SÍNDROME DE DOWN.
TRATAMIENTO MÉDICO
Presidente de la Sociedad Médica
de Investigaciones Enzimáticas, A.C., Profesor de Farmacología del
CUCS y Coordinador de los Diplomados en Medicinas Alternativas del
CUA de la Universidad de Guadalajara
El síndrome de Down es
una de las principales causas de retraso mental en el mundo. Es una
alteración cromosómica que causa retraso en el desarrollo físico e
intelectual. Se sabe que uno de cada 800 a 1000 nacimientos es
generalmente afectado por este problema. También las estadísticas
nos dicen que el 80 % de los niños con nacen de mujeres menores de
35 años. Hay una amplia variación en el desarrollo físico, el
comportamiento y las habilidades mentales. La mayor parte de las
personas que sufren Síndrome de Down se encuentra en el rango entre
lo ligero y lo moderado del retraso mental.
El Síndrome de Down fue
primero descrito en 1866 por John Langdon Down. En 1959, el análisis
genético permitió al Dr. Jerome Lejeune determinar el origen del
Síndrome de Down. La gente tiene2 copias de cada uno de los 23
cromosomas. En este síndrome, en vez de ser 2 copias del cromosoma
21, existen 3 copias. Aquí es donde se acuña el término trisomía 21.
Aunque los cromosomas mismos son normales, la presencia de un
cromosoma extra resulta en una variedad de características bien
conocidas y descritas así como signos y síntomas particulares del
Síndrome de Down.
Los niños con síndrome
de Down son generalmente más pequeños y su desarrollo físico y
mental es más lento que los niños que no tienen Síndrome de Down. Su
desarrollo motor es más lento. En vez de caminar entre los 12 y los
24 meses, generalmente aprenden a caminar entre el mes 15 y el 36.
También el desarrollo del lenguaje está marcadamente retrasado.
Algunas características
físicas de los niños con Síndrome de Down son un aplanamiento de la
parte de atrás de la cabeza, una inclinación de los párpados,
pequeños pliegues de piel en el ángulo interno de los ojos, puente
nasal deprimido, orejas ligeramente más pequeñas, boca pequeña,
disminución del tono muscular, ligamentos flojos y manos y pies
pequeños.
Hay tres principales
tipos de anormalidades cromosómicas en el Síndrome de Down:
-
a) La vasta
mayoría de niños con Síndrome de Down (cerca del 95 %) tienen un
cromosoma 21 extra. En vez del número normal de 46 cromosomas en
cada célula, el individuo con Síndrome de Down tiene 47
cromosomas. Esta anormalidad se conoce como trisomía 21.
-
b) El segundo
tipo se llama translocación puesto que el cromosoma 21 extra
está enlazado o translocado en otro cromosoma, generalmente en
el cromosoma 14, 21 o 22. Si la translocación se encuentra en un
niño con Síndrome de Down es importante examinar los cromosomas
de los padres puesto que en al menos un tercio de los casos, un
padre puede ser el portador de la translocación. Esta forma de
error cromosómico se encuentra entre el 3 y el 4 % de individuos
con Síndrome de Down.
-
c) Otro
problema cromosómico llamado mosaicismo se nota en cerca del 1 %
de los individuos con Síndrome de Down. En este caso, algunas
células tienen 47 cromosomas y otras tienen 46 cromosomas. El
mosaicismo se piensa que es el resultado de un error en la
división celular inmediatamente después de la concepción.
Se han desarrollado
muchas teorías pero en realidad no se conoce la causa del Síndrome
de Down. Algunos investigadores creen que las anormalidades
hormonales, los rayos X, las infecciones virales, los problemas
inmunológicos o una predisposición genética pueden ser la causa de
la división celular inadecuada que produce el Síndrome de Down.
