AYUDAR A TU NIÑO A
ENFRENTAR L A MUERTE DE UN SER QUERIDO
Cuando perdemos a un ser querido
sufrimos un duro golpe que cada uno lo asume como buenamente puede,
pero ¿qué ocurre cuando es un niño el que tiene que asumirlo?, ¿cómo
le explicamos lo que está ocurriendo?
Dependiendo de la edad en la que se
encuentre el niño, el proceso será de una u otra forma, así podremos
ver que en general el principal problema que se le plantea al niño,
es el mismo concepto de muerte. En los niños de edad preescolar el
problema que se presenta es, que conciben a la muerte como algo que
se puede cambiar, algo así como “ahora está muerto, pero luego viene
a merendar conmigo”, piensan que se trata de algo variable, no
asimilan que sea algo fijo, que no se pueda dar marcha atrás, no
conciben el concepto de nunca más o de siempre, con lo cual no
entienden el significado de muerte y por ello no nos debe extrañar
si una vez muerto el abuelo, el niño nos comenta que si mañana va a
venir el abuelo a buscarle para ir al parque.
Cuando ya tienen unos añitos más, entre los cinco y diez años, el
concepto ya se encuentra más formado, más real, aunque piensan que
ni a ellos, ni a sus seres queridos, les puede llegar a tocar la
muerte, es algo que saben que existe pero que piensan que eso sólo
le ocurre a gente que no conocen.
Por desgracia cuando al niño se le muere un ser querido, la pérdida
es para toda la familia, de ahí la complicación ya que los padres y
el resto están también de duelo, con lo que estar pendiente del niño
en estos momentos sea tarea dura para los padres. El ambiente
familiar se encontrará tocado, pero debemos intentar que el cuidado
y las atenciones del niño no se vean muy alterados, dentro de
nuestras posibilidades.
Al igual que nosotros damos muestras de nuestro dolor, haremos que
el niño comprenda que puede expresar su dolor de forma natural, que
no tiene que cohibirse ni esconderse, es más, si podemos ayudarle a
que lo exprese sería ideal.
Aunque nos cueste debemos estar muy atentos al comportamiento del
niño, puede estar triste como es normal, pero hay detalles que
tenemos que tener en cuenta, como que pasado un tiempo considerable,
se muestre aún excesivamente triste. (Teniendo en cuenta que debe
ser a largo plazo). Algo que tampoco se nos puede pasar por alto es
que el niño intente demostrar que nada le ocurre, que el es fuerte y
no le duele, ya que esto con el tiempo puede llevar a un problema
grave.
Otra forma de presentarse una anomalía en el duelo, es que no
asimilen que el ser querido esta muerto realmente, es decir, que hay
una negación del suceso por parte del niño.
Reacciones del niño ante la muerte
Las primeras diferencias, al igual que
ocurre en el duelo de las personas adultas, debemos conocer la
relación de cercanía que tenía el niño con el difunto. Por supuesto
que está claro que a mayor cercanía la reacción será más marcada. De
este modo, si el niño mantenía una relación próxima con la persona
muerta, la probabilidad más alta es que el dolor que sienta lo saque
al exterior de forma brusca, normalmente suele ser rabia, esta
tensión sale al exterior como pesadillas, está irascible, tiene
reacciones violentas, al igual que los juego pueden aumentar la
violencia…nos damos cuenta perfectamente que el niño está alterado.
Puede estar jugando y de repente pegar a la persona con la que está
jugando, esto se debe porque no puede controlar las emociones que
está experimentando. Un detalle curioso es que en muchas ocasiones
los niños parecen enfadarse con el resto de la familia que esta
viva, sobre todo si la persona muerta es uno de sus progenitores o
alguien muy próximo a el.
En algunos casos el niño experimenta un retroceso, una involución,
una regresión en el proceso evolutivo, es decir que de repente
comienzan a realizar acción de etapas anteriores que ya están
superadas, lo que realmente están haciendo es llamar nuestra
atención.
Síntomas de una elaboración errónea
de un duelo.
Podemos percibir que nuestro hijo no
está realizando un duelo en condiciones si nos damos cuenta que está
experimentando una serie de comportamientos.
Hay algunos que pueden ser muy evidentes porque son muy llamativos,
como son las pesadillas o la incapacidad para quedarse solo,
provocándole un miedo intenso, estas son fáciles de captar, pero no
todas son así por desgracia. Debemos estar atentos o incluso
comentarlo con los profesores para que nos ayuden por si ellos
perciben un comportamiento diferente en el niño, sobre todo a la
hora de interactuar con sus compañeros, suele no querer jugar con
ellos como antes, se aísla, incluso sus estudios se deterioran y
pueden no querer ir al colegio .
Si vemos que nuestro hijo, con el paso del tiempo, está perdiendo el
interés por todas aquellas cosas que antes le encantaba hacer y
ahora sin motivo aparente no quiere volver a realizar.
También es importante el apetito, cuando el niño se siente apagado,
triste el apetito se resiente y comienza a mal comer o a incluso no
querer ingerir nada.
Se dan casos en el que el niño expresa abiertamente el deseo de irse
con la persona fallecida, le imita, habla en exceso de el, es decir,
mantiene un comportamiento lo suficientemente llamativo como para
que nos demos cuenta de que el niño no se encuentra bien, que no
consigue pasar el duelo.
DUELO PATOLÓGICO-
SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO
¿QUÉ PODEMOS HACER POR
UN VIUDO/A?
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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saber antes de comprar)

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