CÓMO VIVIR CON CÁNCER
DE SENO
El diagnóstico de cáncer de mama
ocasiona fuerte impacto emocional en la mujer, quien experimenta
angustia, frustración, tristeza y sensación de desamparo. ¿Cómo
recuperar el gusto por la vida? ¿Qué papel juegan la familia y seres
queridos? ¿Con quién acudir para solicitar ayuda? Continúe con
nosotros y lo sabrá.
El cáncer de mama ha
aumentado dramáticamente en México desde 1970, al grado de que en la
actualidad es una de las principales causas de mortalidad en mujeres
de entre 25 y 54 años (se registra un deceso por este motivo cada
dos horas y media, aproximadamente), sin olvidar que cada año hay 10
mil nuevos casos en promedio.
Aunque tan
apabullantes cifras nos dan una idea sobre la gravedad de este
problema y del reto que implica para los especialistas en salud,
cierto es que no muestran uno de los aspectos más importantes que se
generan respecto a la enfermedad: cómo se siente la mujer después
del diagnóstico, qué cambios se generan en su vida y de qué manera
se transforman su actitud ante el futuro y la relación con sus seres
queridos.
"El principal problema
que se enfrenta es la sensación de angustia, depresión y, sobre
todo, el miedo de volver a tener cáncer después de someterse a
tratamiento", comenta Enriqueta Peña de Ruelas, integrante de la
mesa directiva del Grupo de Recuperación Total A. C. (Reto), formado
en su mayoría por mujeres que han sido intervenidas quirúrgicamente
debido a esta enfermedad y que, entre otras funciones, brinda apoyo
a quienes han sido diagnosticadas recientemente o están en
tratamiento.
Durante entrevista
concedida a saludymedicinas.com.mx, explica que "la mujer que se
somete a cirugía para eliminar una tumoración en el seno piensa en
un principio: 'ya me salvé, ya pasé por esta', pero cuando se le
informa que hay recurrencia, es decir, que puede regresar el cáncer,
hay un choque emocional, sufrimiento y preocupación. Es ahí donde
intervenimos nosotras, porque sabemos que se requiere mucho apoyo
para superar la situación".
Enfermedad compleja
El cáncer de mama es una padecimiento que se debe al
crecimiento anormal de células y, aunque varía en cada caso, puede
clasificarse de acuerdo al lugar en que se origina: ductal (se
presenta en los conductos por los que viaja la leche en caso de
amamantamiento) y lobulillar (se genera en los lóbulos donde se
produce el alimento del lactante).
Asimismo, la
distribución del tejido canceroso da motivo a una segunda
denominación: cuando se concentra en un solo lugar se dice que el
tumor es in situ o no invasor, en tanto que cuando se extiende a
regiones cercanas es infiltrante o invasor, de modo que podemos
encontrar carcinomas (tumores) ductales o lobulillares de tipo
invasor y no invasor.
Un tumor maligno es el
que suele extenderse al tejido circundante, y aunque lo hace
lentamente, la falta de diagnóstico y tratamiento permiten que con
el paso del tiempo se desprendan algunas células cancerosas y viajen
por el torrente sanguíneo y vasos linfáticos (conductos por los que
son transportadas sustancias y células de defensa contra
enfermedades) hasta alojarse en axilas, huesos, hígado y pulmones,
dando lugar a nuevos tejidos anormales.
Dependiendo del
momento en que se lleve a cabo la intervención médica se puede
recurrir a los siguientes tratamientos:
-
Tumorectomía o lumpectomía.
Extracción quirúrgica de la masa tumoral, respetando al máximo
la glándula mamaria.
-
Mastectomía simple. Extirpación de
todo el seno y ganglios (lugar donde se producen células de
defensa, conectados a los vasos linfáticos) de la axila.
-
Mastectomía radical. Se sigue el
mismo procedimiento que en la cirugía anterior, pero se amplia a
los ganglios del brazo.
Ante el impacto
psicológico que puede ocasionar el cambio de imagen en un seno o la
falta de éste, se han creado varias clases de prótesis a las que
también se les llama formas del seno. Existe amplia variedad de
clases, tamaños y colores (actualmente es difícil notar cuándo se
emplea una prótesis), de modo que se ajustan a los requerimientos de
cada paciente de acuerdo a la cantidad de tejido removido.
Las prótesis se
ajustan también a las necesidades del momento; unas están hechas con
materiales que simulan la textura y peso de la mama (silicona) y que
a la vez ayudan a prevenir problemas de mala postura y balance, en
tanto que otras son ligeras, hechas de hule espuma o fibras, las
cuales son ideales durante la práctica de ejercicio, al nadar o
cuando hace calor. Otro tipo es el modelador o caparazón; son
pequeñas, ligeras y útiles cuando el tejido retirado es mínimo, y
brindan apariencia más llena y redondeada del seno.
