¿CÓMO SOBREVIVIR
AL NARCO?
Los habitantes de Acapulco y
otros poblados de Guerrero se resignan a los simulacros de balaceras
en su cotidianidad.
ACAPULCO, Gro.- Aproximadamente cada
media hora, durante todo el día, se escucha esto en las principales
estaciones de radio locales:
“¡Protéjase! ¡Actúe de inmediato y no
arriesgue su vida! La Secretaría de Seguridad Pública y Protección
Civil le da las siguientes recomendaciones con el fin de brindar
seguridad a usted y a su familia: en caso de una alteración al orden
público, si escucha detonaciones de arma de fuego cerca de donde se
encuentra, conserve la calma, evite correr o gritar, inmediatamente
tírese al suelo con los brazos y piernas pegadas (sic) al cuerpo
cuidadosamente. Si recibe alguna instrucción de delincuentes o
autoridades, obedezca fielmente. Es por su seguridad. Guerrero. Un
compromiso de todos”.
Son instrucciones de guerra.
Instrucciones para que los ciudadanos salven la vida en caso de
quedar atrapados en medio de balaceras contra el crimen organizado.
Guerrero es el primer estado del país que, a través de
spots en los medios de
comunicación, orienta cada día de forma masiva a sus ciudadanos para
que, resignadamente, convivan con esta realidad.
Todo empezó el pasado 15 de junio a
las 10:10 de la mañana: en medio de una balacera entre sicarios y
militares ocurrida en Taxco, la cual dejó un saldo de 15 muertos, la
radio estatal Soy Guerrero,
alertaba a la gente para que no saliera a la calle ni se asomara a
los balcones de sus viviendas.
Dieciocho días después, el sábado
tres de julio, los guerrerenses se enteraban que recibirían
adiestramiento en escuelas y lugares públicos para saber cómo
reaccionar ante las constantes balaceras que ya han dejado numerosas
bajas en la zona. El secretario de Educación guerrerense, José Luis
González de la Vega, daba a conocer que habría simulacros de
tiroteos en al menos 10 mil 200 planteles que atienden a más de un
millón 200 mil alumnos de nivel básico, primaria y secundaria. La
idea, dijo, es instruir a los niños y adolescentes y a sus maestros
y padres para que sepan cómo reaccionar en los tiroteos.

El primer simulacro se realizó en
Chilpancingo, en la escuela primaria José Martí, el primero de
julio. El segundo en la escuela Juan Ruiz de Alarcón, en Taxco, un
día después; el viernes dos de julio. En las fotografías de los
ensayos se aprecia a niños uniformados tirados en el piso junto a
sus pupitres en posición de “pecho-tierra”. Acapulco e Iguala serán
las siguientes ciudades donde se realizarán estos ensayos, que se
extenderán a la conflictiva región de Tierra Caliente.
Un día después del anuncio de la
Secretaría de Educación local, el domingo cuatro de julio, el
general de división Juan Heriberto Salinas Altés, secretario de
Seguridad Pública de Guerrero, ampliaba la información y daba a
conocer que los simulacros de balaceras no sólo se realizarían en
las escuelas, sino que se extenderían a lugares públicos como
centros comerciales. El militar reconocía que las fuerzas policiales
no son suficientes para contener este tipo de violencia, por lo que
el gobierno de Guerrero consideraba necesario involucrar a la
población para que, ante un eventual enfrentamiento, evitara caer
presa del fuego cruzado. Y sentenciaba que no había opción: “No se
tiene previsto que la situación vaya a cambiar. Los tiempos de antes
no volverán”.
El origen de esta decisión radical se
ubica aquí, en Guerrero, el 14 de abril pasado, cuando se produjo un
intenso tiroteo en plena Costera de Acapulco, zona turística por
excelencia. Allí, como consecuencia de la balacera entre sicarios y
efectivos de la Policía Federal, siete personas murieron. Entre las
bajas colaterales estuvieron dos menores de ocho y 12 años (una niña
y un niño) y su madre. Los tres viajaban en la camioneta de la mujer
cuando el vehículo fue alcanzado por al menos 25 balas. Un taxista
también murió y resultaron heridos dos turistas del Distrito Federal
y tres lugareños.

Un grupo de ciudadanos destacados de la
sociedad guerrerense y acapulqueña, angustiados por la posibilidad
de que las balaceras y los fuegos cruzados atraparan de nuevo a más
ciudadanos, solicitaron orientación a la Secretaría de Marina. “¿Qué
hacemos en casos como ésos?”, preguntó Karla Garibo Muñúzuri,
presidenta del Grupo Aca (organización civil de empresarios,
comerciantes, intelectuales, periodistas y notables que reúne a
buena parte de los sectores sociales del lugar, y ante la cual cada
proceso electoral hacen pasarela los candidatos no sólo a la
alcaldía sino al gobierno de Guerrero) al almirante José Santiago
Valdez Álvarez, comandante de la Cuarta Región Naval, durante una
reunión que sostuvieron días después del atentado. El marino se
comprometió a orientarlos. Y así lo hizo. Les envió un pequeño
manual con una introducción redactada por él de la cual
M Semanal tiene copia. En ella
el almirante se refiere a las amenazas de las balaceras entre
sicarios, o entre criminales y fuerzas federales, y sugiere a la
población evitar actividades que no sean estrictamente necesarias
para que no se conviertan en una “estadística” más de la
delincuencia. El almirante advierte también que las sugerencias que
hace su comandancia no son “infalibles”. Este el texto que redactó
como introducción al manual preventivo:
G. QUE HACER
EN CASO DE QUE ALGUN GRUPO ARMADO LE MARQUE EL ALTO
1.- Deténgase de inmediato, NO HUYA,
ni trate de evadir el alto, le pueden confundir y disparar.
