¿CUÁLES SON LAS
ZONAS ERÓGENAS MASCULINAS?
¿Quieres saber cuáles son las
zonas erógenas de los hombres?, ponle a 1.000 con tan sólo una
caricia, tan sólo necesitas saber dónde y cómo tocarle, ¡descúbrelo!
Descubre el punto G masculino y
¡muchos más!
El cuello, la oreja, el pecho, la
parte baja de la espalda y, por supuesto, los genitales. El
cuerpo del hombre está lleno de zonas erógenas. Ahora sólo
tienes que descubrirlas y aprender qué puedes hacer con, sobre y
en cada una de ellas.
Zonas erógenas masculinas
No hace falta ser un genio para
saber cuál es el lugar de su cuerpo que tu chico espera que
colmes de atenciones y mimos varios. Pero por fortuna en la
anatomía masculina hay
otros tantos puntos lujuriosos que, debidamente estimulados,
llevarán a tu hombre a cotas de placer superiores a las que está
acostumbrado. Según Ian Kerner, autor de Ellas llegan primero
(Punto de lectura): "Estimular
estos puntos le resultará superplacentero y creará cierta
tensión sexual que incrementará el flujo sanguíneo en
dirección a los genitales. Esta excitación intensificará sus
contracciones pélvicas y potenciará el orgasmo". El hecho de que
sean sitios inesperados en donde es muy probable que nunca antes
le hayan tocado añade una dosis de picante y se convierte en una
de las zonás erógenas masculina. He aquí el mapa de sus puntos
escondidos más potentes y la guía para activarlos al máximo.
Su punto G
La próstata del hombre (esa glándula
del tamaño de una avellana que se localiza bajo su vejiga) es el
botón mágico para volverlo loco
de placer. Para estimularlo, mientras le das sexo oral
o durante la penetración, coloca dos dedos sobre la piel que
está entre sus testículos y el ano. Tal y como
explica Kerner: "Su próstata
está situada en ese punto, aunque en el interior del cuerpo.
Al presionar justo ahí lo que haces es rozarla de forma
indirecta". Cuando sientas que tu chico está a un paso del
orgasmo, presiona el área rítmicamente una vez por segundo hasta
que llegue al clímax. Y si quieres, y él se atreve con una
técnica más potente, estimúlale analmente. Cuando estéis en la
postura kamasutra del misionero o en la de la cuchara (de lado),
acaríciale alrededor de su "puerta trasera". Si no se queja ni
pierde intensidad en la erección, es que tus movimientos le
gustan.
¿Quieres
dar un paso más? Pregúntale si puedes penetrarle. A unos tres
centímetros de profundidad y hacia la parte delantera de su cuerpo
sentirás una protuberancia redonda, ésa es la próstata. Puedes
tocarla ligeramente o acariciarla con la punta del dedo, con
movimientos rápidos y firmes o más lentos. No olvides tener las uñas
cortas, usar mucho lubricante y estar pendiente de su reacción.
Su punto C
La oreja también
tiene su punto G y,
concretamente, el borde exterior de la misma, es otra zona
superexcitante. "Esta firme prominencia cartilaginosa en forma
de C alberga una gran cantidad de nervios", explica Barbara
Keesling, autora de "Cómo volver loca a la mujer en la cama" (Robinbooks).
Bésale en el cuello lentamente y ve
desplazando tus labios hacia la
parte trasera de la oreja. Apoya los labios en la zona
alta del pabellón auditivo y recorre el borde de modo que roces
la parte trasera y delantera de la oreja al mismo tiempo. Cuando
sientas que su nivel de excitación está a tope, habrá llegado el
momento de mordisquear y succionar su punto C. ¿Un toque extra?
Acaríciale los genitales al mismo tiempo y con el mismo ritmo.
Lo volverás loco porque es una de las zonas erógenas masculinas
más demandadas por ellos.
Su punto 8
Este rincón es una
bomba de placer . Coloca el dedo en la base de su pene,
en el punto exacto donde se une a los testículos. "Esta zona
está recubierta de un tejido
igual de sensible y eréctil que el del pene", señala
Kerner. Dibuja con la punta del dedo un anillo alrededor de la
base de su miembro (ésa es la parte superior del ocho), entonces
dibuja otro alrededor de su escroto justo en donde se adhiere al
cuerpo (ésa es la parte inferior).
Durante
los juegos sexuales previos
dibuja ese ocho imaginario con el dedo o estimula una mitad con la
lengua mientras acaricias la otra. Para
multiplicar las sensaciones,
alterna los movimientos y así no sabrá qué es lo que vas a hacer a
continuación. Haz círculos con la lengua alrededor de los
testículos, esta es otra manera de excitar esas zonas erógenas
masculinas y, al mismo tiempo, presiona suavemente la base del pene.