Las piezas pueden ser
autoadheribles, ya que cuentan con bandas que se sujetan a la piel
de la pared torácica, o se fijan con ayuda de un brassier especial,
ante todo cuando son pequeñas y ligeras como el caparazón. Otras se
sostienen mediante una camisola (prenda suave que se estira y cuenta
con tiras de encaje elástico); generalmente se emplean durante los
días posteriores a la intervención quirúrgica.
El cirujano es el
encargado de indicar el momento adecuado para que se comience a usar
prótesis y de qué tipo será la más conveniente, dependiendo del
proceso de recuperación. Por lo general, el especialista también
recomienda sitios donde pueden adquirirse y extiende una receta
médica u otro documento en donde especifica la necesidades de la
mujer.
Por otra parte,
Enriqueta Peña comenta que una de las mayores inquietudes en Grupo
Reto consiste en divulgar que después de una intervención de este
tipo se debe ser fiel al tratamiento con medicamentos
(quimioterapia) o radiaciones (radioterapia), tal como indican los
especialistas en cáncer (oncólogos), y no abandonarlo; "tampoco se
debe dejar de asistir a revisión periódica con el ginecólogo, porque
si resurge el problema se gana tiempo en su atención".
Cabe aclarar que la
quimioterapia consiste en la administración de medicamentos orales o
intravenosos y tiene como fin la eliminación de células cancerosas
que pudieran permanecer luego de la operación; en caso de que el
tejido tumoral tuviera amplia extensión, se apoya con radioterapia,
cuya aplicación es a través de la aplicación directa de radiación o
al introducir en los tejidos pequeño fragmento de material
radioactivo.
Sólo el oncólogo y el
radiólogo pueden determinar cuánto tiempo y qué tan seguido serán
estos tratamientos, aunque a grandes rasgos podemos decir que en la
quimioterapia se recurre a terapias cíclicas, es decir, durante un
periodo se administran fármacos, luego se da una etapa de descanso o
recuperación, y a continuación se regresa al uso de medicamentos; en
total, todo este proceso puede durar de 3 a 6 meses. Por su parte,
la radioterapia se suele proporcionar diariamente durante al menos
seis semanas.
Las reacciones
secundarias de estos tratamientos son fatiga, náuseas, cansancio,
pérdida de cabello y bajo deseo sexual, lo que hace comprensible que
se presenten impedimentos emocionales en la mayoría de los casos,
por lo que es muy importante que la mujer con cáncer de mama
"externe toda su angustia y miedo, y vea que no es la única con el
padecimiento. Por eso organizamos pláticas de grupo donde
conversamos con ellas y mostramos que habemos muchas que hemos
pasado por ese diagnóstico y seguimos viviendo".
Este tipo de dinámicas
colectivas ha mostrado su efectividad desde hace tiempo.
Concretamente, Grupo Reto nació en 1983 por iniciativa de un grupo
de mujeres con cáncer mamario en colaboración con el Instituto
Nacional de Cancerología, donde los directivos comprendieron que
además de tratamiento farmacológico y rehabilitación física, las
pacientes encontraban apoyo para luchar contra la enfermedad si
hablaban con quienes vivían situaciones semejantes. Dados los buenos
resultados, hoy día esta organización civil trabaja también en los
hospitales General, Militar, de Perinatología y Escandón, en la
Ciudad de México, además de contar con más de 20 grupos en la
República Mexicana.
Recuperación compartida
Enriqueta Peña comenta que la experiencia les ha
mostrado que el adecuado tratamiento emocional de esta enfermedad
también demanda atención y apoyo para las personas cercanas a la
mujer. "El cáncer de mama, como otros padecimientos tumorales, puede
considerarse un problema familiar: la pareja y los hijos son a veces
los más asustados porque la mente les dice que la palabra cáncer es
sinónimo de muerte".
A través de
conversaciones, se debe explicar a los seres queridos la importancia
de su apoyo, qué tipo de cáncer es el que enfrentan, cuál es el
tratamiento y cómo le pueden ayudar a la paciente a reintegrarse a
sus actividades. En resumen, se les dan herramientas para llevar a
cabo una vida normal.
Por otra parte, y
aunque ella y muchas otras mujeres han recibido notable apoyo del
núcleo familiar, al grado de que la enfermedad une más a la mujer
con su pareja e hijos, Enriqueta Peña reconoce que "hay ocasiones en
que el esposo no apoya; al contrario, ofende y denigra. Sabemos de
casos en que, después de la cirugía, el hombre pone a su esposa ante
un espejo y le dice: 'mira, estás defectuosa, eres un monstruo, ya
no eres mujer, ya no te quiero'. Estas circunstancias, lógicamente,
se dan cuando el matrimonio ya tenía fracturas, y el cáncer se
convierte en una excusa para terminar la relación".