Uno puede fácilmente
asumir que puesto que el Síndrome de Down tiene una causa genética,
no hay nada que pueda hacerse para ayudar a los pacientes que sufren
de este problema. La salud de la gente con el Síndrome de Down ha
mejorado por la disponibilidad de los antibióticos, el cambio de
cuidado institucional al cuidado en el hogar y los avances en la
cirugía del corazón, lo cual puede corregir defectos congénitos que
afligen a muchos bebés con el Síndrome de Down. Más o menos el 80 %
de los individuos con el Síndrome de Down ahora logran vivir hasta
los 50 años o más (Kolata 1985). Es importante reconocer que aunque
la gente con Síndrome de Down comparte muchas similaridades, cada
persona es única. Se les puede ofrecer mucha ayuda a estas personas
a través del cuidado médico apropiado, la nutrición adecuada y una
intervención temprana (Unrah 1994).
En los años 80, mucha
investigación se enfocó en el efecto de las megadosis de vitaminas y
minerales y su efecto putativo sobre el Coeficiente Intelectual y el
funcionamiento mental en los individuos con Síndrome de Down (Weathers
1983, Smith et al. 1984, Pruess et al. 1989). La mayoría de estos
estudios no mostró ningún efecto benéfico, sin embargo hay que
aclarar que se enfocaron únicamente en las vitaminas y los minerales
complementarios. No se investigó el papel de los aminoácidos
complementarios. Los trabajos de investigación recientes indican
anomalías en los niveles de los aminoácidos en el plasma y la orina
de los individuos con Síndrome de Down (Lejeune 1992). Además, la
investigación ha identificado defectos específicos en ciertas
reacciones metabólicas en el propio Síndrome de Down (Feaster et al.
1977, Sinet 1982, Chadefaux et al 1985, Lejeune 1992). Los
nutrientes incluyendo las vitaminas, los minerales, los
antioxidantes y los aminoácidos juegan un papel importante en estas
reacciones metabólicas. Además muchos niños con Síndrome de Down
sufren de mala absorción, enfermedad celíaca y de intolerancia a la
lactosa (Nowak et al. 1983, Simila and Kokkonen 1990, Unrah 1994,
Van Dyke et al. 1995). De esta manera, puede que no todas las
necesidades nutricionales sean satisfechas con la pura dieta.
El oxígeno es esencial
para la vida. Sin embargo, el oxígeno puede también ser una
substancia dañina en nuestro cuerpo. Puede convertirse en un radical
libre y causar daño celular y tisular a través de un proceso
conocido como oxidación (Sinet 1992). La oxidación ocurre por
ejemplo cuando una manzana expuesta al aire se pone café y cuando
los carros desarrollan óxido por la exposición al aire y al agua. En
el cuerpo, el oxígeno puede convertirse en peróxido de hidrógeno, el
cual es también un poderoso oxidante. Una enzima llamada superóxido
dismutasa es responsable de la generación de peróxido de hidrógeno.
El gene para la superóxido dismutasa se localiza en el cromosoma 21
y se ha demostrado que la actividad de la enzima superóxido
dismutasa se eleva en el Síndrome de Down (Sinet et al. 1975). De
esta manera en los individuos con Síndrome de Down, la actividad
excesiva de la superóxido dismutasa puede ser muy dañina. Para
protegernos contra el daño causado por los radicales libres, son muy
importantes los antioxidantes. Estos antioxidantes pueden proteger a
nuestras células y tejidos del daño al destruir a los radicales
libres. La vitamina C, el betacaroteno, la vitamina E, el selenio y
el glutatión, todos son nutrientes antioxidantes.
En un estudio reciente
realizado con neuronas fetales cultivadas de individuos con el
Síndrome de Down, se demostró que las especies de oxígeno reactivo
contribuyen a la apoptosis, un proceso donde la célula se programa a
morir (Busciglio and Yanker 1995). Los antioxidantes previnieron
esta degeneración de las neuronas en el Síndrome de Down. Estos
resultados sugieren que el daño oxidativo puede jugar un papel
importante en el Síndrome de Down. Sin embargo, se deben de
interpretar con precaución. Las neuronas fueron retiradas del cuerpo
y luego se llevaron a cabo los experimentos. El efecto directo de
los radicales libres y los antioxidantes en el cuerpo debe de ser
investigado detenidamente. Este estudio iniciará una investigación
posterior para delinear el papel del daño oxidativo en el proceso
del envejecimiento y en la degeneración del cerebro, especialmente
en la enfermedad de Alzheimer (Harman 1981). Esto es particularmente
relevante ya que todos los individuos con Síndrome de Down arriba de
los 35 años, desarrollan una neuropatología parecida a la enfermedad
de Alzheimer y entre el 15 al 40 % desarrollan completamente la
enfermedad de Alzheimer (Wismiewski and Rabe 1985).
