: también serviría un
espacio al aire libre con muchos árboles. Lo importante, según
los consultados, es aprovechar la naturaleza.
Baño
de un bar: son considerados
espacios alternativos “casi ideales” para el sexo, ya que la
música alta, el desorden y el movimiento ayudan a obtener la
privacidad deseada.
El mar:
el ir y venir de las olas puede ser muy excitante para algunos.
Para ello recomendaron una playa tranquila y donde la marea no
sea muy alta.
Cualquier rincón: por último, los
encuestados respondieron que los lugares en los que alcanzaron
un mayor placer fueron aquellos en los que utilizaron la
imaginación y aprovecharon la espontaneidad del momento.