Dentro de la cultura de Japón, los ninjas eran
usualmente entrenados para participar de operaciones de alto riesgo,
que por lo general, eran misiones clandestinas, bastante parecidas a
aquellas realizadas en nuestros días por las fuerzas especiales como
los US Navy Seals en los Estados Unidos y los British SAS de
Inglaterra.
El real origen de los ninjas es desconocido, sin
embargo, fruto de ciertas investigaciones, los expertos en el tema
se han atrevido a especular que sus comienzos se encuentran fuera de
Japón, específicamente en China, o que por lo menos, la cultura
china tuvo una gran influencia en sus comienzos.
Los primeros indicios de los ninjas se encuentran
en el contexto de los períodos Kamakura y Edo, alrededor del siglo
catorce. En ese entonces los ninjas realizaban tareas de espionaje y
sabotaje a fin de causar el caos total en los territorios enemigos.
Aunque las descripciones realizadas por el cine
moderno sobre estos individuos son más bien negativas, formando una
concepción que la mayoría de las personas tiene sobre los ninjas
como asesinos entrenados en la artes marciales rodeados por un halo
de misterio, se dice tradicionalmente que un verdadero ninja era una
persona de buen corazón que procuraba siempre la paz, además el
término”Nin” se refiere a la necesidad constante de estar atento,
cuidando en todo momento tanto del cuerpo como de la mente, estando
siempre conciente de la información otorgada por cada uno de los
sentidos, incluyendo la intuición. Esta disciplina los acerca más a
la concepción del hombre contemplativo y sabio, acercándolo al ideal
de las artes marciales y de prácticas como el zen. De este modo, se
hace comprensible que los ninjas fueran hombres tremendamente
perseverantes, que no se dejaban abatir ni por las situaciones más
extremas que nos sea posible imaginar, asumiendo tanto sus triunfos
como fracasos con una humildad muy respetable.