El metabolismo del
monocarbono es vital para una variedad de procesos bioquímicos (Rawn
1989). Algunos de los compuestos cuya síntesis es dependiente del
metabolismo de un carbono, incluyen: la adrenalina, la colina (como
la acetilcolina, un neurotransmisor y como en fosfatidilcolina, un
componente esencial de las membranas celulares y componentes del RNA
y del DNA. El metabolismo del monocarbono involucra la transferencia
de unidades de un carbono sobre transportadores que como su nombre
lo indica, transportan las unidades de un carbono a otros
compuestos.
Las unidades de un
carbono son derivadas de componentes dietéticos comunes, serina,
glicina, metionina y colina. Los transportadores para los
monocarbonos, incluyen: THFA (ácido tetrahidrofólico del folato), S-adenosil-metionina
(derivado del aminoácido esencial metionina) y la vitamina B-12
ligada a una enzima (Rawn 1989). La deficiencia dietética de estos
componentes puede hacer surgir alteraciones en el metabolismo de un
carbono. Tan importante es el metabolismo del monocarbono para la
célula que ciertos antibióticos y agentes anticancerosos actúan
sobre este proceso. El Dr. Lejeune, el Dr. Peeters y sus colegas
identificaron varios defectos en el metabolismo del monocarbono en
la gente con Síndrome de Down. Esta investigación fue conducida a
través del análisis de los aminoácidos en orina y en el plasma,
experimentos con metionina y folato complementarios y el análisis de
sensibilidades a drogas.
Como ya lo describí, se
están haciendo avances en el área de la nutrición y el Síndrome de
Down particularmente en las áreas del metabolismo del monocarbono y
la oxidación celular. Se requiere investigar más profundo para
comprender completamente el papel de los nutrientes y su beneficio
potencial en las gentes con Síndrome de Down.
Estamos en tiempos que
se caracterizan por el surgimiento de nuevos paradigmas. El caso del
Síndrome de Down no es la excepción. El viejo paradigma nos dice que
estos niños nacen mentalmente retrasados, que el Síndrome de Down es
una condición fija y cerrada de nacimiento, lo cual, supuestamente
significa que no progresa con el tiempo. Muchos médicos creemos que
ambas visiones están equivocadas. Esta nueva concepción es
compartida por varios miles de médicos e investigadores en todo el
mundo.
Lamentablemente, los que
vemos al Síndrome de Down dentro de este nuevo paradigma científico
tan distinto, somos a veces malinterpretados. Como cualquier otra
persona, estamos conscientes de que los niños nacen un cromosoma
extra y por eso, tienen esta enfermedad al nacer. Los que creemos en
este nuevo paradigma no pensamos, como otros han afirmado, que los
niños se hacen del Síndrome de Down. Sin embargo, sí creemos que no
se ha demostrado que el retraso mental esté presente a la hora del
nacimiento y que los mecanismos bioquímicos que llevan al retraso
mental en los pacientes con Síndrome de Down se hacen
progresivamente peores con el tiempo, si permanecen sin ser
tratados.
Aunque pocos estudios
clínicos han demostrado un complemento neuronal menor en pequeñas
áreas del cerebro en los fetos en los períodos tempranos de la
gestación, los estudios en niños más grandes con Síndrome de Down
(previos a un año de vida) demuestran que el cerebro está
virtualmente normal en tamaño y estructura durante al menos unos
pocos meses después del nacimiento. Podemos decir que estos estudios
clínicos están confirmados por las siguientes 3 cosas: estudios
clínicos que demuestran que los bebés con Síndrome de Down se
desarrollan normalmente, cognoscitivamente al menos durante los
primeros meses de vida; muchísimos reportes anecdotales casi
universales de padres y terapeutas y de médicos tratantes con
relación a que estos niños, de verdad, se desarrollan normalmente al
menos cognoscitivamente durante el primer medio año de vida (y en
algunos casos hasta más tiempo).; y estudios clínicos con Resonancia
Magnética Nuclear que demuestran que los cambios estructurales en
los cerebros de los bebés con Síndrome de Down no toman lugar sino
hasta muchos meses después del nacimiento.
