CUÁL ES LA
MASCOTA IDEAL PARA HOGARES PEQUEÑOS
Aquellas personas que no tengan
en su hogar el suficiente espacio, o presupuesto necesario, como
para adoptar un gato o un perro, no tienen por que quedarse sin una
mascota inteligente, bonachona, y amigable, como la chinchilla.
Pese a lo que muchas personas creen, no
existe ningún riesgo al manipular una chinchilla, puesto que estos
roedores son seres muy calmos y amigables. Sin embargo, sí deben ser
tratados con mucho afecto y suavidad, puesto que son muy tímidos y
tienen muy buena memoria. Por lo tanto, si se los asusta, asociarán
esta sensación con su persona, la recordarán, y podrían rechazarle
hasta que logre recuperar su afecto.
Si tiene hijos que vayan a tratar con
estas mascotas, debería hacerles recordar mucho esta cuestión, es
decir ser apacibles, cariñosos y no asustarlas, puesto que los
chicos suelen ver a estos animalitos como juguetes, y podrían
exigirles más de la cuenta. Los especialistas recomiendan que los
niños menores de diez años no tengan chinchillas, aunque la edad no
es tan importante como la madurez, por lo que todo dependerá de sus
capacidades para entender las particularidades del animal, para lo
cual tal vez necesiten de otra persona que pueda enseñarles a
manipularlos adecuadamente. De cualquier manera, estos animales son
muy sociales, y pueden ser fácilmente domesticados para jugar y
obrar recíprocamente con su persona o sus hijos.
Si planea dejar salir a las chinchillas
fuera de sus jaulas, debe saber que esto es algo que se debería
hacer únicamente después que las mismas se hayan adaptado al nuevo
ambiente, y no estén asustadas ni de su persona ni del entorno. Caso
contrario, podrán tomar una alocada carrera, usted las tendrá que
perseguir, y solo logrará aumentar la desconfianza.
Aclimatando a la
chinchilla a su nuevo hogar
Para empezar a acostumbrar a la
chinchilla al nuevo lugar, y a su propia persona, comience
poniéndole convites mientras está en la jaula. Luego, gradualmente,
inserte su mano en la jaula y deje que la chinchilla venga a su
mano, para que tome un convite de su palma. De esta manera, el
animal asociará su olor con el convite. Así, se dirigirán con
confianza e interés a su persona y eventualmente le permitirán que
usted las dirija. Entonces sí, podrá dejarlas salir afuera, puesto
que siempre retornarán a su mano por voluntad propia, y no por que
deba perseguirlas y atraparlas.
Lo ideal es ser constante con respecto a
los horarios y días en que las dejará salir fuera de las jaulas, así
como también la cantidad de tiempo y área que se les permitirá salir
a ocupar. La chinchilla pronto aprenderá la rutina, e incluso estará
predispuesta a volver nuevamente dentro de la jaula en los mismos
tiempos, ya que sabrá que allí tiene un convite especial, el baño
limpio, etc.
En efecto, a las chinchillas les gusta
ser alimentada en el mismo momento de cada día, así como también
salir de la jaula siempre en los mismos horarios, y por similares
espacios de tiempo. La clave aquí, es la consistencia.
Una vez que el animal se acostumbre a
regresar, también podría construir laberintos de cartulina que deban
atravesar para llegar dentro de su jaula, una actividad que las
mantendrá ocupadas y satisfacerá sus necesidades de esparcimiento,
ya que este tipo de roedores son animales curiosos e inteligentes,
que aman los desafíos.
Si tiene un cuarto que contenga viejos
muebles, pisos rotos, o cualquier lugar donde la chinchilla podría
lastimarse, debería prohibirle la entrada hasta repararlo, no solo
por el riesgo de que corre el animal, sino por que posiblemente el
mismo podría encontrar un espacio pequeño donde acuñarse, lo cual,
si bien los mantendrá fuera de peligro, podría ensuciar o deteriorar
más su cuarto.
Hábitos de comportamiento de las
chinchillas
Las chinchillas son animales nocturnos,
por lo que pasan durmiendo gran parte del día. Solo estarán activas
durante el día si hay algo especialmente interesante. Les encanta
correr sobre ruedas, especialmente en la noche, así que debería
pensarlo dos veces antes de dejar la jaula en su dormitorio. Además,
una vez que sientan cariño hacia usted, harán durante la noche todo
tipo de ruidos, para dejarle saber que no les está prestando la
suficiente atención.
Sin embargo, las chinchillas son también
animales muy adaptables, y si, por ejemplo, el momento del día en el
que usted desea jugar con ellas es por la tarde, entonces solo
necesitará proporcionarles diversión durante esos horarios, hasta
que ellas mismas se acostumbren y deseen jugar en esos momentos.
De esta forma, podrían despertarse
durante ese lapso del día, dormitar otra vez, despertarse otra vez,
y así, hasta conseguir su apropiada cantidad de sueño, sin por ello
interferir con sus horarios.
Por esto mismo, es que se sabe que el
problema de las chinchillas no es la adaptabilidad a una determinada
rutina, que podría ser diferente a la propia, sino el cambio de la
misma, ya que estos animales buscan siempre la consistencia, y no
suele gustarles mucho que les cambien sus rutinas. Si algo se les
modificará, deberá darles tiempo para adaptarse al nuevo estilo de
vida.
Entrenando a la chinchilla
Las chinchillas son muy inteligentes
para ser roedores, con lo que pueden ser educadas y entrenadas,
aunque cierto es que toma su buen tiempo hacerlo, por lo que
necesitará ir de forma lenta, y no hacer más de una cosa a la vez.
Por eso, debe ser muy paciente para su entrenamiento, más que si lo
haría con un gato o un perro.
En primer lugar, deberá tomarse un
tiempo para familiarizarse con su chinchilla, tratarla con suavidad,
compañerismo, y ganar su confianza, lo cual generalmente podrá
llevar hasta 6 meses.
Entonces, deberá intentar incentivarla
para que venga hacia su mano, ofreciéndoles dulces como pasas de uva
o fruta disecada, etc. Puede llevar un largo rato -incluso años-
entrenarlas para responder alguna orden especial como por ejemplo
acostarse, especialmente si la chinchilla ha tenido malas
experiencias con los seres humanos antes de que usted la haya traído
a su hogar.
Pero aunque el entrenamiento llevará su
tiempo, podrá observar que las chinchillas son animales muy
inteligentes y con buena respuesta, por lo que valdrá la pena
intentarlo. Comience recompensando a las chinchillas para que estas
confíen y se familiaricen con su persona. Premie los comportamientos
que desea reforzar, pero no amedrente mucho a la chinchilla si se
equivoca, a menos que esta tenga un comportamiento muy incorrecto o
peligroso, como por ejemplo masticar sus muebles antiguos o intentar
salir a la calle.
Pero recuerde siempre recompensar mucho
el buen comportamiento, ya que las mismas lo continuarán
manteniendo, si saben que vendrá luego una recompensa.
Sea constante, déles
confianza, y demuéstreles todo su afecto, y la chinchilla le
recompensará a usted con una agradable y hermosa compañía, y con su
amistad incondicional.
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