Este estado de cesación o extinción está
íntimamente ligado al concepto de "vacío". Hay muchas
interpretaciones erróneas frente a este concepto, por lo que incluso
muchos estudiosos occidentales llegan a pensar que el budismo es una
suerte de nihilismo. En realidad este vacío budista está lleno (en
palabras del filósofo Nagarjuna: "no puede denominársele vacío, ni
tampoco no-vacío", pero se le denomina de ese modo para dejar en
claro que está más allá de todo el mundo de la forma manifiesta; es
un estado inmanifestado, como la semilla de la realidad. Según la
doctrina budista, el vacío vendría a ser la verdadera naturaleza de
la conciencia; el mundo de la forma es aparente a la conciencia que
toma un punto de vista fijo y arbitrario llamado el ego (la imagen
mental de nosotros mismos) identificándose con este principio
irreal.
Desde este punto de vista el Nirvana es la fusión
o identificación de la conciencia con su realidad fundamental, con
este estado y ser inmanifestado y trascendente. Ahora si, las
interpretaciones y especulaciones de sus implicancias varían de
escuela en escuela. Para algunos, la liberación a la que el Nirvana
hace alusión es la liberación de todas las ataduras posibles de la
vida, por lo que alcanzando este estado no sería necesaria otra
reencarnación. Lo anterior hace del Nirvana un estado de carácter
eterno en el que desaparece el sufrimiento, el deseo y la conciencia
individual.
El Nirvana se puede alcanzar una vez que se logra
la liberación de las leyes del karma, pero además, junto con esto se
debe alcanzar la liberación del “samsara”. Samsara es el término
budista que permite explicar el ciclo de nacimientos que las
personas que profesan esta religión pasan a lo largo de su
existencia, de este modo, cuando alcanzan el Nirvana, el ciclo puede
cerrarse y no es necesario volver a nacer.
Desde otros puntos de vista, el Nirvana se
alcanza con la identificación o el reconocimiento del principio
supremo o trascendental del vacío, y llegado este reconocimiento, el
mundo de la forma sigue existiendo pero ya no afecta al devoto que
permanece siempre feliz independiente ya de las circunstancias,
debido a que ya no se aferra o identifica con ellas; es libre de la
atadura ficticia del "ego".
Como es posible intuir, se trata de algo muy
difícil de definir, incluso para la misma gente budista. Nadie ha
logrado realizar una definición que abarque por completo el real
significado de lo que significa alcanzar el Nirvana, ya que tal como
sucede en las religiones del mundo occidental, existen ciertas cosas
que sólo explicamos y esperamos con la fe, sin intentar buscar las
razones ni las explicaciones, sólo basta creer y experimentar cuando
llegue el momento.