PASTA DE CONCHOS:
FAMILIARES DE MINEROS EXIGEN RESCATE DE CUERPOS
Fermín era mecánico, no
carbonero, pero la madrugada del 19 de febrero del 2006
tuvo que bajar a la Mina 8 de Pasta de Conchos para
arreglar una carretilla descompuesta, no para sacar carbón. Cinco
años después, los restos de Fermín siguen a más de 100 metros bajo
tierra, junto con los de otros 62 mineros que trabajaron esa noche.
Daniel Ezquiel, el único hijo de
Fermín, ya no se acuerda de su padre. Tenía apenas un año cuando "la
mina se tragó a los carboneros". Para que no lo olvide, su madre,
María de Lourdes, destina parte de su pensión de viudez –2,200 pesos
al mes– a comprar cualquier periódico que publique algo sobre el
incidente. Recorta artículos y fotos, y los pega en un álbum con
pasta negra.
Ese domingo, pasadas las 2:30 de la
madrugada, una supuesta explosión
dejó sepultados a 65 mineros que trabajaban dentro de la
mina de Pasta de Conchos, Coahuila, en el norte del país. La
excavación es propiedad de Grupo
México, una de las empresas mineras más grandes del país.
Vicente Fox, el mandatario de
entonces, nunca visitó a los familiares ni les envió condolencias.
El presidente Felipe Calderón tampoco ha querido reunirse con los
más de 300 familiares directos de las víctimas. Después de cinco
años, los familiares y alrededor de cinco viudas son los que siguen
pidiendo la
recuperación de los cuerpos.
María de Lourdes denuncia que hace
año y medio dejó de recibir los 420 pesos que el ex gobernador de
Coahuila, Humberto Moreira, le enviaba para que los hijos de los
mineros siguieran estudiando.
Ella vende artículos de bebé para
completar sus ingresos y así evitar que su hijo deje de estudiar. No
quiere que Daniel Ezequiel sea minero del carbón.
Los motivos del
accidente y los argumentos de las autoridades
Hay diversas versiones sobre las
causas del incidente que les quitó
la vida los trabajadores. Grupo México argumentó que se
había generado una explosión en el interior a causa de una
bolsa de gas –gas que sale del
subsuelo al momento de la extracción de carbón– y que como
consecuencia, la temperatura había subido a más de 900 grados. Sin
embargo, de acuerdo con las autopsias de los únicos dos cuerpos que
fueron rescatados, su muerte fue
provocada por asfixia y no por calcinamiento.
Esos dos cadáveres fueron localizados
a la altura del diagonal nueve de la mina. Grupo México aseguró que
había avanzado a casi 2.8 kilómetros hacia adentro de la mina, pero
no había encontrado más restos.
Todavía con 63 trabajadores en el
subsuelo, Grupo México decidió
suspender el rescate de los cuerpos en abril del 2007. En
ese entonces, la empresa argumentó que de acuerdo con un peritaje
realizado por ellos, entre el 25% y 75% de la mina estaría inundada
y que "posiblemente el agua estaría
contaminada con VIH, tuberculosis, hepatitis, que podría
contagiar a los rescatistas, sus familiares y poblaciones enteras",
según información recabada por la Organización Familia Pasta de
Conchos, que ha asesorado a los familiares de las víctimas.
Las extracciones en Pasta de Conchos fueron
suspendidas en 2007 a petición de la
Secretaría del Trabajo, según la Secretaría de Economía dependencia
encargada de las concesiones. Actas de inspección de un par de meses
antes del siniestro revelaban que el sistema de ventilación fallaba
y que había desperfectos en el equipo eléctrico. Algunos familiares
cuentan que los trabajadores se quejaban de una alta concentración
de gas.
En febrero del 2007, el gobierno del
estado de Coahuila emitió 65 actas
de defunción certificadas por un médico forense, aún cuando
sólo dos cuerpos habían sido rescatados.
