LAS VIDAS PASADAS DE
LOS NIÑOS
La conciencia parece continuar
tras la muerte, y todos los niños naturalmente recuerdan las vidas y
muertes anteriores
Una entrevista especial con Carol
Bowman, autora de “Vidas pasadas en niños”
- ¿Puede contarnos cómo se interesó
en las investigaciones sobre reencarnación?
C: Me convertí en una interesada de
las memorias de vidas pasadas de los niños cuando mi propio hijo era
pequeño y tuvo memoria de sus vidas pasadas. Esto empezó cuando mi
hijo Chase tenía 5 años y se volvió extremadamente miedoso al ruido
de los truenos.
La primera vez que nos enteramos que
tenía este miedo fue cuando estábamos celebrando el 4 de julio con
fuegos artificiales y él se puso absolutamente histérico al comenzar
las explosiones. Otro incidente tuvo lugar en una pileta pública.
Antes de que Chase y yo llegáramos, nuevamente empezó a ponerse
histérico. Me di cuenta de que lo que lo hacía sentirse aterrorizado
era el ruido que la gente hacía al tirarse del trampolín. A esas
alturas, yo percibí que él reaccionaba a esos ruidos pero todavía no
sabía qué hacer con eso. Un tiempo después de eso, nos visitó
Norman, un amigo hipnoterapeuta, y le comenté la fobia de Chase.
Norman nos preguntó si nos gustaría probar un pequeño experimento, y
Chase y yo aceptamos. Así Norman le dijo a Chase, (que en ese
entonces sólo tenía 5 años), “Siéntate en la falda de tu mamá,
cierra tus ojos, y dime qué ves cuando escuchas el ruido que te
asusta”.
Inmediatamente, Chase empezó
describiéndose a sí mismo como a un soldado que vestía un uniforme y
portaba un arma larga con una espada al final. Dijo que tenía que
permanecer agachado, escondido al lado de una roca y que había una
batalla.
En ese momento no pensé que eso era
algo que Chase hubiera visto en la televisión, porque él apenas la
miraba. Chase continuó describiéndose en esa escena de batalla. Dijo
“Estoy asustado, aturdido, no quiero estar acá”. Se describía en
primera persona como si estuviera realmente ahí. Siguió diciendo que
recordaba haber sido lastimado con un tiro en la muñeca; en ese
momento se agarro la muñeca y dijo, “estoy herido, me desmayo, me
despierto y estoy en el hospital, pero éste no es un hospital
común”. Dijo que era sólo un lugar con postes en la tierra y algún
material cubriendo los postes. Y comentó, “Me ponen en la cama. Pero
no es una cama común. Esto es sólo un banco duro”. Él continuó
diciendo que había sido herido, que le vendaron su muñeca, y le
dijeron que tenía que volver a la batalla. Él dijo, “No quiero ir.
Extraño a mi esposa e hijos”. En ese momento estaba desconcertada,
quise oír más sobre la historia. Entonces Norman lo animó a seguir
hablando. Él no quería ser un soldado, no sabía lo que hacía allí.
Estaba confundido. En este momento, Norman le dijo a Chase en un
lenguaje muy simple que estaba bien ser soldado. Hemos vivido
diferentes vidas en la Tierra y hemos desempeñado papeles diferentes
como actores en un teatro. Le dijo que en algunas vidas somos
soldados, y tenemos que matar a otros en la batalla, o somos
asesinados. Yo me preguntaba si mi hijo de 5 años podría entender
este gran concepto. Pero pude ver, ya que Chase estaba sentado en mi
regazo, que él comenzó a relajarse, relató, “Ellos me hicieron
volver a la batalla. Estoy en un camino polvoriento y veo pollos
yendo por el camino, veo un cañón grande siendo arrastrado, un carro
con grandes ruedas atado con cuerdas, y el carro está siendo tirado
por caballos”. En ese momento, él simplemente abrió los ojos,
sonrío, saltó de mi regazo y se marchó a jugar.
Yo estaba impresionada. Estábamos
todos sentados alrededor de la mesa de la cocina cuando esto pasó.
Mi hija de 9 años también estaba allí y observó todo. “Mamá, mamá,
el lugar donde Chase fue herido en la batalla, en su muñeca, ése es
el lugar donde tiene su eczema”. Desde que Chase era un bebé, tenía
eczema crónico, justo en ese lugar de la muñeca. Lo habíamos llevado
a varios médico porque era muy severo. Era tan agudo que cuando se
rascaba por la noche, sangraba. Solía vendar su muñeca antes de que
se acostara. Yo estaba un poco sorprendida y me di cuenta de que
había una conexión con el síntoma de Chase. El eczema no había
respondido a los tratamientos médicos a pesar de haber probado con
diferentes terapias. Después de esta experiencia, su miedo a los
fuegos artificiales y a los ruidos fuertes desapareció. Y unos días
después, aquel eczema, que había tenido desde bebé, desapareció
completamente y nunca más regresó.
