Según Karl Marx las sociedades primitivas
compartían todo: la pesca, la caza y la recolección. No existían
excedentes de la producción y por tanto no había la necesidad del
comercio o a lo sumo un intercambio equitativo. A esto lo llamó el
comunismo primitivo. También se habla del comunismo religioso como
es el caso de los monjes (tanto cristianos como budistas) que
comparten todo lo que poseen entre ellos y es el principio básico de
muchas órdenes religiosas (dentro de ellas se dice que San Benito y
San Francisco de Asís son los mejores expositores).
Sobre este tema se hace mucho hincapié en el
comunismo que vivieron la primeras comunidades cristianas, al que
llaman comunismo cristiano y que suele ponerse como uno de los
ejemplos más perfeccionados de comunismo religioso. También existen
varios teóricos cristianos que especulan sobre sociedades perfectas
como San Agustín en su libro “La ciudad de Dios” y Santo Tomás Moro
en su “Utopía”. Algunos de los casos políticos más importantes de
comunismo se dieron ya en la revolución francesa, durante la Conjura
de los Iguales, que pretendía eliminar el Directorio que hacía de
gobierno y abolir la propiedad privada (entre otras cosas) para
asegurar no solo la igualdad política sino la que en realidad vale:
la igualdad económica. Claro que todos sabemos que fue
sangrientamente y salvajemente reprimido y su líder François-Noël
Babeuf fue ejecutado pues nos guste o no la revolución francesa es
hija de la clase capitalista de la época, la clase burguesa y el
comunismo no esta dentro de sus metas. Sin embargo su pensamiento
inspirará a todas las formas de comunismo posteriores.
Robert Owen, Charles Fourier y Saint-Simon
desarrollarán lo que se conoce como el comunismo utópico. Luego
vienen varios teóricos muy importantes pero el principal es el
mencionado Karl Marx, que planteó una división en el pensamiento
socialista sobre como debía llevarse a cabo la revolución. Para los
anarquistas una vez derrocado el gobierno capitalista debían
eliminarse todo tipo de forma de gobierno y que las clases
trabajadoras asumiesen las funciones del estado de manera inmediata.
Para los marxistas debía existir un tiempo de
transición que se conocerá como la Dictadura del Proletariado. Estas
teorías no fueron nunca demostradas del todo. Cuando Lenin logra
instaurar un gobierno marxista (marxismo-leninismo) en Rusia se
encentra con auténticas murallas ideológicas e increíbles problemas
para lograr la misma Dictadura del Proletariado y tiene que recurrir
a permitir un tipo de propiedad privada y algunos incentivos
económicos.
Actualmente sobreviven pocos países comunistas,
dentro de ellos la República Popular China, aunque a decir verdad el
hecho de que sobrevivan significa ya en sí un triunfo también
significa que han tendido que hacer cambios fundamentales en su
teoría sobre el comunismo. La misma República Popular China dista
mucho de ser un país comunista real o por lo menos en el sentido que
originalmente esto tenía. El caso de Cuba es muy particular y merece
todo un estudio aparte pero podría decirse que su aislamiento
económico, geográfico y social ha permitido que sus líderes
desarrollen un comunismo muy cercano al deseado por Marx y Lenin con
sus concesiones muy propias.