CLIMATERIO Y SUS
EFECTOS EN LA MUJER
Cuando se habla de los aspectos
psicosexuales de la mujer en la etapa climatérica, es necesario
aclarar que en nuestra sociedad existe una confusión entre los
términos “climaterio” y “vejez” o “tercera edad”. La Organización
Mundial de la Salud define a la vejez a partir de los 65 años,
aunque algunos autores, basados en el hecho de que la esperanza de
vida ha aumentado, marcan su inicio a los 80 años.
El climaterio ocurre entre los 45 y 55
años, aproximadamente, por lo cual precede a la vejez por varios
años y no aparece en forma paralela a ella, como ocurría antes,
cuando la esperanza de vida era de 56 años o menos. Por ello, no es
conveniente hacer sinónimos al climaterio y el envejecimiento, pues
este último conlleva una gran carga sociocultural y emocional. Las
llamadas “edades tercera y cuarta” no pueden medirse
cronológicamente desde un punto de vista estricto, pues son estados
producidos por múltiples factores. Teóricamente, el proceso de
envejecimiento fisiológico comienza con el nacimiento y termina con
la muerte; durante toda la vida el organismo sufre modificaciones
progresivas y un sinnúmero de células envejece, muere y es
sustituido nuevamente.
Nuestro organismo y nuestra psique son tan “inteligentes” que en
cada fase de transición y de vulnerabilidad forman una nueva “coraza
emocional” que nos protege mientras nos adaptamos a ellas. Algunos
estudiosos caracterizan el comienzo del envejecimiento cuando se
rompe el equilibrio entre el anabolismo (procesos biosintéticos) y
el catabolismo (procesos degradativos), que predomina y se acentúa
paulatina e inexorablemente hasta el momento de la muerte. Sin
embargo, no existe en la biología del envejecimiento ningún factor
que determine de manera automática el cese de la función sexual. Por
ello, el sexólogo sudamericano Arnoldo Gomensoro diferencia el
envejecimiento sexual del erótico.
El climaterio es una fase extremadamente crítica para la mujer,
sobre todo en nuestra cultura, que rinde culto a la juventud como el
estadio ideal del ser humano tanto en los momentos de la vida diaria
como en los medios de comunicación masiva; se valoran cada vez menos
los logros personales o la experiencia, que son la riqueza de esta
etapa de la vida. Pero no se puede excluir a la función sexual de la
fase de climaterio; a fin de cuentas, en esta etapa las personas
pueden gozar de momentos sumamente placenteros pese a los
sentimientos de baja autoest ima que en ocasiones reprime a
aquéllos. La sexualidad se transforma con la edad, pero no por ello
se vuelve menos interesante y satisfactoria.
La palabra “climaterio” proviene de las
palabras klimaterypausis, que denotan ese periodo crítico de la vida
humana en el que cesan las funciones reproductivas. El climaterio es
un proceso natural físico, psicológico y social en el ser humano.
Para afrontarlo adecuadamente se requiere que los miembros de la
pareja se aprecien a sí mismos y a la otra persona, que tengan una
actitud positiva para adaptarse el uno al otro y que tomen
decisiones responsables sobre su salud y bienestar presentes y
futuros.
El comienzo del climaterio
Sin duda, el término de los periodos menstruales indica el fin del
periodo fértil y de la posibilidad de que la mujer pueda ser madre;
no obstante, los avances tecnológicos están abriendo nuevas
posibilidades para la fertilización asistida de la mujer en la
posmenopausia mediante óvulos de donadoras, y asimismo existen
descubrimientos que le permiten llevar un climaterio de calidad, que
abordaré más adelante.
De acuerdo con varios autores, el miedo al climaterio parece ser
universal, aunque con algunas variantes: las personas —ya sea en
Noruega, en Zimbabwee o en México— temen llegar a dicha etapa y ser
etiquetadas como climatéricas o menopáusicas, términos que se
utilizan peyorativamente. Algunos autores difieren de este criterio,
sobre todo al hablar de lo que ocurre en las zonas rurales y en los
estratos socioeconómicos bajos, en donde la mujer se alegra por
haber dejado de ser reproductiva y tener que ver al coito como un
“deber sexual”.
En general, el climaterio provoca más
sufrimiento emocional en la mayoría de las mujeres que en los
varones. Este sufrimiento se hace más agudo en sociedades como la
nuestra, en donde la juventud y la capacidad reproductora se valoran
más que la experiencia de la mujer y otros logros femeninos, una
sociedad en donde las canas y las arrugas en el hombre lo hacen “más
interesante”, y en la mujer verse “más vieja”.
