México.- El
presidente Felipe Calderón aceptó el diálogo y la colaboración
expresados por los presidentes del Senado y la Cámara de
Diputados, los priistas Manlio Fabio Beltrones y Jorge Carlos
Ramírez Marín, respectivamente, porque el país lo necesita hoy
“más que en mucho tiempo”.
Llamó a comenzar el tercer siglo
de vida de México con diálogo y acuerdos, y reiniciar donde sea
necesario para vencer la pesadumbre, el temor, la pasividad y
derrotar a la pobreza, la ignorancia, la insalubridad, la
criminalidad y la corrupción.
En la ceremonia del Bicentenario,
al pie de la columna del Ángel de la Independencia, el senador
Beltrones dijo que “es la hora de los acuerdos políticos y
sociales para reordenar al país”.
Ello implica, dijo el priista,
comprender la diversidad “y construir en esta divergencia los
acuerdos que generen políticas públicas, políticas de Estado que
trasciendan a los gobiernos en turno”, porque la sociedad exige
sentar las bases de un nuevo acuerdo nacional para hacer plenos
los derechos sociales.
Luego vino la respuesta del jefe
del Ejecutivo: “Iniciemos nosotros como mexicanos una nueva
etapa en nuestra historia. Redoblemos el paso, dialoguemos y
acordemos, como se ha propuesto, reforcemos lo que hemos hecho,
vayamos más a prisa en lo mucho que México ha hecho bien y donde
sea necesario reiniciar, comencemos nuevamente con el aliento de
darle a la patria las condiciones que merece”, sostuvo.
En tanto, el diputado Jorge
Carlos Ramírez consideró que quienes toman decisiones están ante
una nueva encrucijada y deben ser capaces de escucharse y
construir juntos, por lo que es el momento de elevar miras,
demostrar altura y “pensar más allá de procesos electorales y
tiempos de elecciones. Hay más coincidencias entre todos
nosotros que las que incluso, a veces, estamos dispuestos a
reconocer”.
Tiempo de cerrar filas
El presidente Calderón recordó
que en 1821 la consumación de la Independencia de México fue
fruto de la unión de los bandos rivales —encabezados por Agustín
de Iturbide y Vicente Guerrero—, donde “las diferencias y la
confrontación tuvieron que ceder, atenuarse y, finalmente,
confluir. Por encima de visiones particulares se impuso el alto
sentimiento de unidad
y el anhelo de la libertad”.
Sé, dijo el mandatario, “que
sabremos luchar; por eso recojo y acepto, con responsabilidad y
aliento, las palabras de diálogo y colaboración ofrecidas por
los máximos representantes del Congreso... las tomo, no
simplemente por ser mi más profunda convicción democrática, sino
porque sé que México hoy lo necesita más que en mucho tiempo”.
La generación del Bicentenario,
dijo el Presidente, tiene el destino de lograr una patria justa,
libre y democrática y superar desafíos como el de la seguridad y
la libertad.
Por ello, pidió “cerrar filas con
la convicción de que nuestra causa es legítima y necesaria, de
que nuestra causa es justa y vale la pena porque lo que está en
juego es el futuro de nuestros hijos y nietos, de las
generaciones de hoy y de mañana”.
También solicitó no permitir que
la adversidad nuble la visión u oculte la grandeza de México, y
al admitir que el grave problema de la criminalidad genera
desánimo y preocupación entre muchos, aseguró que esta nación ha
salido adelante de problemas mucho mayores, porque es más fuerte
que sus enemigos y que en unidad se han superado retos y
penalidades. “Con esa misma determinación debemos enfrentar el
problema de la pobreza y la desigualdad, sobre la base de los
logros sociales de quienes nos han antecedido”, dijo.
A 200 años de la Independencia,
el jefe del Ejecutivo destacó que ese capítulo histórico
constituye la parte más emotiva, la mejor descrita y la más
violenta, “pero no es la única fase que construye pueblos y,
quizá no siempre es la única difícil. También después de
destruir el viejo orden, la parte difícil es construir un nuevo
orden a la altura de los anhelos de la ciudadanía”.
Manlio Fabio Beltrones sostuvo
que nadie es propietario de la verdad y “menos los que sólo
homologan”. Por ello, “es nuestra obligación dejar atrás
cualquier confrontación de grupo para impulsar acuerdos
políticos y sociales” para “superar la profunda brecha que hay
entre el México real y el México ideal, entre el México bárbaro
y el México moderno, entre la dura realidad de la desigualdad y
la impunidad y lo que establecen nuestras leyes”.
Advirtió que “de los rencores
políticos jamás surgirá una solución definitiva. Debemos ser
nosotros los que con rectitud y convicción republicana demos el
primer ejemplo que arroje el lastre de los grandes defectos de
la práctica política inmadura”, dijo.
En su discurso, el presidente
Calderón llamó a imaginar cómo queremos el tercer siglo de
México y titubeó con las fechas: “Cómo queremos que sea nuestro
país, cómo queremos que lo recuerden y conmemoren los mexicanos
del 3010, del 3110, que seamos capaces… del 2110…que seamos
capaces de construir ahora lo que crecerá y florecerá después”.