Algunas personas
logran enamorar a quien desean sin mayores contratiempos, mientras
que otras no lo consiguen por más que lo intenten. ¿En que se
diferencian? Las primeras tienen claro una serie de cosas que nunca
deben hacer o decir, y que pueden hacer fracasar la seducción más
elaborada.
No parar de hablar de uno mismo o de
superficialidades; tomar alcohol en exceso; andar cabizbajo como
“pidiendo perdón” por existir; vestirse como una tarta de
cumpleaños; reírse del otro o tomarle el pelo. Estos son algunos de
los traspiés que cometen hombres y mujeres cuando desean conocer a
alguien del sexo opuesto, y que acaban con una relación que comienza
o incluso antes de que se inicie, en el primer y crucial encuentro.
"Encontrar amor no consiste en salir
a la calle y proponérselo. Al contrario, cuantas más ansias tiene
alguien de hallar a la persona ideal, más fácil será que coseche
desengaños, porque su capacidad de crítica disminuirá", señala la
experta Alicia Misrahi, autora del libro "Todo lo que no has de
hacer si buscas amor", en el que revisa los principales errores de
la seducción.
Patinazos de ellas y ellos
Según los expertos, los fallos más
frecuentes en la mujer son intentar tomar siempre la iniciativa,
mostrarse demasiado perfecta ó inteligente, indicar que gana mucho
dinero, mostrarse desesperada por contraer matrimonio y no
evidenciar la más mínima admiración por el hombre.
Por su parte, los patinazos
masculinos más habituales consisten en mostrarse demasiado
espléndido, experimentado o negligente, así como ser muy insistente
con el sexo, hablar en exceso de sí mismo y no saber escuchar.
Además de los anteriores, en el
ranking de los errores que más a menudo hacen naufragar el barco del
amor incluso antes de que zarpe, figuran los que siguen:
Mostrar desesperación
Pocas actitudes matan pasiones,
ahuyenta a los candidatos y las posibilidades de encontrar pareja,
como trasmitir una gran sensación de demanda desde la primera cita.
Estar muy pendiente del encuentro, entrar en confianza con demasiada
rapidez, quejarse de que no se tiene pareja o de lo mal que han
funcionado las relaciones anteriores, son algunas señales de
desesperación que conviene evitar a toda costa.
La primera impresión es
vital
En la primera cita, crucial en la
seducción, o durante la primera salida, es importante no revelar
demasiado, no hablar de uno mismo, ni decir cosas muy personales
como el nombre que a uno le gustaría poner a sus hijos.
Tampoco es aconsejable explicar las
características sexuales de las parejas que se han tenido ni lo que
se hacía en la cama con ellos o ellas. También está contraindicado
manifestarle a alguien que es "tan inteligente que da miedo no estar
a su altura".
Hacerse pasar por lo que no
se es
Mentir al otro para impresionarle no
es el mejor comienzo. Si uno dice que piloto de avión o gerente de
un banco cuando en realidad se dedica a vender seguros o es operario
en una fábrica, significa que no se considera lo bastante
interesante como persona y debe inventarse atributos para resultar
atractivo. Más tarde o temprano, el engaño saldrá a la luz, y el
impacto no será positivo.
Evite caer en los
“topicazos”
Sea creativo y evite empezar una
conversación con frases hechas del estilo “¿estudias o trabajas?” ,
“¿Qué hace alguien como tú en un lugar como éste?”, “me parece que
te conozco de alguna parte”, que ya no producen risa ni sorpresa a
nadie; más bien al contrario.
En positivo.
He aquí algunos consejos genéricos:
Suele ir muy bien empezar haciendo al
otro un cumplido sobre su apariencia, personalidad, comportamiento o
ingenio.
También puede efectuar un comentario
casual sobre lo que está haciendo, o si es apropiado, ofrecerle algo
de lo que esté disfrutando: unas palomitas en la cola del cine o un
poco de vino en su copa en una comida de grupo.
No olvide que, a veces, la
naturalidad y la sencillez suelen ser unos elementos que activan la
confianza y el interés en la otra persona…