Para las empresas es
importante incrementar la
productividad y
reducir los gastos, pero... ¿las compañías se preocupan
por lo que esto puede causar en
la salud de los trabajadores? En el continuo esfuerzo
por cumplir con las metas que se plantean en la oficina, el
profesionista puede terminar generando
adicción al trabajo y
desmotivación.
Este fenómeno laboral se está convirtiendo
en una situación común para los mexicanos. Según una encuesta
realizada por el portal electrónico
Trabajando.com
entre 3,000 personas,
un 66% considera que tiene cierta adicción a su vida laboral.
La mitad de los encuestados
(un 55%) dice haber sufrido
alguna vez de estrés, el 18% refiere
desgaste físico y
psicológico; 14% pérdida del apetito; 9% irritabilidad, y un 4%
sufre depresión.
La presión que un trabajador enfrenta por
querer subir de categoría y mejorar los ingresos, ha recibido
diferentes nombres, desde adicción hasta "entrega" y "síndrome
de la alta productividad".
Cualquiera que sea el concepto, las
consecuencias de tener más trabajo del que se puede aceptar son:
descuido personal y
aburrimiento; estos síntomas son la primera etapa.
Después esas características se transforman en
agotamiento y enfermedad,
indica la investigadora de la FES Iztacala María
Hernández Pozo, autora del proyecto
Trabajolismo: Radiografía
contingencial de una adicción.
"Es importante que las personas tengan en
cuenta que es importante
trabajar para vivir y (no viceversa). Si bien es
atractivo tener un puesto estratégico en una organización, con
grandes responsabilidades y beneficios, eso no sirve de nada si
la persona no está sana", expresa la country manager de
Trabajando. com México,
Margarita Chico.
El espacio dedicado a la familia es el que
generalmente se ‘sacrifica'. El 39% de los participantes en el
sondeo del portal laboral, refieren
el ‘costo' de no ver a sus
hijos ni compartir momentos con ellos. Un 36% apunta
hacia la falta de horas disponibles para convivir con los
amigos, y un 25% asegura estar
en problemas en la relación de pareja debido a la falta de
tiempo por trabajo.
Hay que tener claro que
mayor tiempo laboral no es
sinónimo de ser mejor
en temas de productividad, lo importante es organizarse
y priorizar actividades para rendir más, sugiere Chico.
Decisión propia
Para Hernández Pozo, diversas
investigaciones en adicción al trabajo
señalan que hay dos tipos de
trabajólicos: los que están satisfechos con este
tipo de rutinas, y aquéllos que lejos de estarlo reportan
problemas de salud, insatisfacción con sus carreras y sus
relaciones familiares.
"Las personas generalmente saben que deben
cumplir horas extras y esforzarse más para tener su empleo. Eso
es común, el problema es cuando el profesionista llega al grado
de sólo enfocarse en su trabajo
y, a veces, se valida sólo a
través de éste", señala la psicóloga Martha Noriega.
Sobre las consecuencias que acarrea el ‘trabajolismo',
a pesar de no existir un acuerdo entre especialistas sobre el
efecto potencialmente dañino de este factor, la mayor parte
coincide en identificar
situaciones como conflictos maritales, divorcio, desgaste
personal y de salud, indica la investigadora de la FES
Iztacala en su proyecto.
El sondeo de
Trabajando.com también
arrojó el número de horas que duermen a la semana los
profesionistas entrevistados. El 34% lo hace entre 45 y 50
horas, y un 17% dice descansar menos de 45 horas.
Hernández Pozo puntualiza que las largas
jornadas se asocian a un desempeño pobre y un deterioro físico
que puede llegar a ser severo. "Esta tendencia, actualmente,
es común en ciertas culturas
laborales, como la japonesa, donde (incluso) hay un término para
denominarla, karoshi,
que significa ‘morir debido a una exagerada dedicación al
trabajo'. El deceso ocurre, normalmente, por causa de un
accidente cardiovascular, como un infarto".