Las decisiones para vivir con calidad durante el climaterio deben
considerarse desde la adolescencia y la juventud mediante una
correcta y oportuna información acerca del ciclo de la vida. En
nuestra sociedad se piensa generalmente que la menopausia es un
periodo de fuertes malestares físicos y de inestabilidad emocional
debidos a los cambios hormonales. A la mujer, durante el climaterio,
se le define como “menopáusica” o “climatérica”, con los
consiguientes calificativos de “histérica”, “malhumorada”,
“irritable”, “deprimida”, etcétera. En respuesta a esta programación
social, cerca de la quinta parte de las mujeres en esta etapa
reportan síntomas psicogénicos tales como insomnio, depresión, miedo
al envejecimiento y temor a convertirse en un estorbo para su
familia, y aparecen en ellas signos de inconformidad hacia los
cambios que experimenta su cuerpo.
El choque generacional con los hijos, el paso del tiempo, la
monotonía o la deficiente relación de pareja, los comentarios acerca
de la pérdida de la juventud, los decesos de familiares y amigos,
las presiones profesionales y económicas, la pérdida de habilidades
físicas y mentales —sobre todo en las personas inactivas— son
factores negativos predisponentes. Por el contrario,
sus opuestos, que tienen que ver con otras responsabilidades
inaplazables en años anteriores: la madurez emocional, la
estabilidad, la mayor disponibilidad de tiempo para realizar otras
actividades, pueden ayudar a asegurar una etapa climatérica de gran
calidad y una vida sexual satisfactoria.
Poner en práctica un estilo de vida sano es el secreto de la tan
buscada “fuente de la juventud”. Si desde la adolescencia se
comprende que los cambios hormonales tienen influencia en el
organismo y en los aspectos psicológicos y sociales, es más probable
que al transitar hacia la adultez madura, también caracterizada por
cambios hormonales, se entiendan mejor las transformaciones del
organismo, la mente, los sentimientos y la sexualidad; asimismo, se
percibe mejor la necesidad de abstenerse de hacer bur la de las
personas mayores a fin de que, al llegar a dicha edad, no se esté
mentalmente “programado” de forma negativa.
Los cambios en la imagen corporal a cualquier edad siempre afectan
positiva o negativamente a las mujeres y les provocan ansiedad. Los
cambios más importantes en las mujeres –sobre todo en las áreas
urbanas de las sociedades occidentales– ocurren durante su
adolescencia, y después, en los embarazos, en el climaterio y en la
vejez. Ellas deben conocerlos y comprenderlos con anticipación,
aceptarlos y adaptarse a ellos, pues van en relación directa con su
autoconcepto, autoimagen, autoestima y seguridad personal. Eso les
evitará sentirse enfermas, devaluadas, sin vida sexual
satisfactoria, inútiles y con temor de volverse innecesarias,
asexuadas, envejecidas, que son los factores psicológicos que
realmente afectan a las mujeres (y también a los hombres) durante el
climaterio. Si no logran aceptarlos y adaptarse a ellos, tendrán
consecuencias que afectarán diversas esferas de su personalidad y,
por tanto, sus actitudes y su conducta, incluyendo la sexual.
Las respuestas de las mujeres en su
etapa climatérica varían enormemente de una a otra por las
diferentes circunstancias biológicas, psicológicas y socioculturales
—positivas o negativas— que las han rodeado en el pasado y que las
circundan en el presente, como enfermedades, uso de ciertos fármacos
(antidepresivos, antiulcerosos, ansiolíticos o somníferos), así como
los estilos de vida (exceso de comida o mala alimentación), vida
sedentaria y uso o abuso de drogas.
Entre los factores psicológicos y
socioculturales se hallan las actitudes y conductas de su pareja y
de otras mujeres, el divorcio, la viudez, la ausencia de la pareja,
la educación recibida referente a su sexualidad, la información con
la que cuenta para afrontar y aceptar esta nueva fase de vida, su
habilidad de adaptación, su seguridad personal y autoestima, y la
existencia y factibilidad de planes de vida presente y futura.
La menopausia y, por ende, el cese de su función reproductiva y el
cambio de su imagen corporal, puede provocar en algunas mujeres la
“resignación” mezclada con episodios de depresión, irritabilidad,
aislamiento, insomnio e inclusive el no saber qué hacer con el
tiempo libre con el que antes no contaban, el sentimiento de que han
dejado de ser atractivas sexualmente, y hasta la negación a la
relación sexual por no tener ya “razón de ser”. Pero también pueden
adaptarse a su nueva situación remplazando las actividades
relacionadas con su función reproductora de los años anteriores por
otras no menos productivas que deseaban hacer, pero que su tiempo no
les permitía (ejercicio, estudio, trabajo, pasatiempos, etcétera), o
convenciéndose de que aún son atractivas y de que pueden competir
con otras personas de edad equivalente e inclusive menor. En esta
percepción de la mujer, la actitud de la pareja es definitiva.
