Diversos
estudios señalan que la diabetes provoca vaginismo en las mujeres y
falta de deseo sexual, mientras que en los hombres puede provocar
disfunción eréctil. Por ello, porque en todas sus formas el placer
genital y sexual puede verse afectado es que quienes padecen la
enfermedad deben tener mucho cuidado.
Si a esto se suma que quienes tienen
un diagnóstico temprano o repentino pueden caer en depresión y verse
afectado su estado de ánimo, el problema puede ser, sin duda, mayor.
La disfunción eréctil es una causa de
los problemas circulatorios padecidos por el enfermo a causa de la
diabetes que afecta el cuerpo entero. Esto hace difícil que el
hombre pueda tener una satisfacción sexual completa. Ello puede
provocar más estados emocionales negativos que hacen que el hombre
se sienta deprimido, disminuido y poco viril. Así todo ello puede
convertirse en un círculo vicioso.
El 50% de los varones diabéticos
desarrolla la disfunción eréctil dentro de los 10 años del
diagnóstico y esta prevalencia, de entre 50% y 70% en ellos, se
incrementa con la edad, llegando a ser que el 95% de los varones
diabéticos de 70 años tiene disfunción eréctil.
Según un estudio publicado en la
revista Diabetes Care, la disfunción eréctil en los diabéticos está
asociada con un incremento en el estrés provocado por la diabetes, o
por la depresión que esta enfermedad les genera.
El primer tratamiento que los
doctores recomiendan es la prevención, es evitar tener la diabetes
con una dieta sana, baja en grasas, carne y azúcares, y alta en
fibra, verduras y frutas, aún más si se tienen factores
hereditarios.
Pero una vez obtenida hay que
mantenerla en sus niveles más bajos. Para lograr una sexualidad
plena, los especialistas recomiendan:
-Usar muchos lubricantes a bases de
agua para evitar la deshidratación de la vagina en las mujeres, y el
aumento de sensación en los hombres.
-Si es necesario, y de acuerdo con la
severidad del problema, tomar medicamentos para ello.
-Buscar ayuda profesional, en la
familia o en la pareja.
-Vitaminas del Complejo B (B1, B6,
B12, fólico).
-Dieta sana.
-Aumento de la actividad física.
-Terapias sexuales.