Este pinzamiento retiene la sangre en la zona y prolonga la
excitación un poco más. Otras ideas
sexys: sujeta una taza de agua caliente durante unos
segundos y después coloca tus manos tibias sobre la zona. El calor
intensificará la sensación de cada movimiento.
El punto W
Dile a tu chico que se tumbe
boca arriba, siéntate sobre él y coloca un dedo en uno de los
laterales del pecho. Recorre el borde de su pectoral hacia
abajo, desplaza el dedo hacia el centro y después hacia arriba
para hacer el mismo movimiento pero a la inversa en el otro
lado. Esta postura kamasutra es como si dibujaras una uve doble.
Empieza con una caricia firme (ponte un poco de
lubricante en la yema del dedo
para que el roce de la piel sea más placentero) y luego
repite el movimiento de forma más suave, con la mano o con la
lengua. Cuanto más despacio le toques más
excitarás todos los nervios que
están bajo la piel. Alterna las caricias hacia delante
y hacia atrás a lo largo de todo el punto W y no te olvides de
prestar especial atención a sus
pezones. Aumenta la
presión y
tócalos cada vez un poco más fuerte para que se concentre más
sangre en la zona y la sensación de placer se intensifique.
El punto F
En
uno de los lados del pene, justo por debajo del glande,
hay una línea fina extremadamente sensible: el frenulum o
frenillo. Es cierto
que muchas mujeres tocan el punto F durante el sexo, pero la
mayoría ignora cuál es la mejor técnica para estimularlo igual
que se estimula el punto G.
Cuando le practiques sexo oral procura que tus dedos estén sobre
el frenillo.
Mueve la mano y la boca al mismo tiempo hacia delante y hacia atrás,
asegurándote de llegar hasta la
punta del pene para rozar el punto F en cada movimiento.
Y durante el coito, por
ejemplo, colocaos en una postura (como el misionero o estilo
perrito) en la que sea él quien haga casi todo el movimiento a la
hora de penetrarte. De esta forma él se ocupará de que su
frenillo consiga la máxima fricción.
El punto X
Dile a tu chico que se tumbe boca
abajo con las piernas juntas. Verás que la hendidura que queda
entre sus nalgas (el pliegue en el que cada nalga se encuentra
con la parte posterior de sus muslos más los pliegues de la
parte interior de sus muslos) forma una
X. "Acariciar el punto X es excitante porque te acercas al ano,
al perineo y a los testículos sin tocarlos directamente", dice
Keesling.
Dale un
masaje en la espalda y desliza las manos hasta el trasero. Presiona
con cada mano el pliegue de ambas nalgas (donde se unen con los
muslos) y, poco a poco, acerca los dedos entre sí.
Cuando
se encuentren en la mitad desliza un dedo en dirección a la espalda
mientras que con el otro presionas hacia la
zona interna de los muslos. Alterna los movimientos para
mantener el factor sorpresa y, para poner la guinda, lámele el
centro de su punto X o su punto G, justo donde las dos líneas se
cruzan.
El punto R
Los testículos son extremadamente
sensibles y, de hecho, hay un pequeño punto que, bien
estimulado, le lleva al placer total antes que cualquier otro
roce. Se trata de esa línea que recorre el centro de su escroto
de arriba abajo. Pero también es verdad que es un punto tan
sensible que hay hombres que lo
encuentran maravilloso y otros que ni locos se dejan tocar.
Así que experimenta de qué tipo es tu chico tocándole ahí
suavemente mientras le acaricias el pene durante los juegos
previos.
Si se
pone tenso o deja de jadear está claro que has de parar. Si, en
cambio, le gusta, puedes lamerle en la zona donde el escroto se une
al cuerpo. Continúa deslizando la lengua hasta llegar a la cabeza
del pene y ya verás como en cuestión de segundos tu chico estará
directamente en el nirvana.
El punto 0
Según los
textos tántricos un ligero
masaje en la rabadilla despierta el "kundalini" o energía
sexual. En la base de la columna vertebral hay una
pequeña protuberancia repleta de terminaciones nerviosas
conectadas directamente con los genitales, igualito que el G.
Por eso, acariciar esta zona es una buena manera de estimularle.
Dile que
se tumbe boca abajo, coloca los pulgares sobre el punto O y muévelos
en círculos pequeños. Después,
bésale o lámele sobre el dibujo de la columna vertebral
mientras continúas dándole ese intenso masaje en la parte baja de la
espalda. Presiona de forma constante y ve alternando los movimientos
firmes con otros más delicados. Cuando termines, te darás cuenta de
que su columna no es la única parte del cuerpo que está dura.
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ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
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