¿QUÉ ES LA TELEPATÍA?
La Telepatía (del griego ???? tele,
‘distante’ y ?????? patheia, ‘sentimiento’) consiste en la
transferencia de pensamientos o sentimientos entre individuos a
través de la mente, sin el uso de los cinco sentidos. Es considerada
como una forma de percepción extrasensorial o cognición anómala. La
telepatía se relaciona a menudo con diversos fenómenos paranormales
como la precognición y la clarividencia.
Aunque se han llevado a cabo muchos
experimentos sobre la telepatía, la existencia de la telepatía no es
aceptada por la mayoría de la comunidad científica, entre otras
cosas, argumentando que las magnitudes de energía que el cerebro
humano es capaz de producir resultan insuficientes para permitir la
transmisión de información. Resulta frecuente su aparición en obras
de ficción y ciencia ficción.
Contenido
1 La telepatía en la historia
2 Falsas telepatías
3 Controversia
3.1 Estudio de la telepatía
3.2 Telepatía y ciencia
4 Referencias
5 Véase también
6 Enlaces externos
La telepatía en la historia Se han
encontrado muy pocas referencias a la telepatía en las muchas
culturas antiguas de las que se tiene registros escritos (a
diferencia de, por ejemplo, la precognición, que sí aparece en
muchos mitos).
Se considera que la primera
investigación sobre la telepatía fue la realizada por la Society for
Psychical Research, cuyos
resultados fueron publicados en 1886 en la obra
Phantasms of
the Living (‘Fantasmas de
los vivos’). Años antes, en 1882, Frederick William Henry Myers, uno
de los fundadores de la Sociedad de Investigaciones Psíquicas (SPR),
introdujo, en un artículo publicado en Proceedings of the Society
for Psychical Research, el término «telepatía», (inspirado por la
incipiente eclosión tecnológica de la época en que las técnicas
electromagnéticas de telecomunicación reciben nombres como teléfono
y telégrafo), para diferenciarlo de la falsa «lectura del
pensamiento». Aunque gran parte de las investigaciones iniciales
consistieron en la recopilación de relatos anecdóticos, también se
llevaron a cabo experimentos con aquellos que afirmaban poseer
habilidades telepáticas. Sin embargo, sus protocolos experimentales
no eran muy estrictos.
En 1917 el psicólogo John E. Coover
de la Universidad de
Stanford dirigió una serie de pruebas sobre telepatía consistentes
en transmitir y adivinar naipes. Los aciertos fueron levemente
superiores a los esperados por azar, concluyéndose que el resultado
había sido aleatorio.
Quizá los ejemplos más conocidos de
experimentos sobre telepatía fueran los de Joseph Banks Rhine y sus
asociados en la Universidad de Duke, que comenzaron en 1927 usando
los distintivos «Naipes ESP» de Karl Zener (véase Cartas Zener).
Estos experimentos incorporaron protocolos más rigurosos y
sistemáticos que los anteriores, seleccionándose lo que se asumió
que eran participantes «normales» y no aquellos que afirmaban tener
habilidades excepcionales, y aplicando los nuevos avances en el
campo de la estadística para evaluar los resultados. Éstos y los de
otros experimentos fueron publicados por Rhine en su conocido libro
Extra Sensory Perception
(‘Percepción extrasensorial’), que popularizó este término.
Otro libro influyente sobre la
telepatía en su día fue Mental Radio, publicada en 1930 por el
ganador del premio Pulitzer Upton
Sinclair (con prólogo de Albert Einstein). En él Sinclair
describe la aparente capacidad de su esposa de reproducir a veces
los dibujos realizados por él y por otros, incluso cuando estaban
separados por distancias de varias millas, en experimentos al
parecer informales que recuerdan algunos de los usados por
investigadores de la visión remota en épocas posteriores. En su
libro, los Sinclair señalaban que los resultados podían también
explicarse como una clarividencia más general, e hicieron algunos
experimentos cuyos resultados sugerían que en realidad no hacía
falta ningún emisor y algunos dibujos podían ser reproducidos
precognitivamente.
En los años 1960, muchos
parasicólogos no estaban satisfechos con los experimentos de
elección forzada de J. B. Rhine, debido en parte al aburrimiento de
los participantes en las pruebas tras muchas repeticiones de
adivinación monótona de naipes y al rechazo de la sugerencia de los
magos de añadir naipes totalmente en blanco, y en parte por el
«efecto de declive» por el que la precisión de la adivinación de
cartas disminuía tras cierto tiempo para cada participante.
Algunos parapsicólogos recurrieron al
formato de experimentos basados en «respuesta libre», donde el
objetivo no estaba limitado a un pequeño conjunto finito
predeterminado de respuestas (p. e. las cartas Zener), sino que
podía consistir en su lugar en cualquier clase de cuadro, dibujo,
fotografía, fragmento de película, composición musical, etcétera.