En ese momento, me di cuenta de que
debe haber una memoria de vidas pasadas. No sólo estaba sorprendida
de cuán fácil fue para mi hijo traer los recuerdos cuando lo
interrogaron, sino también por el hecho de que después que habló
sobre estas escena de batalla, su miedo y fobia desaparecieron
completamente, así como su eczema crónico. Para mí, ver que había
una relación entre el recuerdo y la cura del síntoma físico fue
absolutamente asombroso. Así que, después de eso, empecé a hacer
investigaciones informales preguntando a otros padres en mi barrio,
en mi comunidad, si ellos habían experimentado alguna vez algo como
esto con sus hijos. Entonces comencé a juntar estas historias y,
después de unos años, hice esta investigación juntando más y más
casos.
En el transcurso de los años,
desarrollé técnicas para que los padres las usasen con sus propios
hijos para ayudarlos a procesar estas memorias a medida que
sucedían. Ellas aparecían espontáneamente en niños de hasta
aproximadamente 7 años. Cada niño, cuando menos se lo esperaba,
comenzaba a hablar de cuando era grande o sobre cuándo murió antes,
o a recordar cuando era mamá y tenía 5 hijos. Esos recuerdos
aparecían naturalmente.
- ¿Usted creía en la reencarnación
antes de tener esta experiencia con su hijo?
C: Cuando yo era estudiante, comencé
a leer sobre la reencarnación, y eso tenía sentido. Entonces pienso
que en aquel punto lo adopté como una posibilidad más sobre un nivel
abstracto filosófico, como cualquier clase de realidad práctica. Así
que cuando mis hijos tuvieron estas experiencias, yo estaba muy
abierta a ello y entendí cómo la reencarnación podría ser algo
verdadero y personal. La conciencia parece continuar tras la muerte,
y todos los niños naturalmente recuerdan las vidas y muertes
anteriores. Luego algo ocurre alrededor de los 7 años, algo
relacionado con el desarrollo, donde estas memorias tienden a
atenuarse, usualmente a medida que nos vamos moldeando a esta
realidad. Pero pienso que muchos niños tienen estas memorias.
Luego de la publicación de mi primer
libro, “Vidas pasadas en niños”, donde pusimos un sitio web y la
dirección de email en el libro, comencé a conseguir muchos casos de
todo el mundo. Recién entonces pude obtener más datos, porque los
padres temen hablar sobre esto, ya que va en contra de la creencia
establecida.
- ¿Puede contarnos qué la llevó a
escribir sus dos libros?
C: Después de tener aquella
experiencia con mi hijo y de comenzar la investigación, descubrí que
nadie había reunido realmente esta información para los padres.
Pienso que es probablemente más dañino para un niño si no se le hace
caso, o se lo reprime de algún modo. Hay algo que el niño tiene que
comunicar. A veces es un recuerdo feliz, ellos tienen que poder
considerarlos, reconocer si esto es verdadero. Esto estaba en el
pasado, y está aquí ahora. Y con las memorias más traumáticas, a
veces sólo tienen que tratar y sacarlos como hacemos con cualquier
trauma que experimentamos en esta vida. Si se lo reprime, esto causa
más problemas. Hablando de ello, y ayudando al niño a tratar con
eso, el sentimiento provocado por el recuerdo realmente ayuda. Por
eso escribí el primer libro.
- ¿Y el segundo?
C: Escribí, “Regreso al Cielo”, mi
segundo libro, porque encontré casos de niños que habían muerto en
accidentes de tránsito o enfermedades y luego habían vuelto a la
misma madre dentro de un período relativamente corto del tiempo,
para mí, este es un milagro. De algún modo, hay algunos aspectos del
alma de la otra persona que están de vuelta con ellos. Pienso que
sólo estamos comenzando a entender las implicaciones de la muerte y
de la continuidad de vida.
Pautas para diferenciar
memorias pasadas de fantasías
1) La edad del niño
Los niños tienen memorias espontáneas
hasta los 7 años. Si un niño de dos, tres, o cuatro años comienza a
hablar de cuando antes era grande, o cómo murió antes, esto es una
indicación de que podrían estar hablando de sus vidas pasadas.
2) La forma de hablar
Cuando los niños hablan de estos
recuerdos, son muy serios, directos y hablan sobre hechos
particulares, a diferencia de cuando fantasean.
3) Mención de cosas de las que
un niño de su edad no podría tener conocimiento
Por ejemplo, la sensación de usar una
máscara antigás en una situación de guerra, o cuando una bomba cae,
o cosas a las cuales el niño nunca ha estado expuesto. O cuando
dicen cosas como, “Cuando yo fui madre, tenía seis niños y en ese
entonces no teníamos automóviles, montábamos a caballo.”, a veces
ellos saben detalles de cosas o usan palabras que generalmente no
usarían.
4) Sostenimiento en el tiempo
Por lo general el niño hace más de
una declaración, ellos repetirán la misma historia una y otra vez
con los mismos detalles durante un período largo del tiempo, podría
ser semanas, meses o incluso años. Y la historia permanecerá ahí
mismo; no cambiará con el tiempo. Cuando este niño adquiere más
vocabulario, la rellenarán, pero será a misma historia.
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