Los pequeños cambios en
los patrones neuronales y aún en el número de neuronas presentes no
significan que los niños con Síndrome de Down estén retrasados –
particularmente puesto que los mismos cambios pueden a veces ser
vistos en los cerebros de niños que fueron usados como controles en
aquellos estudios y que no tenían Síndrome de Down ni ninguna otra
anormalidad física o mental, fuera lo que fuera.
Ahora parece obvio que
los niños con Síndrome de Down se hacen retrasados principalmente
por la sobre-expresión del gen para la enzima superóxido dismutasa.
El resultado de esta sobre-expresión es la producción en exceso de
H2O2, una conocida toxina celular que causa daño celular progresivo.
Es ampliamente aceptado que una desorganización mayor del sistema de
defensa corporal contra los radicales libres resulta en una
producción en exceso de potentes radicales libres, tales como el
H2O2 causando un daño celular progresivo generalizado que al final
genera una incapacidad física y mental. Esto no significa que la
enfermedad no tenga esperanzas, sino todo lo contrario. Estos
absolutos bioquímicos nos dicen algo diferente: que aplicando la
lógica a la región crítica del cromosoma 21 puede producir
resultados deseados.
Durante el embarazo, el
sistema de defensa de la madre contra los radicales libres provee
mucha protección para el feto en desarrollo. Después del nacimiento,
cuando el bebé debe de respirar y comer solo, su sistema de defensa
defectuoso contra los radicales libres empieza a fallar. El uso de
antioxidantes exógenos, la vitamina C, la vitamina E, la vitamina A,
el zinc, etc. puede protegernos contra el daño y prevenir
literalmente mucho de la discapacidad que se esperaría como
resultado de él. Prevenir este daño puede de verdad significar que
un niño sea más saludable, crezca a una tasa más normal y que tenga
una función mental más elevada.
Muchos médicos creemos
que al usar los medios nutricionales, podemos manipular la
sobre-expresión de ciertos genes en pacientes con Síndrome de Down,
lo cual puede producir un brinco en el Coeficiente Intelectual del
rango de lo retrasado a lo poco bajo e inclusive llegar al rango
normal. Cada vez son más los científicos que miran detenidamente a
los aspectos bioquímicos de este Síndrome y al potencial de la
intervención terapéutica. Esto es algo relativamente nuevo.
En realidad, se han
publicado muchísimos artículos sobre las dificultades bioquímicas de
este síndrome y la mayoría de los autores concuerdan en que ciertos
micronutrientes, minerales y aminoácidos pueden aliviar a sus
síntomas asociados. Inclusive el Dr. Henry Turkel publicó un libro
donde habla de los cientos de pacientes que trató con Síndrome de
Down con acercamiento nutricional, por allá en los años 40.
En los últimos 2 años,
miles de pacientes con Síndrome de Down de todo el mundo han
recibido una terapia llamada Intervención Nutricional Enfocada (TNI).
Los reportes han sido consistentes. La mayoría de los niños que usan
esta forma de terapia son más sanos, crecen más normalmente y parece
que se desarrollan a una tasa más normal a la que se desarrollan los
niños que no son tratados. No hay duda de que los pacientes con
Síndrome de Down están bajo un estrés oxidativo superior.
En la actualidad, la
medicina ortodoxa no le ofrece mucho a aquellos que sufren de
ciertas enfermedades genéticas. Por otro lado, la terapia bioquímica
nutricional es tal vez más poderosa que nunca cuando se utiliza para
prevenir el desarrollo de las enfermedades.
Un caso muy interesante,
por ejemplo, fue que Lucille Hurley encontró que cuando se hacían
deficientes en manganeso a ratonas embarazadas, tenían productos con
ataxia. En alguna ocasión tuvo un grupo de ratones que eran
congénitamente atáxicos. Se le ocurrió administrarle a las ratonas
embarazadas grandes cantidades de manganeso. El resultado de esto
fue que la descendencia no fue atáxica. Con este experimento se pudo
demostrar que un defecto genético (el cual es un defecto enzimático)
no necesariamente se va a manifestar. Para lograrlo, debemos de
manipular el medio ambiente nutricional para compensar ese defecto.
