HONDUREÑO RELATA
FUGA DEL 'INFIERNO'
‘Ojos, orejas, dedos… ese cuarto
de torturas estaba lleno de partesde personas’, narra en Saltillo un
migrante sobre la casa de seguridad en la que estuvo 5 días y donde
había más de 200 secuestrados.
México.- Desde aquí se reprocha y se
convoca a movimientos internacionales contra el indignante trato a
los migrantes en tierras estadounidenses. Aquí, en México, donde los
extranjeros ilegales que van de paso hacia Estados Unidos primero
tienen que sobrevivir a una verdadera “pesadilla mexicana” para
aspirar al “sueño americano”.
Alexis, un hondureño de 23 años es la
prueba viviente de todas las penurias de los migrantes. Ya en
Saltillo, este joven relata a VANGUARDIA cómo pudo salir con vida de
lo que pareciera un vistazo al mismo infierno. Es difícil creer lo
que narra.
Con sus apenas 60 kilos de peso y
aspecto frágil, ya curado de sus heridas, revela algo inconcebible
en pleno 2010 en México: es uno de los 25 sobrevivientes a un
verdadero campo de exterminio oculto en la selva tabasqueña.
Cinco días como mercancía del crimen
organizado; horas de angustia y torturas. Como en las películas,
pudo escapar cuando sus captores se distrajeron, dando rienda suelta
a sus vicios… allí dejó a casi 200 amigos, de quienes nada volvió a
saber.
La entrega
Desde el refugio que le ha dado la
Casa del Migrante de Saltillo, Alexis confirma que los 9 mil 758
secuestros de migrantes que reveló recientemente una investigación
de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, son la realidad a la
que se enfrentan quienes como él, atraviesan México.
Fueron dos policías federales quienes
lo interrogaron mientras se encontraba en la estación de autobuses
de Tenosique, en Tabasco, en la espera de una ruta a Villahermosa.
Tras advertirle que lo iban a entregar a Migración, le pidieron 3
mil pesos para dejarlo ir.
“Si traes el dinero te vas –me
dijeron-, pero sólo traía 800 pesos, que de todos modos me quitaron”
narra.
“Si gritas te vamos a matar”, le dijo
uno de ellos mientras el otro condujo durante algunas horas por lo
que pareció ser el centro de la ciudad.
Una calle en la que no se observaba
gente fue el punto elegido por los oficiales para “llevarlo con unos
amigos”, quienes manejaban una Suburban. Una vez que lo cambiaron de
automóvil, golpeado a cachazos le vendaron los ojos y lo hincaron.
Durante el viaje, Alexis escuchó
decir a sus captores que se dirigirían a un rancho en Tlaxcala, y
que “llevaban un pollo bueno”. Una vez en el lugar, le quitaron la
venda y lo metieron a una casa.
“Pensé que era el único que estaba
ahí, pero éramos alrededor de 200. A la mayoría a penas los habían
bajado del tren”, aseguró.
Según el testimonio del hondureño, la
mayoría eran hombres, y las pocas mujeres que había, unas 15,
estaban desnudas y permanentemente eran violadas.
Alexis narra que a todos los
secuestrados les exigieron el número de teléfono de sus casas para
extorsionar a sus familiares con un pago de entre mil 500 y 5 mil
dólares.
Los migrantes concentrados en esa
casa eran en su mayoría centroamericanos. Alexis explica que si
alguno no quería dar el teléfono de sus familiares en Centroamérica
o en EU, era sometido a tortura. De acuerdo a su relato, había un
cuarto que se usaba para ello, en el cual se pudo observar moto
sierras, tenazas y cuchillos: estaba repleto de todo tipo de restos
humanos.
“A un salvadoreño lo amarraron de
pies y manos, y para obligarlo a hablar le prendieron (fuego en)
pies y manos. Le sacaron mil 800 dólares a los familiares”.
A los cinco días de haber soportado
los maltratos por parte de los secuestradores, Alexis, junto con
otras 24 personas, logró escapar y fue como llegó a Saltillo, donde
ahora toma un descanso antes de continuar su viaje a EU.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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