¿CÓMO AYUDAR A
QUIENES NO TIENEN EMPLEO?
Unos consejos para no bajar los
brazos en los momentos dificiles.
Estimados lectores, quería compartir
con Ustedes algunas experiencias y reflexiones personales que espero
ayuden a quienes no tienen empleo. Yo estuve desempleado y sé cuán
angustiante es estar sin una rutina, sin hacer nada y cuán
complicado es poner esfuerzo en revertir esa situación. Es una
situación de cambio que parece interminable y cuya temporalidad
puede verse influenciada con la ayuda que se pide o se recibe.
Sobre la base de mi experiencia, puedo decir que, del desempleo, es
muy difícil salir solo. El buscar trabajo, es un proceso que se
subestima, que se asume como algo intuitivo. Es un proceso que
requiere de una rigurosidad metodológica y de un conocimiento que
muchas veces no tenemos. En ese contexto, es casi natural que los
malos resultados aparezcan y que nos cueste determinar qué parte del
origen de tales resultados están asociados con nuestra falta de
preparación y conocimiento.
Ahora bien, en este punto, mi
reflexión no va destinada a quienes están desempleados sino a
aquellos que, teniendo empleo, muchas veces nos preguntamos: “y yo,
¿qué puedo hacer por mi amigo / mi familiar y/o ex – compañero de
trabajo desempleado?”.
Para responder la pregunta anterior,
comparto con Ustedes algunas ideas que quizá puedan servir a quienes
podemos y queremos ayudar:
•Escuchar y proponer:
escuchar qué le pasa al otro es “clave” pero siempre con la perspec-tiva
de que, luego de escuchar, se puedan proponer ideas y/o cursos de
acción que trans-formen a la “catarsis” en algo constructivo.
Es decir, la idea es escuchar para
comprender, contener y proponer para apalancar un cambio y no avalar
una queja.
•Proponer una ayuda
profesional: el estar desempleado
supone una situación emocional-mente muy movilizante y perturbadora.
Si vemos que ello afecta, o podría afectar, la posibilidad, por
ejemplo, de acceder o tener una buena entrevista, lo debemos decir
como podamos y proponer una ayuda profesional (psicólogo, por
ejemplo).
Asimismo, si vemos que la forma en la
que se está buscando trabajo no tiene un orden, no tiene una debida
rigurosidad, es decir, cuando vemos que se está haciendo cualquier
cosa, debemos procurar ayudar a que se pare la pelota y ver si se
puede contratar la ayuda de un coach o de un profesional en recursos
humanos que pueda servir de orientación.
Es decir, cuando el que busca empleo
cree saber lo que está haciendo y es evidente que ello no es así,
sepamos que hay profesionales y organizaciones que pueden ayudar.
•Adecuar las
expectativas a la realidad del mercado:
muchas personas buscan empleo, procurando repetir la relación
laboral que antes tuvieron y, a veces, ello no es posible. La edad,
la especificidad de la formación / experiencia, a veces, colocan a
las personas que buscan empleo en una situación claramente
desventajosa o las coloca fuera del mercado la-boral en relación de
dependencia.
Aquí, me parece, hay que procurar que
la persona que busca empleo se informe bien de qué requiere el
mercado laboral y ayudarlo en comparar tales requerimientos con
aquello que see llegar a ofrecer.
Es decir, hay que ayudar a quien
busca empleo a que se adapte a la realidad del mer-cado laboral,
haciendo un análisis de qué puede ofrecer y por qué una empresa
estaría dispuesta a comprar eso que puede ofrecer.
•Ayudar a ver a que no
hay sólo UN mercado laboral. Cuando
hablamos del “mercado laboral”, por “definición”, se entiende que
estamos hablando del mercado laboral en relación de dependencia. Y,
pensar así, no está bien.
Debemos ayudar a pensar en que
existen otras alternativas, más allá de la relación de dependencia,
que pueden servir como fuente de empleo. Desde ya, ello dependerá de
la formación profesional de cada uno pero no descartemos el hecho de
sugerir evaluar trabajar en forma independiente.
•Tutelar a 2 o 3
personas que no tengan empleo: estar
atentos a las búsquedas laborales ciertas o potenciales de 2 / 3
personas concretas. Hablar con amigos y personas de confianza sobre
lo que estamos haciendo y a quiénes estamos procurando ayudar.
La propuesta es invertir algunos
minutos de nuestro tiempo en buscarle trabajo a quienes tutelamos,
complementando el proceso que, éstos últimos, deben liderar con
entusiasmo.
Seguramente, estimado lector,
existirán otras propuestas e ideas. Para mí lo importante es que,
aquellos que momentáneamente tenemos una situación laboral mejor o
“acomodada”, no nos olvidemos de aquellos que necesitan una mano.
Comprometámonos a procurar cambiar la difícil realidad que existe en
nuestro entorno sin esperar que otro lo haga por nosotros.
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