La historia hecha película con relación a una enfermedad genética
rara llamada adrenoleucodistrofia también nos confirma este hecho.
Las concentraciones en
ayunas de aminoácidos tanto en plasma como en orina, se estudiaron
bajo condiciones cuidadosamente controladas en 22 niños con Síndrome
de Down (Heggarty HJ; Ball R., Smith M.; Henderson MJ. Aminoacid
profile in Down´s Syndrome. York District Hospital, York. Arch. Dis.
Child 1996 April; 74(4); 347-9) y en controles de la misma edad. La
única diferencia significativa entre los grupos fue una
concentración media más alta de lisina plasmática en los pacientes
con Síndrome de Down comparada con los controles. El estudio del Dr.
Heggarty confirmó los hallazgos del Dr. Lejeune sólo con respecto a
las concentraciones elevadas de lisina en el Síndrome de Down.
El Dr. Lejeune y sus
colaboradores encontraron varios diferentes ejemplos de
desequilibrios enzimáticos en el Síndrome de Down. El Dr. Peeters y
colaboradores reportaron que algunos sujetos con Síndrome de Down
fueron particularmente sensibles a la 6-mercaptopurina y al
metrotexate, los cuales involucran al metabolismo del folato.
El objetivo del Dr.
Lejeune era enlazar las consecuencias metabólicas del material
cromosómico adicional con una base patofisiológica del retraso
mental. Su teoría era que el desequilibrio enzimático puede estar
relacionado con la anormalidad cromosómica primaria y que la mejoría
intelectual podría tal vez venir después de la corrección
nutricional de estos desequilibrios bioquímicos.
El estudio del Dr.
Heggarty no confirmó los hallazgos del Dr. Lejeune tal vez porque
los niños tienen un perfil de aminoácidos diferente de los adultos.
El estudio de Lejeune tenía adultos. El estudio clínico del Dr.
Lejeune tenía pacientes adultos y el del Dr. Heggarty sólo niños.
Por otra parte se hizo
un estudio clínico con 26 niños con Síndrome de Down entre los 3
meses y los 12 años quienes recibieron triptófano solo y luego la
combinación de triptófano y piracetam. Los niños fueron entonces
evaluados basados en su tono muscular, su desarrollo motor, su
desarrollo mental, el habla, desarrollo afectivo-social, rendimiento
escolar y trazos del electroencefalógrafo. El autor J. Fialmo
concluyó que la combinación de estos 2 compuestos produce una
mejoría en todos los aspectos, especialmente en el habla. No se
reportaron efectos colaterales.
Los principales
problemas de salud de los niños con Síndrome de Down son los
siguientes:
-
a) Los
problemas esqueléticos también se encuentran con una
frecuencia más alta en los niños con Síndrome de Down.
-
b) Del 40
al 45 % de los niños con Síndrome de Down tienen una
enfermedad cardíaca congénita.
-
c) Las
alteraciones tiroideas son más comunes en los niños con
Síndrome de Down que en los niños normales. Entre el 15 y el
20 % sufren de hipotiroidismo.
-
d) Del 60
al 80 % de los niños con Síndrome de Down tienen un déficit
en la audición. Por eso, están indicadas las valoraciones
audiológicas a una edad temprana con seguimiento.
-
e) Las
anormalidades intestinales de igual forma ocurren a una
frecuencia más alta en los niños con Síndrome de Down.
-
f) Otro
asunto importante se relaciona con los aspectos
nutricionales. La obesidad se encuentra en los adolescentes
con este problema.
-
g) Los
niños con Síndrome de Down frecuentemente tienen más
problemas oculares que otros niños que no tienen este
problema cromosómico.
-
h) Hay
otros padecimientos que se encuentran con una alta
incidencia en este tipo de pacientes, como leucemia,
enfermedad de Alzheimer, crisis epilépticas, problemas
inmunológicos, apnea durante el sueño y problemas de la
piel.
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TU QUIERES.
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