¿CÓMO SUPERAR UN
DIVORCIO?
Cuando las cosas no funcionan en
la relación de pareja y se opta por la separación, se experimenta
dolorosa etapa de duelo en la que se entremezclan depresión, rencor,
angustia y confusión. ¿Cómo se puede salir adelante sin desfallecer
en el intento?, continúe leyendo y descúbralo.
La separación aparece como
consecuencia de prolongado desgaste en la relación, inconformidades
no comunicadas a tiempo, necesidades no manifestadas, desengaños o
haber permitido pasivamente que la rutina opacara la vida conyugal.
Por estas razones, aunque se albergue mucha tristeza al momento de
decidirse por el divorcio y después de consumado el mismo, debe
tenerse presente que la relación terminó porque ya no funcionaba, en
donde lo más saludable es cortar por lo sano.
Después de la separación es necesario
que la mujer reencamine su vida, por ejemplo, si no trabajaba debe
hacerlo. En cuanto al tiempo libre, resulta normal que quien acaba
de divorciarse se sienta perdida, de hecho, muchas féminas en el
afán de no aceptar que están solas programan salidas constantes para
gastar el tiempo que antes compartían con su pareja. Ante ello, es
importante que cada una aprenda a estar a solas consigo misma, pero
sin llegar al extremo de convertirse en ermitaña.
¿Qué hacer?
Cuando es una quien toma la decisión
de divorciarse es necesario reflexionar y mantener una postura firme
antes de comunicarla a la pareja y, llegado el momento de hablar, se
requiere sinceridad, honestidad y dirigir el diálogo hacia la
posibilidad de crecimiento personal que hasta ahora parece
estancado.
En caso de ser quien recibe la
noticia, en primer lugar habrá que asimilarla y luego expresarse;
asimismo, es importante poner en claro si lo que se siente hacia la
pareja es amor o sólo se trata de costumbre y sentimiento de
dependencia. Ahora bien, una vez decidida la ruptura, hay que evitar
la crítica, hablar mal de la expareja, darle valor al "que dirán",
conductas ruines, mentiras y sentimientos de culpa, odio y rencor.
Cada persona, según su personalidad,
carácter, creencias religiosas y filosofía de vida, podrá superar
con el tiempo el divorcio, para ello es fundamental entender y
aceptar las causas que acompañan a este problema, así como aceptar
el grado de responsabilidad (nunca culpas) que se tuvo en la
separación. Durante este proceso es válido sentir angustia y llorar,
pero no se debe permitir que estas conductas invadan totalmente la
vida, al grado de impedir seguir adelante.
Por otra parte, se hace necesario
aceptar que a partir de la separación la vida cambiará totalmente,
pero lejos de ser algo malo esta situación debe percibirse como una
oportunidad para mostrar potencialidades y espíritu de lucha para
sobreponerse y salir adelante; por supuesto que resulta
imprescindible la compañía afectiva de familiares y amigos.
Asimismo, una mujer que se acaba de divorciar debe pensar cómo
reorganizará su vida y, si hay hijos, tendrá que evitar junto con el
padre que ellos sufran o que se sientan culpables por la ruptura.
Cabe destacar que una separación, ya
sea de mutuo acuerdo o no, genera siempre una fase de duelo en todos
los miembros de la familia, la cual se supera gradualmente con el
paso del tiempo. No obstante, cuando la etapa de sufrimiento se
prolonga mucho tiempo y se convierte en sentimiento paralizante que
impide realizar las actividades cotidianas, es aconsejable acudir al
psicólogo o psiquiatra, especialistas que ayudarán a superar y
aceptar la situación de la mejor manera.
Si hay hijos de por
medio...
Si la pareja engendró hijos es
fundamental que ambos progenitores hablen con ellos y les expliquen
por qué tomaron tal decisión, dejándoles muy en claro que no son los
culpables, que seguirán queriéndolos de la misma manera y que todo
seguirá prácticamente igual, con la única diferencia de uno de los
dos ya no vivirá en la casa, pero que ello no será impedimento para
que se sigan viendo.
Si los hijos son pequeños (menores de
12 años) se entiende que estarán mejor a cargo de la madre, en tanto
que los adolescentes pueden decidir con quién vivir. Lo habitual es
que la persona que se quede a cargo de los niños siga viviendo en la
misma casa para generar los menos cambios posibles en la vida de los
chicos.
Una vez separados, la relación que
deben tener los padres es de amistad y respeto, ya que un ambiente
adecuado entre ellos facilitará el equilibrio físico y mental de los
niños, amén de que esto les permitirá estar en contacto para todo lo
que tenga que ver con el crecimiento de los chicos. Por estas
razones hay que considerar que usted y su expareja no son dos
oponentes que rivalizarán para obtener como premio el cariño de los
hijos, sino es necesario comprender que están en el mismo bando para
educarles, ayudarles a crecer y enseñarles a ser independientes, aun
y cuando el proyecto de matrimonio se haya venido abajo.
Por último, para poder darnos cuenta
que estamos viviendo una crisis matrimonial o conyugal hay que ser
capaces de desligarnos emocionalmente del vínculo de dependencia que
nos une a la pareja y mirar el problema desde fuera, objetivamente,
como un espectador más. No hay que evaluar lo que perderemos si nos
divorciamos, sino simplemente analizar la situación actual de crisis
que dificulta la convivencia.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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