LIBERAN A MUJERES
'ASESINAS'
Reforma penal permite que les reduzcan condenas
GUANAJUATO, GTO.- Entre lágrimas y
oraciones fueron liberadas las siete mujeres que purgaban condenas
de 25 a 29 años por homicidio en razón de parentesco en los Ceresos
de Guanajuato y Valle de Santiago, al entrar en vigor la reforma
penal que reduce el castigo por ese delito.
Seis de ellas, que aseguran
abortaron, habrían recuperado su libertad hasta el 2030 y 2035.
María Araceli Camargo Juárez, Ofelia Segura Frías, Yolanda Martínez
Montoya, Liliana Morales Moreno, Ana Rosa Padrón Alarcón, Susana
Dueñas Rocha y Bonifacia Andrade Hurtado abandonaron las celdas la
tarde de este martes, donde pasaron entre dos y nueve años de su
vida.
Inmersas en un fuerte dispositivo de
seguridad, madres, hermanas y amigas atestiguaron los momentos en
que los custodios abrían las rejas a las mujeres de 21 a 39 años de
edad.
Seis salieron, una a una, del Cereso
de Puentecillas y Liliana Morales de Valle de Santiago.
“¡Soy libre, porque soy inocente!”,
gritó Yolanda Martínez Montoya con los brazos en alto.
Aún con el uniforme de interna señaló
que siendo inocente un juez la condenó a 25 años de prisión, “pero
finalmente triunfó la justicia. Gracias a Las Libres (ONG), gracias
a los medios de comunicación y gracias a las autoridades”, expresó.
“¡Esto es un milagro!, dijo María
Rocha Márquez, madre de Susana Dueñas, con una imagen de la virgen
de Juquila, del Santuario de Santa Catarina, Oaxaca, en las manos.
Anastasia Alarcón Sánchez llegó al
penal de Puentecillas, para abrazar a su hija Ana Rosa Padrón,
campesina de 23 años de edad, recluida en 2008 y condenada a 29 años
de prisión. Nunca perdí la fe, dijo Anastasia, de la mano de su
nieta Karina, de 5 años, hija de Ana Rosa.
“Fue una gran injusticia, Ana no mató
a su hijo, fue un aborto. Eso ya no lo quiero recordar”. Adelantó
que en enero ella y Ana Rosa caminarán de su pueblo, en Dolores
Hidalgo, a San Juan de los Lagos a pagar la manda.
De vuelta a su comunidad Soledad
Nueva, Ana Rosa reanudará sus actividades agrícolas en la siembra de
chile y tendrá tiempo para criar a su hija.
Horas antes de que las mujeres
abandonaran los penales, el gobernador panista Juan Manuel Oliva
dijo que en términos de ley todas salieron libres. “Fue nuestra
disposición y nuestra convicción de dialogar, de reflexionar y de
dar esta decisión tan importante, que compartimos con la
Procuraduría Estatal de los Derechos Humanos”.
Funcionó presión
El 20 de julio, el centro Las Libres
denunció que a siete mujeres que abortaron en Guanajuato se les
configuró otro delito y condenó a 25 y 29 años de prisión, lo que
generó protestas sociales, una investigación de la Procuraduría de
Derechos Humanos, otra de la ONU y la reforma penal que reduce la
pena por homicidio en razón de parentesco, que culminó con su
liberación.
En el primer minuto del martes entró
en vigor la reforma de adición al artículo 156 del Código Penal,
propuesta por el gobernador, que establece una sanción de privación
de la libertad de tres a ocho años cuando la madre prive de la vida
a su hijo dentro de las 24 horas posteriores al nacimiento”, La
penalidad anterior era de 25 a 35 años de prisión.
La directora del centro Las Libres,
Verónica Cruz, comentó que el gobernador jamás admitió la
criminalización de las mujeres por aborto, pero “estamos contentas
con que estén libres, eso es lo que finalmente importa”.
La reforma es el reconocimiento de la
inocencia y que las tuvieron injustamente en la cárcel, dijo. “Ahora
la ONG trabajará con ellas y sus familias por la recuperación de su
vida, luego de estar presas hasta ocho años”.
Aborto nunca será derecho de la
mujer
“El homicidio en razón de parentesco
nunca será un derecho de la mujer. Dar muerte a un hijo que ha
nacido es uno de los crímenes más aberrantes”, sostuvieron
organizaciones de la sociedad civil que trabajan a favor de las
mujeres, la Red Pro Yucatán y el Centro de Estudios para la Mujer (CEFIM-Cancún).
Aseguraron que la reforma al Código
Penal en Guanajuato que redujo las sanciones para las madres que
maten a sus hijos, carece de respaldo social porque en la mayoría de
la sociedad mexicana se mantiene vigente el principio del respeto a
la defensa de la vida del o de los hijos, por encima de cualquier
circunstancia y aquellos que pretenden hacer ver la muerte de un
hijo como “normal” o parte de un derecho, están siendo rebasados por
la sociedad.
Ivette Laviada, presidenta de la Red
Pro-Yucatán, y Patricia López Mancera, directora del Centro de
Estudios para la Mujer (CEFIM-Cancún), señalaron que aquellos
intereses ocultos que llevan a grupos radicales a presionar a las
instancias públicas —gobernador, presidente municipal y
legisladores— para hacer de la muerte del hijo que ha nacido, un
derecho o la ampliación de libertades de la mujer “no tendrá eco en
otras entidades del país”.
Externaron su preocupación porque
ahora se considere como delito no grave que una madre atente contra
la vida de su hijo siempre y cuando lo haga en las primeras 24 horas
de nacido.
Explicaron que la sociedad civil
organizada apoyó mayoritariamente las reformas constitucionales a
favor de la vida aprobadas en 17 estados de la república, las cuales
dejaron intactas las cláusulas de exclusión que permiten eliminar la
pena de cárcel para casos de aborto por violación, peligro de vida
para la madre, mal congénito del bebé y accidente, acción
imprudencial o aborto espontáneo, principalmente, lo cual es
totalmente distinto al homicidio en razón de parentesco.
Precisaron que para quien cometa el
delito de aborto o consienta que otro le hiciera abortar, los
Códigos Penales de todo el país ya contemplaban penas que iban de
los tres meses a los seis años de prisión, con derecho a salir libre
bajo fianza.
Por ello, llamaron a la sociedad
mexicana y sobre todo a las mujeres a no dejarse engañar y no ver
como “normal” el homicidio de un hijo recién nacido.
Conscientes de que una cultura a
favor de la vida no se logrará llevando a la cárcel a las mujeres
que abortan, sino a través de un cambio por la dignidad humana, para
aquellos casos que no entraran dentro de las cláusulas de exclusión,
la sociedad civil trabajó para que al mismo tiempo, en seis de estos
17 estados de la república (Morelos, Jalisco, Durango, Yucatán,
Chiapas y Querétaro), se sustituyera la pena de cárcel, por atención
médica integral o trabajo comunitario, lo que permitió que en
estados como Chiapas fueran liberadas las mujeres que se encontraban
presas por el delito de aborto”.
Hicieron un extrañamiento a quienes
ahora pretenden confundir a la sociedad afirmando que las reformas
criminalizan, pues con las reformas no se creó un tipo penal
distinto, ni tampoco se aumentaron las penas ya consideradas en los
Códigos Penales locales.

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