REGLAS PARA HACER
MEJORES AMIGOS
Consolidar una amistad requiere
cultivarla cuidadosamente: intercambiar afecto y simpatía, confianza
y discreción, tener un interés genuino por el otro que se prolongue
en el tiempo.
Las amistades no se logran de la
noche a la mañana. Estas son algunas sugerencias que pueden hacer
más simple el inicio y el fortalecimiento de una relación amistosa:
- Manténgase abierto, confíe en
que sucederá lo mejor. Muchas personas tienen la idea de que
revelar sus sentimientos implica un gran riesgo, o que podrían
quedar en rídiculo. Sin embargo, la amistad depende de compartir
y responderse mutuamente; los únicos requerimientos son ser una
persona y abrirse a los demás. En realidad, cuando nos manejamos
en forma abierta y respetamos nuestros sentimientos y los del
otro, lo más probable es que recibamos una buena respuesta.
- Interésese sinceramente por los
demás. Cuando diga "¿Cómo estás?" cuente con tiempo y
disposición para escuchar atentamente la respuesta.
- Trate a las personas con quienes
se encuentra ocasionalmente como si fueran sus futuros amigos.
Verá que esa actitud hace una diferencia respecto de
considerarlos como personas a quienes no verá más.
- Destaque las cualidades
positivas de los demás. Todos tenemos un lado bueno y otro no
tanto y podemos elegir mirar la luz o la sombra. Si usted se
centra en ver lo positivo de la otra persona reconocerá también
las propias y se relacionarán desde esos aspectos.
- Haga actividades que le
interesen. Lo más probable es que se encuentre con gente con
quien pueda compartir inquietudes y que en el futuro pueden
llegar a ser sus amigos.
- Interésese en las opiniones
ajenas, sobre todo cuando son diferentes a la suya. Pero no como
una forma de cortesía, sino verdaderamente. Piense que el mundo
es más interesante cuando existen variadas posturas acerca de un
tema. No tema: se puede escuchar al otro y a la vez mantener la
propia opinión.
- Recuerde que siempre es mejor
pedir lo que necesitamos -apoyo emocional, ayuda para resolver
un problema- que esperar a que el otro lo adivine. Es un modo de
mantener vital y fluida una relación, que incluso puede crecer
al intercambiar los roles: algunas veces uno pide y el otro da,
y otras es al revés. Si no pedimos lo que necesitamos podemos
acumular frustraciones y albergar resentimientos contra nuestros
amigos.
- Permítase entablar amistad con
personas del sexo opuesto. Las amistades no sexuales con mujeres
u hombres que le agraden pueden ser enriquecedoras, brindar
nuevos y distintos puntos de vista. Algunas personas se sienten
más cómodas cuando hacen confidencias o hablan con otros del
sexo opuesto.
- Recuerde que su marido o su
esposa puede ser su mejor amigo o amiga, pero también puede no
serlo. Depende de cada relación, no existen reglas en esto.
Muchas veces las personas casadas se apoyan en sus cónyuges para
satisfacer todas sus necesidades emocionales, o creen que así
debe ser. Esto se transforma en un motivo de conflicto, puede
resultar insuficiente o inclusive asfixiante si los dos miembros
de la pareja no piensan del mismo modo o cambian de parecer en
algún momento de la relación. Es un tema para conversar:
nuevamente conviene aquí plantear con claridad y serenidad
nuestras necesidades, a la vez que estar dispuesto a escuchar
las del otro.
- Si necesita apoyo en algún
aspecto específico de su vida, tal vez le convenga buscarlo
donde puedan darle respuestas acordes. Por ejemplo, los
problemas con el alcohol o la obesidad rara vez se pueden
solucionar charlando con amigos, aunque tengan la mejor buena
voluntad y sean importantes para ayudar en la recuparación. En
estos casos no dude en unirse a algún grupo de autoayuda.
El cuerpo también habla
Muchas personas tímidas sufren en
silencio la dificultad de no poder mostrar a los otros lo que en
realidad desean transmitir. Esto crea dificultades en la
comunicación y el acercamiento a los demás. Cuando el pensamiento,
el lenguaje verbal y los gestos van por caminos diferentes, lo que
se dice no resulta tan creíble. ¿Quién no recibió alguna vez un "sí"
y una sonrisa parecidos a un "no" y un ladrido, aunque formalmente
no lo eran?
Quienes mejor se relacionan con los
demás son aquellos cuyo lenguaje corporal denota apertura,
confianza, interés. Se ha observado que estas personas, cuando están
en una reunión, una fiesta o tienen un encuentro con alguien, se
manejan más o menos de esta manera:
- Sonríen a menudo.
- Cuando son presentados prestan
atención y recuerdan los nombres de las personas.
- No cruzan sus brazos ni sus
piernas.
- Se inclinan un tanto hacia el
otro, como para escucharlo con interés, pero no "invaden" su
espacio. Animan a los demás a que hablen de sí mismos.
- A veces tocan suavemente al
interlocutor en el brazo o el hombro.
- Hacen contacto visual; miran a
los ojos.
- Asienten ligeramente con la
cabeza.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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saber antes de comprar)

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