¿CÓMO ENCONTRAR
LA MEJOR PAREJA?
Corregir lo que sale mal en nuestras relaciones
requiere de analizar un poco más de lo que necesitamos conocer de
una persona para que llegue a ser una pareja.
Todo
empieza con la supuesta libertad que tenemos para elegir una pareja,
y esa idea no es del todo cierta, ya no es tanta libertad como a
veces pensamos.
Las
necesidades de aceptación, afecto, cariño, compresión, sexo,
economía, estatus, etc., están presentes desde que vamos creciendo y
a medida que nos convertimos en adulto, se van haciendo más claras.
Junto con las necesidades, se conjugan los valores, los principios y
aspiraciones que nos inculcaron en el núcleo familiar. Y estos dos
grupos de factores se convierten en expectativas, exigencias, y
aspiraciones inconscientes que van a condicionar mucho el tipo de
pareja que vamos buscando o que elegimos creyendo que es la persona
adecuada, pero no siempre lo que creemos es la realidad.
A medida
de que la pareja cuenta con esas características o cualidades o que
pensamos que las tiene, la relación de pareja se hace más sólida y
la convivencia en la relación es más satisfactoria o solo más
frecuente, pero en el caso contrario los resultados son más y más
desastrosos.
¿De
qué depende que las cosas tomen un sentido positivo o negativo?
Generalmente dependen de la elección de pareja que realizamos, pero
la elección no es un evento simple, casi siempre es una situación
sumamente complicada, ya que muchas de las necesidades, demandas y
expectativas que tenemos de una persona para que sea nuestra pareja,
se encuentran en una fase inconsciente y por lo tanto no es fácil
clarificarlas y terminamos por “dar por hecho” que las cosas serán
tal y como las necesitamos y ese es un gran error, y generalmente
terminamos por relacionarnos por un factor de casualidad, ya que son
personas que muchas veces son la únicas o las que hemos conocido,
más no tenemos un conocimiento profundo o real de esa persona.
El
inconsciente logra detallar una imagen de lo que deseamos como
pareja, pero en realidad no somos conscientes de esta imagen y por
lo mismo no externamos lo que realmente queremos y esperamos de la
relación o de la persona en una relación, este elemento de
negociación en la pareja debería basarse en el dialogo entre los
dos, con respecto a las expectativas y necesidades que tenemos de
una relación, desde la cosas simples, hasta de los planes a futuro,
ya que por lo general se habla de manera indirecta, o se da a
entender y por lo tanto es verdaderamente imposible lograrlo y por
lo tanto la convivencia al interior de la relación se vuelve un
caos.
Con el
propósito de lograr la imagen ideal, el inconsciente lleva consigo
su propia y detallada imagen de una pareja apropiada con la química
adecuada.
La
atracción que se presenta de manera inconsciente hacia alguien, es
porque creemos o tenemos la sensación de que tendrá la capacidad de
satisfacer nuestras propias necesidades emocionales y eso no
siempre es así, la realidad es que casi siempre que se tienen
grandes expectativas de alguien, casi siempre resulta que nos
sentimos defraudados y pareciera que la vida se niega a darnos lo
que tanto queremos o necesitamos.
Desde el
inicio de una relación es importante saber que la otra persona es
alguien que tiene rasgos y comportamientos tanto positivos como
negativos, igual que nosotros son personas "imperfectas", la
mayoría elegimos una pareja por ser alguien que encaja, por lo menos
en apariencia y es una imagen que llevamos en lo más profundo de
nosotros mismos y no queremos ver que la otra persona también tiene
su lado oscuro y tenemos que aprender a vivir con esa persona, si es
que realmente hay la decisión y el sentimiento suficiente para hacer
una vida juntos.
Es de
tomarse en cuenta desde el inicio que son dos personas diferentes,
con costumbres y valores distintos, y desde la educación que
recibieron de los padres, lo hace dos personas con personalidades
totalmente diferentes.
