Las crisis financieras son momentos
difíciles para todos, pero en especial para quienes tienen hijos
económica y emocionalmente dependientes. Después de todo, la
principal preocupación de los padres, y uno de sus grandes motores
motivacionales es el bienestar de su familia en todos sentidos.
Cuando hay inestabilidad financiera y
es necesario reducir gastos, los padres de familia se sienten
agobiados ante la perspectiva de tener que negar satisfactores a los
suyos. Estos satisfactores van desde necesidades superfluas como la
compra de juguetes o fiestas de cumpleaños, hasta otras más básicas
como escuela, ropa, calzado y alimentos.
En muchas ocasiones el agobio de los
padres por resolver los problemas financieros, les hace dejar de
lado las necesidades emocionales de la familia. Lo anterior, sin
embargo, es de vital importancia puesto que el estrés es un factor
determinante para la salud de los individuos de todas las edades.
Los niños pueden no entender de
economía, no obstante, perciben las preocupaciones de los adultos,
y, si no se les explica de manera adecuada, tienden a magnificar los
problemas y a hacerlos propios, lo cual, según se ha comprobado en
estudios psicológicos (entre los que destaca una reciente
investigación de la Universidad de California sobre estabilidad
familiar y recesión en un periodo de 20 años) puede dejar marcas de
inseguridad y frustración en la vida adulta.
La sociedad moderna satura de
información a los individuos y los medios, que están al alcance de
todos, en muchas ocasiones transmiten hechos y cifras sin explicar
claramente su significado. Es por esto que resulta muy conveniente
que los padres hablen con sus hijos sobre lo que significa una
crisis económica y las repercusiones que puede acarrear en su
entorno inmediato.
CONSEJOS PARA ABORDAR EL TEMA
1) Hablar con la verdad.
Los niños y adolescentes son muy perceptivos y notan cuando se les
trata de ocultar algo. No es necesario alarmarlo pero sí informarles
adecuadamente sobre lo que pasa. Debe pensar en una explicación
apropiada a su edad y capacidad de comprensión.
Al mismo tiempo, es importante que al
explicarles los hechos, los tranquilice diciendo que van a poder
superar el problema y que lo más importante es estar siempre unidos.
Si ha perdido su empleo o tendrán que cambiarse de casa por falta de
dinero, es importante que se lo explique claramente a su familia.
Tarde o temprano lo sabrán y es mejor que sea usted quien lo
comunique.
2) Mantenga la
comunicación en todo momento. No es suficiente con
abordar el problema una sola vez y olvidarlo. Es conveniente seguir
tratando el tema (sin alarma) conforme se desarrollen los eventos y
situaciones. Es importante también que pregunte a sus hijos qué es
lo que ellos saben y qué han escuchado sobre la crisis.
En muchas ocasiones los compañeros de
la escuela pueden ser una fuente de desinformación y rumores que
usted puede ayudar a aclarar o desmentir.
3) Hágalos partícipes.
La crisis económica puede ser un buen momento para inculcar
planeación financiera en su familia. No es necesario explicarles con
detalle (en especial si son pequeños) el estado de sus finanzas,
pero sí puede pedirles ayuda para reducir gastos y planificar la
economía familiar. Sus hijos pueden elaborar una lista de las cosas
que tienen, las que desean y juntos pueden decidir qué es
prioritario y qué no lo es.
4) Trate de no discutir
con su pareja. La inestabilidad económica puede llevar
a conflictos de pareja, pero es muy importante que ambos traten de
cuidar su relación y no discutir, en especial frente a los hijos. Es
importante que la pareja se ponga de acuerdo en qué decir a sus
hijos antes de hablar con ellos. Debe evitar enviar "mensajes
encontrados".
5) Encuentre actividades
familiares de bajo costo. Muchas de las actividades que
más divierten a los niños son gratuitas. Hay que recordarles cuáles
son y fomentar su gusto por ellas.
Es posible que sus hijos se sientan
decepcionados si, como consecuencia de los ajustes presupuestales de
la familia, se ven obligados a dejar de comprar el videojuego que
anhelaban o de tomar clases de Tae Kwon Do por las tardes, o de
restringir las comidas en restaurantes de hamburguesas o pizzerías.
Pero si se les explica adecuadamente la razón de estos cambios y se
les ofrecen alternativas de diversión más baratas de manera
atractiva y emocionante, lo más seguro es que comprendan mejor a sus
padres y aprendan una importante lección de adaptación.
La comunicación siempre es
importante, y en una crisis se vuelve fundamental para evitar dañar
la relación familiar.