Desde antes de su nacimiento, a los pies del
Himalaya, el pequeño Siddharta ya tenía definido su destino. Existen
muchas leyendas que rodean sus primeros días. Como, por ejemplo, que
su madre fue fecundada por un pequeño elefante que la hirió en su
vientre con uno de sus colmillos sin causarle dolor alguno, y que al
nacer el niño, lo habría hecho sobre una flor de loto y le habría
profesado su gran destino. Otra, afirma que el día de su nacimiento
se curaron los ciegos y sordomudos y que se oyó una música
proveniente del cielo.
Siddharta nació en una familia acomodada de la
India. Aún siendo un adolescente contrajo matrimonio con su prima
Yashodhara con la cual tuvo un hijo, Rahula. El joven Siddharta
quiso dejar las comodidades del palacio y salir a conocer el mundo
real. Su entorno lo conmovió. Por primera vez vio la pobreza, la
vejez, las enfermedades y la muerte. En una oportunidad conoció a un
monje mendicante y lo sorprendió su forma de vivir, tan austera y
sencilla. Él decidió tomar su ejemplo y encauzar su vida de la misma
manera que ese hombre.
A los 30 años abandonó a su familia, rapó su
cabeza y comenzó a deambular por el mundo sin ningún bien material
que lo acompañara. En su camino aprendió dos grandes lecciones: que
la meditación no lo era todo para la liberación, que se necesitaba
algo más; y que era necesario buscar dentro de uno mismo la
sabiduría porque hay un punto en que los maestros ya transmitieron
todo lo que podían, y ahí hay que mirar el propio corazón para
encontrar las respuestas.
Sus meditaciones concluyeron cuando se vio
liberado de todo tipo de pasión. Fue así como rompió con el
movimiento eterno de la Rueda de la Vida, entendido como las
reencarnaciones, y se hizo parte del Nirvana, como un estado de
liberación espiritual y al que se accede por la meditación.
Al despertar de sus meditaciones lo hizo como el
iluminado, es decir, como Buda. Al morir, alcanzó la paz eterna
mediante su entrada al Paranirvana, al que sólo se puede acceder
cuando se ha sido parte del Nirvana durante la existencia del
individuo. Al respecto es interesante señalar que cualquier
individuo puede llegar a ser un "buda", o sea alcanzar la
iluminación a través de su práctica espiritual, aunque normalmente
se habla de Buda para referirse a Siddharta, al Buda histórico.
Las enseñanzas de Buda siguen vigentes hasta
nuestros días. En Asia es donde se encuentran más adherentes a esta
religión. En Estados Unidos se calcula que existen 6 millones de
practicantes, y en Europa, dos. En el caso de América Latina la
mayor penetración está en Argentina, Brasil y México.