Es como
llevar una imagen de los padres profundamente enterrada en nosotros
mismos, ya que durante nuestra educación y crecimiento, se fueron
arraigando los valores, principios y aspiraciones que tienen
nuestros padres sobre nosotros; claro esta que al paso de los años,
vamos modificando lo que nuestros padres pusieron como bases, pero
siempre quedarán algunas de esas bases que siguen vigentes y
determinan mucho de lo que estamos buscando en una pareja.
Cuando
encontramos una pareja que es afín a nuestras convicciones, se
produce esa acción química y se enciende la llama del amor, o por lo
menos así lo percibimos. Nos sentimos vivos y enteros, seguros de
haber encontrado a la persona adecuada que nos dará el todo para la
vida.
Desgraciadamente, casi siempre terminamos por elegir a personas con
rasgos negativos similares a los de nuestros padres, lo cuales en
muchos momentos nos hirieron y nos lastimaron, y tal parece que la
historia de vuelve a repetir, y es difícil obtener un resultado
positivo de una relación con estas bases. De hecho la mayoría de la
gente que ha tenido relaciones en serie afirman que a pesar de sus
mejores intenciones, se las arreglaron para encontrase cada vez con
los mismos problemas o con personas similares a las anteriores.
Por eso
es muy recomendable que antes de conocer íntimamente a otra persona,
tenemos que conocernos a nosotros mismos y clarificar que es lo que
estamos buscando para tener una relación de pareja.
Es
importante restaurar las partes bloqueadas, lastimadas y negadas de
nosotros mismos, que fuimos perdiendo en nuestra infancia. Es
importante curar la insensibilidad, el dolor y las amenazas
percibidas en nuestras relaciones con otras personas. La forma más
efectiva que conozco de lograrlo es a través de las relaciones
amorosas, sobre todo cuando se inicia con uno mismo, ya que una
persona que no se quiere a sí misma, difícilmente podrá establecer
una relación sana, ya que desde el inicio basara su relación en la
necesidad de ser aprobada por la otra persona y establecerá
relaciones de dependencia con los demás, ya que buscará la felicidad
a través de sus relaciones con los demás y no encontrará la
felicidad consigo misma.
Muchas
son las personas que buscan a su media naranja, a su alma gemela y
desean vehemente tener la certeza de que la encontrarán. En otras
ocasiones ya hemos comentado cuán idealizado está el amor en nuestra
cultura y en el mundo en que vivimos.
Para
muchas personas lejos han quedado los matrimonios de conveniencia,
en los que la resignación cumplía un papel fundamental para
mantenerse y luchar por mantener una relación. Las relaciones de
pareja hoy día suelen ser muy complejas; más que nada porque cada
vez más ambas partes son más conscientes de la necesidad de
equilibrio y el avance de la mujer en la educación y el trabajo hace
más equilibradas las relaciones, pero más complejas.
Es verdad
que muchas parejas viven en una especie de inercia sin percatarse
demasiado de cómo transcurren sus vidas. Han caído penosamente en la
rutina y quizás incluso
les cuesta darse cuenta de que su vida ha perdido la chispa y la
ilusión con la que siempre habían soñado.
Las
relaciones de pareja requieren sobre todo dedicación, cariño y
respeto. Pero si eso fuera suficiente no veríamos tantas parejas
romperse. La empatía no siempre llega fácilmente. Es frecuente que
cada persona esté inmersa en sí misma, en sus propios deseos y en
sus propias necesidades, en sus problemas.
Hoy en
día sigue vigente la necesidad de mantenerse en pareja, a pesar del
alto índice de separación y divorcio, las personas en general
seguimos buscando la vida en pareja y este artículo está dedicado a
la primera fase de la relación, que en pocas palabras es darse
cuenta de que busca uno mismo, antes que otra cosa.
Para
lograr este proceso de una manera sana, es importante consultar con
un especialista, ya que un periodo de terapia te dará las mejores
bases para lograrlo.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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