¿QUE SON LOS
SORTILEGIOS?
El término viene de sortes legere,
y es una forma de adivinación que se puede realizar de diversas
maneras.
En cuanto a su licitud o ilicitud hay
que distinguir: si se trata de las sortes divisoriae, por las cuales
se establece, con el sortilegio, la conclusión de un pleito, es
lícito, porque viene a ser un contrato al cual se someten ambas
partes. Las sortes consultoriae por el contrario, por las cuales se
indaga si una cosa se debe hacer o no, son pecado de superstición,
si se espera la respuesta del demonio ; si se espera explícitamente
de Dios la decisión, entonces existe el pecado de la tentación de
Dios, a no ser que haya una inspiración divina, de lo cual existen
ejemplos en la Sagrada Escritura. En una causa suficientemente
grave, por necesidad o utilidad, agotados todos los demás medios, se
puede recurrir a la suerte después de haber orado a Dios y
protestado contra toda intervención del demonio.
Las sortes divinatoriae, por las
cuales se trata de conocer una cosa oculta con medios inadecuados,
son ordinariamente pecados graves de superstición, excepto en el
caso de que haya inspiración de Dios o cuando el motivo sea
solamente el juego y la curiosidad. Si entra tentación de Dios,
entonces el pecado cambia de especie[1].
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