Tu comodidad financiera en los cuarentas
dependerá, por sobre todas las cosas, de cuánto hayas
ahorrado en las décadas previas.
Si has sido razonablemente disciplinado, entonces existen
grandes posibilidades de que puedas ascender a una casa
mejor o, alternativamente, llevar a cabo las renovaciones
que habías demorado en vistas de financiar tus inversiones.
Sin embargo, los cuarentas son, muchas veces,
un período financiero complicado para las personas que
tienen hijos ya que ahora deben gastar mucho en ellos, sobre
todo si es que asisten a escuelas privadas. Este grupo
necesita elaborar un presupuesto y respetarlo a cualquier
precio.
En el lado opuesto, aquellos que tienen
ingresos relativamente altos y tienen pocas o nulas
responsabilidades familiares, deberían tener la posibilidad
de continuar ahorrando y expandir su portafolio de
inversiones.
La alternativa será
desviar aún más dinero hacia una pensión de
jubilación. Por desgracia, si bien son altamente
convenientes desde el punto de vista impositivo, el
dinero invertido en una pensión se encontrará
encerrado hasta que puedas cumplir con varias reglas
de preservación.
Esto quiere decir que no podrás hacerte del mismo
hasta tener al menos 55 años y estar jubilado.
Estas pensiones únicamente se equiparan a la
libertad financiera para aquellas personas que están
en los primeros años de sus cincuentas.