FENG SHUI Y
ENERGÍA DEL HOGAR EN FIN DE AÑO
¿Su espacio es ideal?, ¿Está cómodo con
su decoración? Pero… la energía no fluye. Tal vez usted esté
invadido de malos elementos y hábitos que han estancado su buena
vibra y están deteniendo la prosperidad que usted espera.
Empecemos por lo primero: La
limpieza. Un espacio sucio estanca toda la buena energía
que se logra para esta temporada con elementos chinos como el Buda,
los perros guardianes o el bambú. La exigencia de tener limpio los
espacios no es cuestión de traumas con el aseo, es un requerimiento
para que la prosperidad no se estanque o muera. La limpieza incluso
tiene efectos sobre nuestra actitud y nuestro disfrute de los
espacios. Condición indispensable para estar bien pues de lo
contrario enreda las energías.
El desorden: Es un mal hábito que bloquea el “chi”
o energía positiva; la enreda. Los armarios, escritorios, gavetas y
cajones, no expuestos al ojo de los visitantes, deben ser ordenados
y revisados con regularidad cuidando no guardar nada obsoleto o que
no se use. La ropa es un claro ejemplo: hay piezas que no se usan
por años. “La recomendación se simple, si no se ha utilizado por un
año es mejor regalarlo pues está impidiendo que lleguen cosas nuevas
al ropero y estancan la energía”.
La mala actitud en la cocina es perjudicial para
todos aquellos que consumen los alimentos preparados. Una persona
con malas vibras preparando los alimentos es fuente de malestares
físicos para los que consumen su producto. La cocina es un lugar
sagrado para los orientales. Nadie, excepto quien se encarga de esta
labor entra en el espacio y menos si es pesimista, huraño o con
mentalidad de pobre.
Los aparatos o enseres dañados son focos de energía
muerta. Hay que repararlos en el menor tiempo posible o desecharlos
pues impiden el fluido de las energías positivas.
Los cuadros agresivos o depresivos: Pinturas de
muerte, tristeza o estancamiento deben ser reemplazados por unos que
reflejen tranquilidad, amor, dulzura o belleza. El ambiente que dan
estos primeros genera opresión y malas vibraciones dentro del
espacio. Incluso para las esculturas o figuras decorativas como los
Budas, es necesario escoger unas que sean de rostros serenos y
cálidos. Rostros agresivos solo traen guerra al ambiente ya que la
energía se materializa en lo que representan las imágenes.
Los cactus aunque son receptores de energía sus
espinas según su ubicación pueden ser lanzas que estrellas la
energía en contra. Es ideal que esos elementos estén en las
ventanas o hacia exteriores, nunca en habitaciones.
Las vigas
en el techo se convierten en lanzas que aplastan la
energía sobre las personas. Sobre todo en espacios como los
dormitorios es ideal no tenerlas o disimularlas con techos
falsos o efectos visuales con telas que las oculten.
Las rejas son “cárceles de energía” y más si
sus formas son como lanzas convirtiéndose en flechas negativas
contra los que habitan los espacios. Las alarmas hoy en día son
eficientes y no proveen este tipo de efectos negativos.
Los baños en el cuarto son desastrosos
succionadores de energía. El baño por excelencia es un centro de
putrefacción de energía por lo tanto su cercanía con una fuente
de energía como la habitación son perjudiciales. La
recomendación es no tenerlos, pero si existen una forma de
contrarrestar su efecto es mantener la puerta cerrada y bajar la
cisterna con el biscocho cerrado para que no succione la energía
positiva.
Aves en cautiverio: Es perjudicial. Estos
animales son símbolo de libertad, su cautiverio también genera
cárcel de energía para las personas que las poseen.
Vegetación muerta: Ni flores ni plantas muertas
o en deterioro. Lo ideal es tener plantas y flores naturales en
excelente estado pues si están enfermas o en vías de extinción
son símbolo de muerte de energía. Es ideal retirar las flores
antes de que se empiecen a deteriorar o de lo contrario traen
estancamientos.
Posición de la cama:
Nunca con la cabecera sobre la ventana, o con los pies
mirando hacia la puerta. La primera situación crea inestabilidad
y mal dormir y la segunda hace que se cree la sensación de
rechazo o salida. Por eso muchas personas no se amañan en su
habitación creando fugas de energía.
Posición del escritorio: nunca de espaldas a
una puerta. Lo ideal es tener una pared con un cuadro de
montañas detrás que respalde y de fuerza al trabajo y ayudan a
refortalecer el poder y credibilidad a quien lo usa.
Todos estos son ejemplos de energía estancada. ¿Ha identificado
alguno? Pues es hora de cambiar y dejar que la energía fluya con
fuerza en sus espacios y llegue sin pensarlo toda la prosperidad
que el Feng Shui, una tradición milenaria ha comprobado con toda
propiedad. ¡Pequeños cambios de elementos y hábitos lo están
esperando!
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