Como resultado de encuestas sobre
experiencias psi espontáneas que concluían que más de la mitad de
éstas sucedían el estado de sueño, los investigadores Montaque
Ullman y Stanley Krippner de
Maimonides Medical Center de Brooklyn (Nueva
York) emprendieron una serie de experimentos para comprobar
la telepatía durante el sueño. Un participante «receptor» en un
cuarto insonorizado y electrónicamente
blindado sería monitorizado
mientras dormía en busca de patrones encefalográficos y movimientos
oculares rápidos que caracterizan el estado de sueño. Un «emisor» en
otra habitación intentaría entonces enviar una imagen,
aleatoriamente seleccionada de un conjunto, al receptor
concentrándose en dicha imagen durante los estados de sueño
detectados. Cerca del final de dichos estados, el receptor sería
despertado y se le pediría que describiese su sueño durante tal
periodo. Los datos recogidos sugerían que algunas veces la imagen
era incorporada de alguna forma en el contenido de los sueños del
receptor.
Aunque los resultados de los
experimentos de telepatía durante el sueño eran interesantes,
llevarlos a cabo exigía muchos recursos (tiempo, esfuerzo,
personal). Otros investigadores buscaron alternativas más
económicas, como los llamados experimentos ganzfeld.
Hasta la fecha no ha habido ningún
protocolo experimental satisfactorio diseñado para distinguir la
telepatía de otras formas de percepción extrasensorial tales como la
clarividencia.
Ha habido raras afirmaciones de
alucinaciones visuales compartidas en folie à deux, un desorden
psicótico compartido. Tal fenómeno no puede producirse ni
reproducirse a voluntad.
Falsas telepatías A veces el deseo de
comunicarse de forma telepática es tan poderoso que la persona cree
que lo posee sin ser realmente así, es el caso de los
esquizofrénicos que pueden tener falsas sensaciones en las que la
víctima cree que está en comunicación telepática con otras personas;
en esas sensaciones se incluye tanto el pensamiento que emite como
el que también recibe.
Controversia Estudio de la telepatía
El estudio de la telepatía está considerado por la gran mayoría de
la comunidad científica como una pseudociencia. Sus críticos objetan
los experimentos con resultado positivo, diciendo que no han tenido
el rigor científico adecuado. Por otro lado los miembros de los
laboratorios de las universidades y asociaciones en donde sí se
estudia sostienen que estos estudios tienen el rigor necesario, y
que existen indicios favorables para continuar con las pruebas.
Un experimento típico procede como
sigue:
Se seleccionan dos personas jóvenes,
entre 20 y 40 años; una de ellas se acomoda en una sala
insonorizada y se tapa los
ojos. Esta persona será el receptor y no debe recibir ningún
estímulo de sus otros sentidos, debe estar totalmente relajada, y no
pensar en nada en concreto, pero dejar que sus pensamientos fluyan
libremente.
El otro individuo es el emisor, al que se colocará en otra sala
cercana a la del receptor. Al emisor hay que hacerle lo contrario
que al receptor – hay que estimular sus sentidos: normalmente se
hace con imágenes acompañadas de sonidos que sean especialmente
sugerentes para la mente humana. El emisor debe concentrarse todo lo
que pueda en los estímulos que está recibiendo.
Por último el receptor tiene que contar los pensamientos que han
pasado por su mente durante la experiencia. Si estos pensamientos
tienen alguna relación con lo que ha estado percibiendo el emisor,
se puede considerar que quizá haya habido una comunicación
telepática. Ninguno de estos experimentos ha llegado a conclusiones
determinantes.
Esta falta de resultados concluyentes se atribuye a muchas razones.
La primera sería que el ser humano sencillamente no tiene capacidad
telepática. Otros estudiosos piensan que se debe a que para
transmitir información tanto emisor como receptor tienen que estar
preparados o haber recibido algún tipo de entrenamiento mental. El
hecho concreto es que la telepatía no ha podido reproducirse en
laboratorios con experimentos controlados y los únicos indicios de
su existencia son meramente testimoniales.
Telepatía y ciencia Los defensores de
la telepatía suelen señalar a conceptos científicamente
controvertidos, por ejemplo la psicología y la mecánica cuántica,
como áreas de investigación que se consideran profundamente basadas
en el método científico pero que tienen igualmente vínculos
problemáticos e inexplicables con la descripción exclusivamente
física de la realidad.
En un experimento realizado por
investigadores de la Universidad de Manchester se pretende medir,
mediante el uso de la realidad virtual, las capacidades telepáticas
humanas.
El experimento, en el que participan
100 voluntarios, separa a los participantes por parejas. Los
miembros de la pareja entran en salas separadas equipados con un
visor y un guante que les permite moverse e interactuar con los
objetos del mundo virtual.
A continuación se les muestra una
serie de objetos generados al azar (un teléfono, una trompeta, un
paraguas…).
Al primer participante sólo se le
enseña uno de los objetos y se le pide que se concentre e interactúe
con él. En la segunda habitación, el otro participante ve el mismo
objeto y otros tres más. Entonces debe señalar el objeto que cree
que su compañero está intentando transmitirle telepáticamente.
Los investigadores están
especialmente interesados en observar en qué medida afectan los
lazos familiares y otro tipo de relaciones a las capacidades
telepáticas.
Los responsables del experimento no
creen que esta prueba sirva para demostrar la existencia o
inexistencia de la telepatía, tan sólo pretenden “crear un método
experimental que facilite la investigación científica en esta área”.
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