Es importante mencionar las actitudes del hombre en la fase de
climaterio, pues aunque sus transformaciones son menos notorias y
más aceptadas por una sociedad básica mente machista, sus respuestas
inciden en la autoestima de la mujer . En el varón que atraviesa por
esta etapa surge la necesidad de probarse a sí mismo y a sus amigos
que aún es joven y atractivo para las mujeres más jóvenes, y es más
fácil lograr lo anterior si su posición económica o su estatus
profesional o político son buenos; en algunos aparece una actitud
resignada, y en otros , más centrados, la adaptación a su nueva
circunstancia.
Los cambios biológicos
Debe quedar claro que ni el climaterio ni el envejecimiento por sí
solos disminuyen el interés de la mujer por el sexo ni su potencial
para la relación sexual. Sólo cambia su tipo de respuesta.
Según Kinsey, Pomeroy y Gebhard, el impulso sexual aumenta
aparentemente en proporción de los andrógenos y por el desarrollo de
un complejo sistema venoso en el área genital de la mujer después de
la menopausia. Este incremento de la libido es debido a que la mujer
ya superó las inhibiciones de una educación sexual estricta en su
niñez y adolescencia, no teme al embarazo no deseado y posee una
mayor experiencia sexual, por lo que es capaz de convertirse en una
amante más segura y refinada; así, las fantasías y las actividades
autoeróticas pueden reemplazar las carencias o la
disfuncionalidad de una pareja.
Al disminuir los estrógenos y cesar la producción de progesterona
ocurren cambios corporales; frecuentemente hay infecciones e
incontinencia urinarias, osteoporosis, problemas circulatorios y
otras afecciones que influyen en la autoestima, el autoconcepto, la
autoimagen y la seguridad personal de las mujeres, lo que influye en
su disposición para la relación sexual. Ocurre un adelgazamiento de
la piel por la reducción del colágeno dérmico, un encogimiento y
estrechamiento de la vagina, así como una menor elasticidad de las
paredes vaginales. Aparece una disminución del vello púbico y de la
lubricación vaginal durante la fase de la excitación sexual; esta
resequedad vaginal puede hacer que el coito se vuelva doloroso y
provoque la irritación del clítoris, lo que ocasiona la pérdida del
deseo sexual por temor al coito.
Casi no aumenta el tamaño de los senos
durante el coito y hay una menor tensión sexual debido a la
disminución de la masa muscular. Puede haber una reducción de la
duración e intensidad del orgasmo. La ingestión de algunos fármacos
puede disminuir la libido, pero la terapia hormonal de reemplazo
puede aumentarlo. Si tales síntomas no son resueltos con apoyo de
lubricantes vaginales, la terapia hormonal de remplazo o la terapia
psicosexual, puede haber una menor frecuencia coital, la pérdida del
deseo sexual y la evitación de las caricias sexuales y del coito
mismo. Esto se agrava si existe una disfunción sexual en la pareja.
Las mujeres sexualmente activas muestran menos atrofia vaginal que
las inactivas, y éstas también tienen un peso promedio mayor que
aquéllas. La irritabilidad puede ser un agente causal del insomnio y
de las alteraciones del humor, lo que provoca consecuentemente la
disminución de la libido en los miembros de la pareja. Las
enfermedades en esta etapa son también perjudiciales y, por tanto,
el nivel de interés sexual en cualquiera de los integrantes de la
pareja. Los compañeros de las mujeres en etapa climatérica tienen
diversos problemas de disfunción eréctil, y la falta de una pareja
sexual agrava la situación emocional y sexual de la mujer.
La respuesta sexual humana y sus disfunciones
La respuesta sexual humana, de acuerdo con la teoría de Hellen
Singer Kaplan, se puede dividir en tres fases: deseo, excitación y
orgasmo. Asimismo, hay varias disfunciones sexuales femeninas
durante el climaterio: la apatía sexual o deseo sexual inhibido, la
disritmia o alguna conducta fóbica durante la fase de deseo; la
falta de lubricación vaginal y la dispareunia o el vaginismo en la
fase de excitación, y la baja intensidad del orgasmo o la franca
anorgasmia en la fase final de orgasmo.
