¿QUÉ ES UNA
PRÓTESIS DE PENE?
Una
prótesis del pene es un soporte artificial para este órgano, y puede
constituir la solución a los problemas de erección (disfunción
eréctil) que impiden el coito en las relaciones sexuales. Sin
embargo, no es recomendable recurrir a esta solución sin antes
considerar otros métodos.
La
implantación de una prótesis de pene constituye el último escalón en
el protocolo de tratamiento de la impotencia, ya que significa la
destrucción de los cuerpos cavernosos y, por tanto, un camino sin
retorno. De fallar este procedimiento, no hay otra solución
posterior que no pase por el reimplante. Además, hoy en día
disponemos de muchos otros tratamientos para la disfunción eréctil y
se continúan investigando nuevas soluciones. Por otro lado, la
implantación de una prótesis tiene un no desdeñable riesgo de mal
resultado (entre un 10-15%), por lo que hay que agotar previamente
otras opciones.
¿Cómo funcionan las
prótesis del pene?
El paciente
debe saber que estos dispositivos son únicamente una forma mecánica
de producir la erección y permitir el coito, y no un medio de
estimular la libido (deseo o impulso sexual)
Existen
dos tipos principales de prótesis del pene
Semi-rígidas
Estas
prótesis se componen de dos varillas de silicona que se instalan a
lo largo del pene, en una intervención menor. La prótesis
proporciona cierta rigidez y también flexibilidad, de forma que el
pene puede permanecer caído en su posición normal, o erecto para el
coito.
Inflables
Las más
utilizadas. Estas prótesis consisten en dos cilindros, un
dispositivo de bombeo y un receptáculo de líquido (suero salino).
Instalados dentro de los cuerpos cavernosos del pene, que son las
estructuras que albergan el tejido eréctil, los cilindros se inflan
para lograr la erección y se desinflan después del coito. Los
componentes de este sistema hidráulico se implantan en el interior
del pene (cilindros), en el escroto (bomba) y en el abdomen
(reservorio). Cuando se desea la erección, se activa el bombeo
apretando un dispositivo instalado en el escroto. Así se lleva el
líquido desde el receptáculo hasta los cilindros, y el pene adquiere
rigidez. Después del coito, se presiona una válvula para que el
líquido regrese al receptáculo, colocado en el abdomen en estas
prótesis de tres componentes.
Para
elegir la más adecuada hay que considerar:
- Las
características anatómicas del pene (longitud, cirugías previas de
pene, etc.)
- La causa
de la impotencia
- Edad del
paciente, estado de salud y riesgo anestésico
- Cirugías
previas en el abdomen y pelvis
- Necesidad
de manipulaciones a través de la uretra (sondajes, etc.)
- Factores
económicos
- Por
último, la elección del paciente.
Las prótesis
inflables tienen la ventaja de ser un método más natural que los
otros modelos, pero también presenta algunas desventajas. En primer
lugar, las prótesis inflables son muy caras y la operación para su
implantación, aunque está costeada por el Insalud, no se realiza en
todos los centros y, por tanto, requiere de ciertos trámites
administrativos. Por otra parte, esta cirugía es mucho más
complicada que la colocación de la prótesis semirrígida y, aunque la
prótesis es de gran fiabilidad, no está exenta de un porcentaje de
fallos a largo plazo, existiendo una mayor incidencia cuando se
trata de reimplantes que en caso de primera cirugía. Finalmente, hay
que reseñar que esta opción requiere una cierta destreza manual por
parte del paciente.
¿Cuándo se
recomienda la implantación de una prótesis?
Normalmente
se implantan en pacientes con una lesión física en el tejido eréctil
del pene. Generalmente, son pacientes que han intentado sin éxito
todas las demás terapias para la disfunción eréctil, tanto
tratamientos por vía oral como inyectables. En general cualquier
tipo de impotencia puede ser tratado mediante cirugía protésica,
aunque hay que ser extremadamente conservador, sobre todo en el caso
de tratarse de pacientes jóvenes. En algunas situaciones puede ser
el único remedio eficaz (impotencia de origen arterial o venosa
severas, varones con fibrosis importante de los cuerpos cavernosos,
pacientes con contraindicación para otros tratamientos).
Antes de la implantación de una prótesis de pene, hay que explicar
al paciente las diversas opciones terapéuticas con las que se cuenta
en la disfunción eréctil, comprobar que están agotadas y mostrarle
los diversos modelos de prótesis con una exacta relación de sus
ventajas e inconvenientes, para llegar a la que se considera más
apropiada.
¿Qué ocurre tras la operación?
En todos los
casos se emplea un tratamiento analgésico durante unos días.
Respecto a la prótesis, se deja en estado de semierección o
semiactivación. Se le instruye al paciente para que lleve el pene
pegado al vientre, facilitando así el drenaje linfático y
disminuyendo la inflamación.
El aprendizaje del manejo de las prótesis activas se empieza una vez
que ha cesado el dolor espontáneo (normalmente, 7-10 días), aunque
aún duela la manipulación. Con cada paciente se realizan 1 ó 2
sesiones de aprendizaje, utilizando todos los soportes disponibles
(vídeos, folletos, etc.).
La actividad sexual, en casos de implantación simple, se permite una
vez que ha cesado totalmente el dolor, lo que suele producirse en un
plazo de 4-6 semanas.
¿Qué resultados tiene la implantación de una prótesis de pene?
Durante
muchos años, la evaluación de resultados se ha estado realizando a
partir de la respuesta a encuestas remitidas a los varones que
habían sido sometidos a implantes de prótesis de pene. Éstas eran
contestadas por aproximadamente el 70% de los pacientes. En general,
se trataba de resultados a corto plazo, ya que no se disponía de
series de larga evolución.
Por otro lado, no parecía lógico considerar a todos los pacientes
dentro del mismo grupo, puesto que se han producido importantes
modificaciones y progresos en los materiales, diseños y soluciones
técnicas empleados en la fabricación de la prótesis, de manera que
no son comparables los modelos actuales con los primitivos. Hoy día
hemos de considerar que para los nuevos modelos de 3 piezas de las
principales marcas puede admitirse hasta un máximo de un 5% de
fallos mecánicos a largo plazo, porcentaje que desciende hasta el 2%
en el caso de las prótesis semirrígidas, aunque también es verdad
que el grado de satisfacción que proporcionan al paciente es
claramente menor.
Respecto a la satisfacción del paciente y de su pareja sexual,
diversos estudios lo cifran en un 71-85% y 69-85%, respectivamente,
con las prótesis inflables. También hay que señalar que hasta un 35%
de los pacientes pueden notar un acortamiento de la longitud del
pene, así como que el 92% consigue eyaculación y orgasmo.
¿Qué sucede cuando el paciente no desea ser operado?
Una vez
agotados todos los demás tratamientos disponibles, no debemos
olvidar que existen otras formas de enriquecer la vida sexual y
disfrutar de ella. El varón que no puede obtener una rigidez
suficiente para poder penetrar a su pareja, puede obtener
satisfacción sexual por otras vías.

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