La entropía surgió en una primera instancia en el
campo de la física, pero en la actualidad es aplicable a muchas
otras áreas, como por ejemplo la administración y la economía. Éstos
últimos en el sentido de un flujo de energías, siendo la entropía
una energía negativa que entorpece la ejecución del trabajo; la
entropía en un sistema representa la tendencia al desorden o
desorganización propia del trabajo. Por el contrario a la entropía,
se encuentra la neguentropía que se refiere a la energía positiva
del sistema, es decir, le da mayor fluidez a las energías
circundantes.
Este concepto la comunidad científica lo
considera relativamente reciente. Fue introducido por el ingeniero
francés R. J. Clausius a mediados del siglo XIX. Se basó en la
segunda ley de la termodinámica para elaborar el concepto de la
entropía; no hay proceso cuyo único resultado sea la transferencia
de calor desde un cuerpo frío a otro de mayor temperatura.
La entropía no es un valor absoluto. Se mide
calculando la diferencia de la entropía inicial de un sistema (Si) y
la entropía final (Sf). Por lo tanto la entropía de un sistema sólo
se puede calcula si este último ha sufrido variaciones en las
condiciones normales del sistema. La entropía posee el símbolo S.
Algunos sistemas pueden revertir los cambios que
se pudieron haber realizado, a esto se les llama proceso reversible,
cuya variación de entropía es cero. En cambio si el cambio de las
condiciones en el sistema no puede volver a la normalidad se habla
de un proceso irreversible, donde su entropía sería mayor que cero.
En la naturaleza sólo se han visto procesos irreversibles. Por lo
tanto se concluye que los sistemas tienden al desorden, en otras
palabras, a aumentar su entropía.
Con la segunda ley de la termodinámica se
concluyó que en un sistema, la entropía nunca puede decrecer, y en
el caso de que haya alcanzado la máxima entropía, el sistema no
podrá experimentar cambios, de esta manera habría alcanzado su
máximo equilibrio.
En la actualidad, el concepto de la entropía ha
resultado muy atractivo para algunos. Lo han relacionado
directamente con la teoría del caos, entendiendo a la entropía como
una medida del desorden, y a la teoría del caos como una tendencia
irremediable de los sistemas a caer en el desorden.
En términos o especulaciones cosmológicas, si se
considera al universo como un sistema aislado, entonces estaría
sujeto a la segunda ley de la termodinámica, y por lo tanto su
entropía total estaría siempre aumentando, por lo que se podría
pensar que el destino del universo es la imposibilidad de utilizar
energía o realizar trabajo en algún momento futuro; esto es más bien
una entretenida especulación matemática, ya que los físicos no se
han podido poner de acuerdo sobre el tema, y tal vez nunca lo hagan.