¿CUÁNTO DEBE COMER TU
HIJO PARA UN CRECIMIENTO CORRECTO?
Es importante saber que la
cantidad de comida que debe ingerir nuestro hijo tiene que ser
acorde a su edad, a su actividad física y a su individualidad.
Debemos ser objetivos a la hora de valorar las necesidades de
nuestro hijo, nosotros sabemos mejor que nadie si hay signos que nos
deban preocupar o que debamos consultar con el pediatra.
Ocurre que muchas veces, ofrecemos una
cantidad de comida exorbitante a nuestros hijos, proporcional a lo
que consumiría un adulto, y por supuesto nuestro hijo la desechará y
acabará tomando lo que su cuerpo requiera.
Para saber si un niño está bien nutrido, además de observar ciertos
signos en su anatomía, los pediatras utilizan como orientación los
percentiles que son patrones de crecimiento infantil generales que
les sirven de comparativa estadística para evaluar las medidas y
pesos medios de la población infantil.
Cuando un bebé nace, parte de un peso y
una talla concreta, de un percentil determinado, y su correcto
desarrollo irá en consonancia con que la curva de crecimiento se
mantenga o ascienda a un ritmo constante, no descienda. Todas las
líneas de los percentiles corresponden a valores normales, luego no
tenemos que fijarnos en que nuestro hijo sea más delgado o pequeño
que otro niño, sino con que la curva de crecimiento o desarrollo sea
constante, sin muchas oscilaciones.
Aunque sea un placer para los ojos
contemplar un hermoso bebé con mofletes y roscas, tenemos que
borrarlo de nuestra cabeza como ideal de salud. El que tu bebé sea
más pequeñito o sea más delgadito, no significa que tenga una
alimentación o crecimiento deficientes.
Lo primero a tener en cuenta entonces es que cada niño parte de una
diferencia individual, que en principio no tienen relación con falta
de salud o mala nutrición. Al igual que unos niños son más pequeños
que otros, existen niños que naturalmente tienen más apetito que
otros. Incluso, tratándose del mismo niño, hay etapas de crecimiento
más brusco en el que tu hijo puede comer más que en otras, ya que
necesita de un aporte de calorías mayor.
Es muy normal, que a partir de los dos
años, pueda producirse una desaceleración en la necesidad de
alimento, que sumado a una mayor actividad física, torne la figura
regordeta de tu hijo a otra más estilizada. El que insistas en que
tu hijo coma más de lo que necesita, puede ser contraproducente,
puede generarle tensión a la hora de la comida y aversión a los
alimentos. No hay una cantidad exacta de calorías que deben ingerir
nuestros hijos, cada niño quemará la energía según su tallas, su
metabolismo o su actividad física. Como orientación se recomiendan
unas 1.000 calorías en el primer año, incrementando 100 calorías más
aproximadamente por año cumplido hasta llegar a la pubertad.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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