En la pareja masculina suelen presentarse, en la fase de deseo, la
apatía sexual, la disritmia o alguna conducta fóbica; en la fase de
excitación, la disfunción eréctil; y en la fase de orgasmo, la
eyaculación precoz o retardada. Todas éstas pueden ser tratadas con
una terapia psicosexual especializada.
Algunos mitos y creencias erróneas acerca de la mujer en la etapa
del climaterio son:
• La sexualidad se debilita en el climaterio y desaparece en la
vejez.
• La sexualidad termina al aparecer la menopausia.
• La mujer en el climaterio ya no es atractiva sexualmente.
• La reducción funcional de las glándulas sexuales marca el fin de
la vida sexual de los seres humanos.
• La masturbación es una práctica que debe evitarse en todas las
edades, y más aún en la edad adulta.
• La mujer que no menstrúa ya no debe tener relaciones sexuales.
• Existen afrodisíacos para las mujeres.
• La esterilización o la histerectomía acaban con la vida sexual.
• Las personas mayores ya no tienen actividad sexual.
• A una mujer mayor “decente” no le interesan las relaciones
sexuales.
• La relación sexual, si no tiene fines reproductivos, no tiene
razón de ser.
• La relación sexual en el climaterio ya no es satisfactoria sino
molesta.
No obstante, hay muchos factores protectores para una fase de
climaterio de calidad, que son, a saber:
• Buena salud.
• Estilo sano de vida.
• Información y orientación adecuadas acerca de esta etapa, a través
de un especialista.
• Terapia de remplazo hormonal (bajo la supervisión médica
especializada).
• Ejercicio frecuente.
• Apoyos estéticos de cirugía plástica y de cosmetología.
• Alimentación adecuada.
• Buen estado de ánimo o, en su defecto, una consejería psicológica
y terapia de esclarecimiento de sentimientos, temores, etcétera.
• Buena comunicación con un compañero sexual interesado e
interesante.
Todo ello permitirá transitar a la mujer por esta etapa de la vida
con una actitud positiva, una vida sexual satisfactoria, una
convivencia agradable con la familia o la pareja y una soledad
productiva, sin malestares causados por una baja autoestima ni
signos o síntomas que denoten malestar o enfermedad.
Algunas mujeres son inducidas quirúrgicamente a la menopausia por
medio de una histerectomía o la extirpación de los ovarios, o bien
al recibir tratamientos de quimioterapia. Éstas muestran una
reducción significativa de testosterona y estrógenos los primeros
días después de la cirugía, pero si se someten a tratamientos de
reposición hormonal, el estrógeno garantizará la integridad vaginal,
entre otras cosas; los progestágenos previenen los efectos
colaterales, y los andrógenos parecen aumentar el interés sexual.
Así como existen medicamentos que ayudan a la erección peneana,
pronto habrá otros que colaboren durante la fase de excitación de la
mujer, para lo cual se están realizando estudios muy interesantes.
Recomendaciones al médico
Es importante que el médico explore los aspectos psicosexuales de
las pacientes en la etapa del climaterio y les brinde información y
orientación apropiada acerca de ella. Existen preguntas básicas que
el médico puede hacer para determinar si existe una disfunción
sexual en la mujer durante el climaterio:
1. ¿Tiene pareja actualmente?
2. ¿Es sexualmente activa?
3. ¿Ha notado algún cambio últimamente en su deseo sexual?
4. ¿Su relación sexual es satisfactoria?, ¿lo era antes?
5. ¿Existe alguna molestia en su relación sexual?
¿Alguna vez la ha tenido?
6. ¿Cada cuándo se masturba o tiene sueños eróticos?
7. ¿Siente usted lubricación (se humedece) durante la excitación
sexual?, ¿anteriormente la tenía?
8. ¿Obtiene su orgasmo satisfactoriamente?,
¿anteriormente lo obtenía, ¿utiliza la masturbación o sus sueños?
9. ¿Su pareja muestra algún problema con la relación sexual?, ¿lo
tenía anteriormente?
10. ¿Está tomando usted o su pareja algún medicamento (ansiolíticos,
antidepresivos, antiulcerosos) o padece enfermedades (sistémicas
como diabetes) que puedan alterar el deseo o el orgasmo?
En fin, si la mujer conoce oportunamente y de manera positiva en qué
consiste la etapa del climaterio, y por lo tanto la comprende y la
acepta, puede prepararse mejor. Si conoce sus factores protectores,
y su pareja y otras personas que la rodean también conocen las
características del climaterio, ellas estarán en condiciones de
comprenderla y apoyarla mucho mejor. Su médico debe darle todas las
alternativas para que pueda tener una mejor calidad de vida,
incluida la terapia psicológica o psicosexual especilizada.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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