Mucho se ha
dicho en torno a las razones para tener sexo: da belleza, otorga
salud, coloca en los labios una sonrisa de pasta dental, mejora la
calidad de la piel, del cabello, refuerza el sistema inmunológico,
reduce el estrés, la ansiedad y la depresión. Incrementa las
endorfinas y en general otorga una sensación de bienestar.
Y así podría haber decenas, cientos
de razones más para llevar a cabo el coito. Pero, ¿sabías que
también existen razones para no tenerlo? Según el sitio aol.com (http://salud.aol.com/)
éstas son las principales:
Depresión.
Cuando un miembro de la pareja sufre
depresión, esto invariablemente afecta a la pareja en muchos
sentidos y, por supuesto, en materia sexual también. El decaimiento,
la falta de sentido por la vida que en muchos casos puede llevar a
la disfunción eréctil, mermará la vida sexual, sin duda. Si un
miembro de la pareja la padece lo mejor es acudir a un profesional
para resolver el problema emocional y después, como consecuencia, el
sexual.
Pleitos.
Como resultado de las peleas en una relación
bastante desgastada y lastimada, el dolor y el pleito siempre se
lleva a la cama: en ocasiones se traduce como una manera de
vengarse, y en otras, como simple revancha y cuyo castigo principal
sería la falta de sexualidad.
Deudas o preocupaciones
económicas. Las presiones con signo
de pesos siempre merman las relaciones sexuales. En ocasiones, el
mismo estrés que esta situación genera o la ansiedad por cubrir las
facturas hará que se convierta en una obsesión diaria en donde todo
tendrá cabido menos el sexo.
Estrés o cansancio.
Luego de las largas jornadas
laborales, de un día intenso de juntas o de un ambiente de trabajo
hostil, lo que querrá el o los miembros de la pareja que lo
padezcan, será dormir, olvidarse del mundo y descansar. ¿Sexo? No,
gracias. Ésta es una de las principales razones de muchos divorcios
en la actualidad.
Cambios en la figura.
Muchas mujeres no aceptan su figura
tal como es y, por ello mismo, tienen pudor de desnudarse ante su
esposo o novio, por no parecerle sexy o atractiva. Esto puede
provocar que la mujer deje de hacer algunos juegos sexuales o que
simplemente evite el sexo cuando no se siente bien con su figura y
cuando tenga algún complejo de obesidad y prefiera esconderse de su
hombre.
Hijos.
Cuando los niños llegan a la pareja, el sexo suele
olvidarse, sobre todo, si son padres primerizos. Con tanto cansancio
queda poca energía para el sexo. Cuando los niños son más grandes se
divide el tiempo y se deja de tener un espacio único para el
disfrute sensual.
Control.
En ocasiones un miembro de la pareja usa el
no tener sexo para convencer, para no discutir, para olvidar, para
cubrir mentiras y hasta para controlar a su pareja, dosificando o
eliminando el sexo a sus anchas, para sacar ventaja de alguna
situación.
Alcohol.
Cuando el consumo de alcohol se vuelve
adicción, puede representar un grave problema para la relación.
Puede crear codependencia del otro miembro de la pareja, generar un
círculo vicioso de dolor emocional y además, en casos muy
dramáticos, provocar disfunción eréctil.
Horarios diferentes.
Para salir de deudas y ahorrar,
muchas parejas sacrifican calidad de vida, convivencia, salidas y
momentos de alegría compartida. Si sus horarios de trabajos son muy
diferentes, entonces tendrán poco tiempo para verse en casa
despiertos. Esto disminuirá la calidad y cantidad de las relaciones
sexuales.
No tener con quién.
El principal punto. Si no hay con
quién tener sexo, entonces ni cómo hacerle. Sin embargo, quienes no
tienen pareja se pasan la vida entera buscándola. Cuando la tienen
es muy probable que en la inercia de su vida juntos, si no practican
una buena y sana comunicación sexual, aparezca alguno de los nueve
puntos anteriores.