NUEVA YORK — Si tú eres un mentiroso
puedes creer que eres bueno a la hora de encubrir tus embustes,
pero ten cuidado, un nuevo estudio canadiense demostró que hay
algo que escapa de tu control y que finalmente te delatará: tu
rostro.Investigadores del
laboratorio de psicología forense de la Dalhousie University en
Halifax realizaron el primer estudio detallado sobre los
secretos que se pueden detectar cuando las personas inhiben o
tratan de ocultar alguna emoción y hallaron que sus caras dicen
la verdad.
Sin embargo, en lugar de
tratarse de indicios obvios como miradas furtivas o frentes
sudorosas, es la expresión de sus rostros la que permite la
emergencia de las emociones reales, como felicidad, tristeza,
enojo y temor.
"A diferencia del lenguaje corporal, no se
puede controlar completamente lo que sucede en el rostro",
indicó Stephen Porter, quien trabajó en la investigación cuyos
resultados se publicaron en la revista Psychological Science.
El equipo analizó, entre otros, el caso
del canadiense Michael White quien se mostró llorando mientras
pedía públicamente el regreso de su esposa embarazada
desaparecida, Liana White, en julio del 2005.
Tres días después, destellos de ira se
filtraron en su tristeza mientras decía que estaba muy
decepcionado con la policía y que iba a encontrar a su mujer él
mismo.
El hombre lideró un grupo de buscadores
voluntarios a quienes condujo directamente a una zanja en las
afueras de Edmonton. Tiempo después, fue acusado y condenado por
asesinato en segundo grado.
Cuando Porter y su equipo analizaron las
imágenes de White cuadro por cuadro, hallaron en su cara los
indicios de ira y disgusto que no habían sido detectados por la
mayoría del público.
Porter manifestó que nadie puede
falsificar las emociones de manera perfecta y que algunas son
más difíciles de falsear que otras. Por ejemplo, la felicidad es
más fácil de falsificar que el disgusto o el temor.
Señales del engaño
Estos son algunos de los
indicios para descubrir a los mentirosos:
- No sostienen durante mucho tiempo la
mirada.
- Intentan no hacer gestos.
- Esconden las manos o las retuercen.
- Mueven con exceso manos y pies.
- Cambian de postura con frecuencia.
- Hacen pausas durante la conversación.
- Se notan incómodos.
- Se llevan las manos al cuello o a la
cara.