Cuando esto ocurre es
indispensable que la mujer se acerque a grupos de apoyo o consulta
psicológica para superar su problema. De esta manera evita estados
de ánimo depresivos y obtiene una nueva oportunidad para
desarrollarse como ser humano y manejar de manera adecuada y sin
prejuicios su enfermedad.
Ahonda en que "en todo
caso, la mejor terapia para no pensar en la enfermedad es tener una
actividad, no importa cuál, siempre y cuando no sea contraindicada
(una persona que se ha sometido a quimioterapia y radioterapia debe
mantenerse lejos del fuego) y no requiera levantar cosas pesadas;
con esto se impide que la mujer se quede sola o en casa y se
entristezca. A veces lo que lleva a la muerte no es el cáncer, sino
otro tipo de enfermedades, como depresión y angustia".
Cambio de
hábitos
Una alimentación balanceada es de vital importante en
la recuperación de la cirugía y durante el tratamiento con fármacos
y radiación, ya que puede ayudar a mantener energías y a
reconstituir el tejido que la intervención quirúrgica pudo haber
dañado.
En contraparte, una
dieta ineficiente obliga a que el organismo utilice los nutrientes
almacenados como fuente de energía; el resultado de esto es que el
sistema inmunológico (que defiende de enfermedades) se debilita y,
por tanto, se pierde eficiencia en el combate contra microorganismos
que generan infecciones.
Se recomienda
ampliamente variar los alimentos cada día, ya que ningún tipo de
comida contienen todos los nutrientes que se requieren. Algunos de
los más recomendados son:
-
Frutas y verduras. Pueden consumirse
crudas, hervidas o en jugo, y tienen gran valor debido a que
contienen vitaminas, minerales y otras propiedades que eliminan
toxinas y radicales libres (sustancias que favorecen el
envejecimiento celular y el surgimiento de células
cancerígenas).
-
Cereales. Entre ellos encontramos
arroz, trigo, cebada y centeno y, ante todo, se deben preferir
aquellos que son integrales, es decir, que incluyen su
cascarilla, ya que de esta forma contienen más vitaminas y
minerales.
-
Proteínas. Indispensables para
reconstruir tejidos y fortalecer al sistema inmunológico. Se da
prioridad a las de origen vegetal (frijol, soya, lenteja, haba,
garbanzo, chícharo, almendra, nuez, cacahuate, avellana, algas),
así como a las carnes blancas (pescados, aves).
-
Líquidos. Es indispensable tomar de
8 a 10 vasos con agua simple al día, además de que se pueden
incluir jugos de fruta, infusiones y leche.
También se tiene que
reducir el consumo de grasas, de modo que se evita al máximo cocinar
con aceites y consumir carne roja; se aconseja recurrir a mayonesa,
helado y yogurt light, además de cocinar los alimentos al vapor.
También se deben evitar o al menos limitar productos con alcohol y
cafeína.
Por otra parte, la
mujer que se ha sometido a intervención quirúrgica debe realizar
ejercicios encaminados a rehabilitar los músculos de pecho y brazos
que se han visto afectados. Estos movimientos buscan crear
flexibilidad y fortalecer poco a poco la región afectada, por lo que
deben ser ejecutados de forma suave, progresiva y sin brusquedad,
con el fin de evitar la acumulación de líquidos (edema) en el brazo
que corresponde al seno intervenido.
Aunque luego de la
cirugía de mama hay falta de sensibilidad y ligero entumecimiento,
las rutinas de movimientos pueden iniciar, siempre bajo vigilancia
de un fisioterapeuta o ginecólogo, entre 24 y 48 horas después de la
intervención; en ellas se incluyen distintos estiramientos,
rotaciones y flexiones que llegan a requerir el uso de una pared o
puerta y de pequeños aditamentos como cuerdas y una vara.
Otros cuidados
generales de la mujer recién intervenida por cáncer de mama incluye
evitar hacer esfuerzos al abrir o cerrar puertas, cajas, frascos o
llaves de agua, tampoco debe apretar demasiado la manija de puertas
o mango de herramientas ni levantar objetos pesados. Asimismo, la
falta de sensibilidad del brazo correspondiente al seno intervenido
obliga a evitar en él todo tipo de heridas (ocasionadas por objetos,
insectos e incluso inyecciones) y a mantenerlo elevado al dormir
para mejorar la circulación; debe también aplicarle filtro solar
cuando lo exponga al Sol y suspender durante la rehabilitación el
uso de cadenas y anillos.
