¿CÓMO TENER UNA VIDA
EXITOSA?
“Siempre existe la ocasión de
construir sobre ruinas, o de sembrar en un campo quemado. La vida no
se detiene, es tal que siempre puedo crecer. Para esto, necesito
concientizarme de esta nueva oportunidad y aprovecharla plenamente.
En la medida que la vivo de forma apropiada, soy capaz de crear un
mundo nuevo siempre”.
El tiempo es el maestro de la vida
Después
de un tiempo, cuando hemos madurado, uno aprende la diferencia entre
sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende, que el amor no
significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno
empieza a aprender... Que los besos no son contratos y los regalos
no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza
alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus
caminos en el hoy, porque el terreno de mañana, es demasiado
inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en
la mitad. Y después de un tiempo, uno aprende que si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que
uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de
esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente
puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale,
y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende más. Con el
tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen
futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el
tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos
y sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que
deseas, aunque ya tengas la tuya propia. Con el tiempo entiendes que
los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos,
tarde o temprano se verá rodeado de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero
perdonar es sólo de almas grandes. Con el tiempo comprendes que si
has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás
volverá a ser igual. Con el tiempo te darás cuenta que aunque seas
feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste
ir.
Con el
tiempo te darás cuenta de que cada experiencia vivida con cada
persona es irrepetible. Que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante. Verás
que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás
terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han
marchado. Aprenderás a intentar perdonar o pedir perdón, decir que
amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser
amigo, pero desafortunadamente hay que esperar, esto sucede sólo con
el tiempo.
La vida
es un continuo flujo de cosas, situaciones, relaciones... todo va y
viene, como una constante oportunidad de cambiar o mejorar las
situaciones. Por ejemplo, si pretendemos alcanzar una vida más
próspera o diferente a la que hemos tenido hasta ahora, entonces es
necesario crear un nuevo espacio en nuestro corazón y en nuestra
mente para que se desarrollen nuevas actitudes, nuevos valores
basados en principios universales, los cuales produjeron vidas
felices en grandes hombres y mujeres que fueron antes que nosotros,
estos principios indudablemente operan los cambios que tanto
deseamos.
Pero
debemos dejar marchar lo viejo para disponernos a recibir lo nuevo,
ya que no es recomendable poner remiendo de paño nuevo en vestido
viejo, sería una locura, pues, el paño nuevo tiraría del vestido
viejo y haría más grande la rotura. Sólo una nueva actitud, más
amorosa y más lúcida hacia nosotros mismos, puede ayudarnos a
identificar lo que ya no nos conviene y dejarlo marchar. Vas a
enfrentar mientras vivas momentos que te sugieren cambios
importantes para ti. Uno de esos cambios corresponde a tu dimensión
moral, en cualquier oportunidad sentirás que debes atender el estado
de tu vida interior, tu vida espiritual, de esto se encargará Dios,
ya lo verás. Esto también se aprende con el tiempo.
En el
campo profesional o laboral, ¿Cuántos de nosotros nos encontramos
disgustados, pero no nos atrevemos a buscar otra cosa que nos
convenga más y nos haga sentir más la felicidad o menos asfixiados
por miedo, por falsa comodidad, por falta de confianza en nosotros
mismos, pero también por creencia inocente y un poco cobarde de que
la vida es quien se tiene que encargar de este cambio?
Si tú no
dejas marchar lo que ya no te sirve o te aburre ¿cómo podrá llegar
lo bueno y conveniente a tu vida? Responsabilizarse de uno mismo es
el único camino conocido para sentirse vivir sin decepcionarse jamás
de lo que otros quieran o puedan darnos o no. Elige deshacerte de
ese comportamiento, muy sutil, que se llama mendicidad y que nos
cuesta tanto identificar en nuestros gestos cotidianos.
Disponernos a recibir es deshacernos de todo lo viejo e inservible,
ya sean objetos, costumbres, creencias, comportamientos que obedecen
a la posesividad y el apego más que a la generosidad y el desapego.
Atrévete
a cambiar las creencias que tienes y alimentas sobre y ti mismo.
Esto es un primer paso de sanación de tu mente negativa, torturada o
equivocada, un paso tan eficaz como sencillo. ¿Quien ha visto o
comprobado, por mucho que lo intente, que la felicidad se halle en
lo complicado? Afirma conmigo: "Fluyo con la Vida y ahora me
autorizo a gozar de su belleza" "Soy uno y la misma cosa con el
próspero poder de Dios reflejado en el Universo."
“Todas las mañanas tendrás el derecho de empezar de nuevo; así que
utiliza este nuevo día de forma apropiada. En la Universidad de la
Vida, hay un nuevo chance todos los días. Aunque el día anterior
haya sido terrible, siempre hay una nueva mañana, donde uno puede
transformar su visión y tener nuevas experiencias”.
Una vez más te diré cómo ser feliz
Uno debe
darse cuenta que la verdadera felicidad radica dentro de uno mínimo.
No hay que desperdiciar tiempo ni esfuerzo en buscar la paz, la
alegría y el gozo en el mundo externo. Hay que tener presente que no
hay felicidad en tener u obtener, sino únicamente en dar. Hay que
dar.
Compartir. Sonreír. La felicidad es un perfume que no se puede
escanciar o verter en los demás sin que unas cuantas gotas caigan en
uno mismo. Nathaniel Hawthorne nos advirtió, hace mucho, que era
mucho más fácil atrapar una mariposa que el sentimiento esquivo
llamado felicidad. Según escribió, la felicidad, cuando se presenta
en este mundo, ocurre incidentalmente. Si hacemos de ella el objeto
de nuestra búsqueda, eso nos llevará a una persecución infructuosa y
nunca la alcanzaremos. Sin embargo, como Aristóteles declaró ante el
mundo: "La felicidad constituye el significado y el propósito de la
vida, el único objetivo y fin de la existencia humana".
