¿COMO LOGRAR UN
SEGUNDO AMOR MAS EXITOSO?
Son muchos aquellos que tras el
dolor de una separación, se atreven a “emparejarse” nuevamente, y
todos tienen que enfrentar una serie de desafíos que no siempre
esperan. En una familia mixta conviven con la nueva pareja los hijos
del primer matrimonio y del segundo.
Los especialistas en el tema afirman:
“En este caso hay que tolerar las distintas historias, hábitos,
estilos de vida y pensamientos, y prepararse para los conflictos que
aparecerán. Se encontrarán situaciones mías, nuestras (del
matrimonio), nuestras (yo con mis hijos), de ellos, y habrá que
construir un ‘nosotros’ dentro del cual quepa cada miembro de la
familia y todos se sientan integrados”, explica el doctor Arturo
Roizblatt, psiquiatra. Éstas son algunas claves que permiten estar
más preparados a la hora de enfrentar esas situaciones:
1. Hacer el duelo de la separación.
Para poder construir una nueva relación es importante haber cerrado
el capítulo anterior, de manera de no tener expectativas irreales,
ni medirla en función de la experiencia pasada. Muchas veces las
personas esperan demasiado de su nuevo matrimonio, por lo que hay
una menor tolerancia al conflicto y menos capacidad de buscar por
todos los medios resolver dificultades. También hay casos en que las
personas dicen: “Yo no me volveré a separar pase lo que pase”, eso
tampoco es lo ideal.
El hecho de que los ex maridos o
esposas sean permanentemente fantasmas amenazantes no le hace bien a
nadie.
2. Resignarse a ya no ser una familia
tradicional. Si la expectativa es armar esta nueva familia y vivir
en pareja desde la lógica de que el único ideal bueno es en donde
hay dos papás juntos con hijos biológicos, entonces lo más probable
es que haya mucho sufrimiento. Pues tanto a la pareja como a los
hijos les costará asumir que la familia que tienen puede ser buena y
rica y eso es fundamental para crear un sentido de pertenencia y de
identidad.
En este contexto, existen dos
condiciones ineludibles para no fracasar. La primera es aceptar y
querer al otro sin abstraerse del hecho de que es padre o madre de
otros hijos.
La segunda condición es la aceptación
de la exclusión. En las familias mixtas, los miembros de la pareja
deben tener la capacidad de aceptar que los vínculos biológicos y no
biológicos no son iguales y tolerar el no estar incluidos en todos
los espacios.
3. Respetar los tiempos de cada uno.
Esto puede significar que la convivencia se postergue hasta que se
haya producido cierta integración de la pareja con los hijos que no
son de él o de ella y de los hijos de ambos entre sí.
La tarea de ensamblar ambas familias
es larga y requiere de buena voluntad y paciencia. La urgencia lleva
a una sensación de frustración, de tarea no lograda.
4. Definir los roles. La clave es no
olvidar que no es lo mismo ser padre o madre que padrastro o
madrastra. Cada uno tiene su aporte y pueden ser relaciones muy
enriquecedoras, pero son diferentes.
Los mejores resultados se obtienen
cuando no se ejerce autoridad sobre los hijos ajenos desde un
principio, porque así se evitan las situaciones del tipo: “Tú no me
mandas”.
En un primer tiempo, deben asumir
exclusivamente un rol indirecto de apoyo a la pareja. Si el padre o
la madre tienen dudas, lo conversan, definen estrategias en
conjunto, pero quien las implementa siempre es el padre o la madre
biológica. Luego, en la medida en que se va generando confianza y
respeto, y se van construyendo lazos afectivos, puede asumir cierto
rol de autoridad.
También ayuda que el padrastro o la
madrastra colabore. Por ejemplo, si el papá o la mamá no pueden ir
por los niños a alguna parte, él o ella pueden ofrecerse a hacerlo.
Es clave evitar hacer críticas a la
ex pareja del cónyuge y menos aún en presencia de sus hijos.
(Agencias)

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