Imagina que es
lunes por la mañana. Volteas a ver el despertador y descubres que se
te ha hecho tarde, no te diste cuenta cuándo sonó la alarma. Te
diriges a la cocina y notas que la caja de cereal está vacía y la
leche ácida; luego, el coche no quiere arrancar. Por fin, llegas al
trabajo 30 minutos tarde y descubres que, sobre tu escritorio, tu
jefe dejó un proyecto "urgente". Tú, sabes que tienes una pila de
pendientes y diversos correos por leer. En menos de cinco minutos
comienzas a sentir que tus niveles de tensión van en aumento.
Según una nota publicada por el
diario Tribuna de San Luís, más del 20% de la población productiva
en México sufren estrés, afectando principalmente a personas con
sobrepeso, obesidad y diabetes.
Este padecimiento provoca
agotamiento, insomnio, apatía, gastritis, tics nerviosos, dolores
lumbares, dermatitis e hipertensión arterial, entre otras
manifestaciones que generan baja autoestima e improductividad,
comenta el sitio
tusalud.com
Para disminuir los niveles de
tensión, los doctores pueden recomendar algún tipo de psicoterapia o
tratamiento combinado con medicamentos que actúan a mediano y largo
plazo. Sin embargo, el sitio dumblittleman.com sugiere que te tomes
cinco minutos y sigas estas estrategias que te ayudarán a relajarte
casi de manera instantánea y sin emplear fármacos.
Da un paseo rápido. El
objetivo es conseguir alejarte de la fuente que causa los periodos
de tensión y por algunos minutos calmar y ordenar los pensamientos.
Lee alguna historia de ficción.
La lectura es ideal para distraer la mente, sobre todo si el tema es
divertido o inspirador; podrás olvidar, por algunos instantes, todo
lo que te preocupa, si te concentras en el libro.
Medita o reza.
Los psicólogos, maestros de yoga y
coaching recomiendan llevar a cabo alguna de estas tareas, ya
que ayudan a limpiar la mente de pensamientos negativos.
Mira un video gracioso.
Si tienes un clip favorito en
YouTube, date cinco minutos para complacerte. Reír es una manera de
liberar la tensión.
Prepara un té de hierbas.
Si te sientes alterado, la cafeína no te va a ayudar. Así que una
taza caliente de té verde, rojo o blanco podría calmarte.
Golpea una almohada.
Este ejercicio ayuda a sacar la ira, cada vez que das un puñetazo a
este objeto blando.
Respira lento y
profundo. Jala aire desde el estómago
y no de tu pecho. Esta acción ayuda a equilibrar el cuerpo a nivel
físico, emocional y mental.