Veamos
por ejemplo las hordas humanas que todas las noches se reúnen en las
ciudades en busca de unas cuantas horas de felicidad. ¿Cuántos
millones de dólares anuales gastamos en adquirir placer de todo
tipo? ¿Funciona? ¿Somos felices? Una tarde soleada un inquieto
buscador de la felicidad y el motivo por el cual la mayoría no la
experimenta se instaló en una esquina de la calle Cincuenta y Cuatro
y de la Quinta Avenida en la ciudad de Nueva York y se puso a
observar a las siguientes doscientas personas que pasaron frente a
él en dirección al sur. De acuerdo con su expectativa, menos de diez
iban sonrientes, o por lo menos que parecieran felices. ¿Por qué? Si
la felicidad es una condición normal, como la buena salud, ¿por qué
no somos más los que la disfrutamos? Se preguntó.
Probablemente no lo estamos disfrutando porque ni siquiera estamos
seguros de saber qué es. La mayoría de nosotros supone que si se
tiene una gran riqueza o un gran poder,
deberíamos ser felices con toda seguridad; sin embargo, conozco a
muchos millonarios que son muy atormentados y solitarios. Hace unos
años, en un fascinante paseo en barco por el río Sena en Paris, me
quedé sorprendido de ver cuán pocas caras felices había a bordo de
esta elegante embarcación de lujo. Ser mimado, atendido y
malacostumbrado parecía no significar nada para la mayoría de los
pasajeros. No debería haberme sorprendido.
Si los
ingredientes de la felicidad no están dentro de la persona, ningún
logro material, ninguna diversión ni ninguna tarjeta de crédito
"Dorada" puede hacer sonreír a esa persona. Thoreau, tenía mucho que
podía decir al respecto, entre otras cosas dijo: "Estoy convencido,
a partir de la experiencia, de que permanecer en este mundo no es un
trabajo arduo sino una diversión cuando vivimos con sencillez y
sabiduría. La mayor parte de los lujos, y muchas de las así llamadas
comodidades de la vida, no sólo son completamente innecesarios, sino
verdaderos, obstáculos para la elevación de la humanidad"
¿Recuerda usted, amigo lector, al Caballero Blanco de “A Través del
Espejo” de Lewis Carroll? Cuando Alicia lo conoció, el tipo iba
cargado de lujos: una colmena para atrapar las abejas que pudieran
acercársele, una trampa para protegerse de los roedores, brazaletes
alrededor de las patas de su caballo para protegerlo de las mordidas
de tiburones, e incluso un plato en anticipación del bizcocho de
ciruela que algún alma caritativa le podría ofrecer. Cargado de
estos utensilios, el caballero es un símbolo perfecto de quienes
buscan la felicidad juntando dinero, objetos y bienes raíces.
¿La
felicidad... es una mariposa? Tal vez no. "Muy poco se necesita para
hacer una vida feliz", escribió Marco Aurelio, "todo se halla dentro
de uno mismo, en su manera de pensar". Uno buscará la felicidad
eterna y fracasará, a menos que la busque dentro de sí mismo, en su
corazón y en su alma, y luego comparta lo que posee sin pensar en
ninguna recompensa.
Hay que
oír lo que dice George Eliot: "Es sólo un tipo empobrecido de
felicidad el que podría derivarse de una preocupación muy grande por
nuestros propios placeres estrechos. Sólo podemos tener la felicidad
mayor como la que acompaña a la verdadera grandeza, si tenemos una
gran consideración y muchos sentimientos hacia el resto del mundo,
así como los tenemos hacia nosotros mismos. Este tipo especial de
felicidad a menudo trae consigo tanto dolor que sólo podemos
diferenciarlo del dolor porque es lo que elegiríamos sobre todo lo
demás, porque nuestras almas ven que eso es bueno." Es bueno tener
dinero y las cosas que el dinero puede comprar, pero también es
bueno ponerse una que otra vez a reflexionar para estar seguro de no
haber perdido las cosas que el dinero no puede comprar.
Hay que
comunicarse con los demás. La felicidad no es sino el producto
secundario de la manera en que uno trata a sus semejantes. Ahora es
el momento de ser feliz. Aquí es el lugar para ser feliz. Hay que
aprender y comenzar a vivir según las reglas que se le han entregado
a usted, reglas que se le presentaron con mucho amor, y compartir su
mensaje con otros que piden su apoyo.
Sólo
entonces aparecerá la mariposa y se posará ligeramente en su hombro
mientras suena la cajita de música. Es compartiendo con otros lo
bueno que la vida pone en nuestras manos como podemos ser
verdaderamente felices. Nunca hubo, ni habrá una mejor manera de
vivir.
1 Tesalonicenses 3:1-13
1Por lo cual, no pudiendo
soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, 2 y
enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador
nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros
respecto a vuestra fe, 3 a fin de
que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros
mismos sabéis que para esto estamos puestos. 4Porque
también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar
tribulaciones, como ha acontecido y sabéis. 5Por lo cual
también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de
vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro
trabajo resultase en vano. 6Pero cuando Timoteo volvió de
vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor,
y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como
también nosotros a vosotros, 7por ello, hermanos, en
medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de
vosotros por medio de vuestra fe; 8porque ahora vivimos,
si vosotros estáis firmes en el Señor. 9Por lo cual, ¿qué
acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo
con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios,
10orando de noche y de día con gran insistencia, para que
veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?
11Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor
Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. 12Y el
Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para
con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros,
13para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles
en santidad delante de Dios nuestro Padre, en el regreso de nuestro
Señor Jesucristo con todos sus santos.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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