CNNMéxico consultó a Grupo México
para conocer su versión los hechos, pero personal de la vocería de
la empresa explicó que por políticas internas, se determinó no
hablar sobre el tema.
La espera que no termina
Cristina Auerbach, representante
legal de los familiares de las víctimas en la Organizacion Familia
Pasta de Conchos, explicó que desde 1889 se habían registrado
siniestros en las minas de esta región dedicada a la extracción del
carbón. A pesar de esto, únicamente en 1889 y en 2006 los cuerpos se
dejaron adentro. En el resto de los casos,
siempre se han sacado los cuerpos
con o sin vida.
Auerbach recuerda que uno
de los siniestros más grandes ocurrió en 1969 en el poblado
Barroterán. En las minas de Guadalupe murieron más de 160
personas. Al año y dos semanas, ya habían rescatado a todos.
"La pregunta no es si en Chile se
pudo hacer y en México no, porque es una pregunta ociosa, porque la
respuesta que van a dar es que es diferente porque aquélla es de
piedra y ésta es de carbón, y ésta tenía gas y aquélla no. Lo único
comparable en ambos es la actitud del gobierno", explicó en
entrevista con CNNMéxico.
"Ni Vicente Fox ni Felipe Calderón
han querido recibir a las familias y han pedido audiencia. Pero no
sólo eso, en toda la región carbonífera siempre se rescata a los
mineros. Sólo en Pasta de Conchos no".
En la zona noreste de Coahuila,
es común encontrar a gente que
tiene a algún familiar minero. Al caminar por las calles de
poblados como Nueva Rosita, Palaú,
San Juan Sabinas y Muzquiz, se ven pasar a todas horas
camiones cargados con carbón recién salido del subsuelo.
Al final de los turnos de trabajo en
las minas –alrededor de las 15:00, 22:00 y 6:00– pasan camionetas
con hombres que tienen las caras pintadas de negro por el polvo de
carbón que les cae durante sus jornadas laborales de hasta 12 horas.
En
Coahuila se produce casi la totalidad del carbón del país,
según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI).
Raúl Villasana, jubilado de 67 años,
también fue minero. Trabajó por más de 20 años en las minas del
Grupo México. Uno de sus hijos sigue dentro de Pasta de Conchos. Él
y su esposa Trinidad han viajado varias veces a la Ciudad de México
para participar en plantones frente a Grupo México y la Secretaría
del Trabajo para exigir que saquen
el cuerpo de su hijo.
"Ahora estuvimos en Gobernación en
noviembre y lo que he pedido es el rescate de mi hijo. Yo lo he
pedido desde un principio. Porque
la mina no es un panteón, ¿verdad? Es para que esté
trabajando la gente ahí", dijo.
"Lo que pedimos es que nos lo
entregue la empresa y el gobierno para que se haga esa entrega de
cuerpos, para que se haga la santa sepultura y llevarle flores, ir a
verlo, ir a visitarlo como sus hijas, su esposa, como su hermana,
que también tanto me lo han pedido".
Su hijo dejó huérfanos a un niño y
dos niñas. La viuda decidió invertir los 750,000 pesos de
indemnización que recibió por parte de la empresa para poner su
negocio de ropa usada que va a comprar a Estados Unidos.
El padre de María de Lourdes, viuda
de Fermín, fue minero también. Don Arsenio sacaba
oro
negro de la Mina 8 de Pasta de Conchos. Se jubiló un
par de años antes de que ocurriera el siniestro.
Dice que pasados cinco años, algunos
rescatistas se han atrevido a confesarle que por las noches
escuchaban "como ruidos de picos golpeando estructuras de metal".
Don Arsenio cree que era el ruido
de los últimos mineros vivos.
"Aunque ya después de todo este
tiempo no hay forma de que salga algo vivo de ahí", sentenció.
Para gente como Raúl Villasana y don
Arsenio, Pasta de Conchos pasó de mina a cementerio la madrugada del
19 de febrero del 2006.
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