Conforme pasa el
tiempo, la mujer recuperará la fuerza y podrá realizar alguna rutina
de ejercicio que resulte conveniente y le ayude a manejar el estrés
y a reducir la sensación de fatiga, además de que le mejorará el
funcionamiento de los sistemas circulatorio y respiratorio, e
incrementar en general la resistencia del organismo ante alguna
recaída.
Como es de imaginarse,
el tratamiento requiere seguimiento médico para evaluar avances y
solucionar dudas acerca de la práctica de ejercicio y su intensidad,
consumo de alimentos, duración de terapia con fármacos o radiación,
así como la atención de efectos secundarios, por ello es importante
que la mujer acuda puntualmente al ginecólogo que la atiende y que,
por su propio beneficio, respete los tiempos convenidos para tal
fin.
En un principio las
visitas son frecuentes, al grado de que pueden ocurrir más de una
vez a la semana, sobre todo para evaluar la efectividad de los
medicamentos (es posible que se requiera ajustar la dosis) y para
supervisar la recuperación de la zona intervenida. Las consultas se
vuelven más espaciadas conforme se muestran avances (una cada 2 o 3
meses) y de acuerdo a la gravedad del tumor extirpado, aunque hay
que mencionar que en cualquier caso la supervisión del médico será
de por vida.
Múltiples
frentes
Grupo Reto ha diversificado sus actividades
para cubrir otros aspectos en torno a la problemática generada por
el cáncer de mama, ya que, a decir de Enriqueta Peña, "se requieren
otras atenciones además de las de tipo físico y emocional". La vía
elegida para esta labor ha sido la creación de programas y servicios
como:
Elaboración de prótesis.
Gracias a un método desarrollado en la Universidad Nacional Autónoma
de México, fabrican prótesis y ropa interior (brassieres)
especiales, por los que sólo se cobra una cuota de recuperación.
Quimioterapia. Con este
programa ayudan a mujeres que después de la cirugía requieren
medicamentos que no pueden adquirir. Luego de un estudio
socioeconómico, cubren un porcentaje importante del costo de los
fármacos.
Centro de diagnóstico.
El objetivo es brindar consulta económica por parte de oncólogos
(especialista médico en cáncer) del Instituto Nacional de
Cancerología, mediante instrumental para realizar diagnósticos con
rayos X y mastografía (método que permite obtener imágenes de la
glándula mamaria impresas en película fotográfica). Está abierto a
toda la población.
Mención aparte merece
el programa educativo emprendido por esta asociación civil, que
consiste "en ofrecer pláticas donde se dan testimonios por parte de
las mujeres de nuestra organización, se cuenta con un especialista
que da respuesta a las dudas que se generan y además se presenta un
audiovisual que enseña cómo realizar la autoexploración de mama.
Esta actividad es totalmente gratuita, de modo que si un grupo de
mujeres en una escuela, empresa o iglesia nos invita, asistimos para
brindar información", indica la entrevistada.
Y es que, como en
muchas otras enfermedades, la mejor manera de combatir este
padecimiento es a través de la prevención. Enriqueta Peña recuerda
que "las mujeres de más de 40 años deben acudir a su ginecólogo para
realizar su primera mastografía de control, aunque si han existido
mujeres con cáncer en su familia (madre, tía, abuela), se recomienda
que asistan antes (entre los 30 y 35 años). Desafortunadamente, las
tumoraciones en mama, así como las cérvicouterinas, son cada vez más
frecuentes en México y se presentan a una edad más temprana, ya que
ahora encontramos pacientes incluso de 20 o 24 años".
Asimismo, recuerda que
existen hábitos preventivos que toda mujer puede llevar a cabo, como
efectuar una rutina de ejercicio constante, realizarse cada mes una
autoexploración de senos, mantener alimentación balanceada, baja en
grasas y rica en frutas y verduras, así como erradicar el consumo de
alcohol y tabaco. Pero, ante todo, lo más importante es que la
población esté al tanto de la enfermedad, sus factores de riesgo y
consecuencias, ya que de esta forma se puede dar mayor comprensión y
participación en el combate a este problema por parte "incluso de
los hombres, porque el cáncer de mama también se da en ellos".
Además de poner a
disposición del público la dirección de la página electrónica de la
organización civil a la que pertenece (http://www.gruporeto.com)
y sus teléfonos en la Ciudad de México (5277 7874, 5216 5964 y 5272
7514), Enriqueta Peña opina que difundir información sobre el cáncer
de mama es una labor que debe realizarse no sólo a través de
organizaciones gubernamentales y civiles, sino también en los medios
de comunicación, concluye.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
- Como vender por Internet
- Como comprar por Internet
- Guías de compras (Lo que debes
saber antes de comprar)

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