CÓMO ELEGIR Y
MANTENER COLCHONES
Un tercio de nuestra vida transcurre
en la cama. Algo tan importante como el sueño no es tan sólo una
cuestión de cantidad, sino también de calidad. De nada sirve dormir
ocho horas si un colchón demasiado blando impide un descanso óptimo.
Un buen día depende de una noche
reparadora, y ésta de un buen equipo de descanso. Al elegir los
componentes de la cama (colchón, almohada, base) debes tomar todo el
tiempo necesario y no dudes en probarlos en la misma tienda antes de
decidirte por algún modelo. Compara precios –las diferencias son
notables- pero no escatimes en la compra: considere este gasto como
una inversión en salud.
Tal vez esos dolores musculares
repentinos se deban a que no has prestado atención a las condiciones
de tu colchón. Si este es tu caso y estas listo para cambiarlo debes
conocer un poco sobre los diversos tipos de colchones que existen en
el mercado y el mantenimiento que requieren.
El colchón debe cambiarse cada 10
años
Ten en cuenta la elasticidad puntual
del colchón: la base debe ceder sin excesos bajo las partes con más
peso del cuerpo (hombros y pelvis), ofreciendo a la vez un soporte
firme para las zonas menos pesadas.
Un colchón nuevo sobre una base vieja
se estropea antes, lo más recomendable es renovar el equipo de
descanso completo.
Adquiere un colchón firme y recto (ni
blando ni duro), suficientemente mullido como para que se adapte a
las curvas de la columna. Un buen colchón es el que presta apoyo a
toda la columna cuando se está acostado boca arriba.
Los colchones de látex, más caros y
duraderos, contienen millones de pequeños agujeros que permiten que
el cuerpo transpire. Se adaptan a los movimientos que se hacen al
dormir, pero sin perder la firmeza necesaria para un buen descanso.
Además, son hipoalergénicos y resistentes tanto al polvo como a la
suciedad. Resultan la mejor elección para personas que sudan mucho o
que están enfermas y deben pasar largo tiempo en la cama. Son más
duraderos que los colchones de resortes.
Los colchones de resortes ofrecen
distintos grados de firmeza según el refuerzo de los resortes.
Ofrecen un adecuado aislamiento térmico y su elasticidad es muy
buena, ya que cada resorte se encuentra en una bolsa independiente.
Son los más vendidos.
El grosor ideal del colchón es de 15
centímetros como mínimo; el largo, 10 centímetros más que la altura
de quien dormirá en él y la anchura mínima recomendada, 80
centímetros para una cama individual y 135 centímetros para una
doble.
Es conveniente cambiar el colchón
cada 10 años, ya que pasado este tiempo no se puede garantizar que
continúe en buen estado. No obstante, puede usarse más años si se
mantiene en buen estado. Se debe dar la vuelta al colchón cada tres
meses (girarlo arriba y abajo, y de la cabeza a los pies)
independientemente cual sea el modelo, evitando así que el colchón
se deforme en cualquiera de sus lados.
Compara los años de garantía que
ofrece cada fabricante. Ten en cuenta que se trata de un gasto
importante y de un artículo que debe durar al menos una década.
Para obtener un óptimo rendimiento
del colchón en cuanto al confort y duración del mismo, resulta
imprescindible que elijas la base con sumo cuidado. La regla de oro
es que ésta sea firme y uniforme. Opta por una base de láminas
rígidas o semirrígidas, con espacios libres que permitan una buena
ventilación.
Mantenimiento y limpieza
La limpieza y mantenimiento de los
colchones son puntos importantes que no podemos olvidar, ya que se
tratan de piezas que están en contacto directo con el cuerpo humano.
Por ello que hay que poner en
práctica una serie de pasos básicos para lograr que los colchones se
mantengan como el primer día.
Lo más recomendable es airearlo
ocasionalmente y girarlo para evitar su deformación, aunque también
es conveniente realizar su limpieza empleando el aspirador
periódicamente, como mínimo una vez al mes, para retirar y eliminar
los restos de ácaros y de polvo.
Por otro lado, con el fin de evitar
que los olores se adhieran al colchón, un truco muy efectivo
consiste en empapar la pieza un poco y es polvorearlo con
bicarbonato, el cual funciona como un infalible desodorante natural.
Se dejará secar durante un rato, para luego eliminarlo con la
aspiradora.
Si el colchón en cuestión presenta
alguna mancha, la solución más acertada para quitarla reside en
aplicar una pasta, a base de agua y almidón, sobre la zona de la
mancha. Dicha pista se frotará hasta que penetre en el propio
colchón y se dejará secar. Más tarde, con un cepillo se podrán
retirar los posibles restos.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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saber antes de comprar)

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