(Comúnmente los sicarios o delincuentes, al no estar seguros de si
el detenido es la víctima prefieren marcarle el alto para
cerciorarse de que sea).
2.- Encienda la luz interior y ponga
las manos arriba, guarde la calma, no se ponga a la defensiva,
recuerde que los agresores pueden actuar de una manera inadecuada y
el menor tipo de malestar los puede irritar haciéndolos perder la
paciencia y de esta manera “actuar”.
3.- Posiblemente le ordenaran que se
identifique HÁGALO, sin titubear, (recordemos que el que nada debe
nada teme) y muestre su identificación.
4.- NO PREGUNTE ni hable, conteste lo
que le pregunten más no hable de más (Comúnmente: ¿en dónde vive?,
¿a qué se dedica?, ¿de quién es el vehículo? etc.).
Pero, ¿qué opinan miembros de la
sociedad guerrerense y acapulqueña de todo esto? Covadonga Gómez,
directora general de la Asociación de Hoteles y Empresas Turísticas
de Acapulco (AHETA), que aglutina a los hoteles, restaurantes, bares
y discotecas más importantes del lugar, está de acuerdo con que se
realicen estos simulacros y cree que esto no afectará al turismo:
“El mundo y México han cambiado y hemos que tenido que entrar a un
sistema de vida muy diferente al de otros años. Como madre pienso
que tenemos que aprender a vivir estas nuevas situaciones. Hay
países que tienen que prepararse para cosas como el terrorismo, y lo
digo yo que viví en España al final del franquismo. Ahora tenemos en
México que estar preparados para esto. Ni modo. Así está esta
situación. Empezaron en el norte con simulacros de balaceras, y
ahora tenemos que aprenderlo nosotros”.
JPBA: Es un
poco triste como país tener que prepararse para esto, ¿no?
CG: Desde luego que es triste, pero
hay otros países que también sufren terrorismo. Si hay una manera de
poder salvaguardarnos y es ésa (los simulacros de balaceras), pues
que sea ésa. Si así están las cosas, tenemos que estar preparados
para defendernos y para cualquier situación.
JPBA: Es duro
que los niños tengan que aprender a convivir con balaceras y a
obedecer delincuentes, ¿no?
CG: Sí, desde luego… Pero yo, como
ciudadana, como Covadonga Gómez, creo que tenemos que entender que
no podemos contar con un policía para nos cuide a cada uno. Nosotros
tenemos que aprender también a manejar nuestra propia seguridad. Ni
modo, desgraciadamente suceden ya cosas muy extrañas en México y en
todo el mundo.
JPBA: ¿Afecta
al turismo?
CG: No, no, no, no. Digo, hay muchos
turistas que a lo mejor vienen de estados que están peor que
nosotros. No hay ningún turista que venga del paraíso porque ya no
existe el paraíso. Lo que ha sucedido en Acapulco desgraciadamente
sucede en otros lugares. Los turistas vienen y seguirán viniendo.
Acapulco es muy noble, ha aguantado y aguanta mucho. Mira, se
cayeron las Torres Gemelas y la gente sigue yendo a Nueva York. Ya
no hay una sola parte del mundo que esté exenta de violencia, así
que lo que nos queda a nosotros es seguir adelante.
JPBA: ¿Tienen
miedo cuando ven convoyes militares y policiales?
CG: No, al contrario, al contrario.
La percepción de la gente aquí es qué bueno que hay vigilancia, qué
bueno que tenemos vigilancia. Al principio a lo mejor la gente veía
y decía qué barbaridad, pero hoy no, al contrario. Preferimos ver a
los policías y militares y marinos que no ver a ninguno.
JPBA:¿Y miedo
a los narcos, a sus camionetas blindadas en restaurantes, en antros?
CG: La mejor prueba de que no cambian
los hábitos y que la gente va a las discotecas y se divierte igual
es ver los fines de semana cómo están llenísimas las discotecas, y
los puentes y vacaciones ni hablemos. Yo que salgo mucho no percibo
eso. La franja turística como que está a salvo. Aquí no ha pasado lo
que ocurrió en Cuernavaca, donde de plano la gente sí dejó de salir:
yo misma le dije a mi hija que no saliera porque estudia allá.
Por su parte, Garibo avala los
simulacros y cuenta que sí han cambiado los hábitos por la presencia
de los narcos: “En Grupo Aca
tuvimos la presencia de nuestro comandante de la octava región
naval, el almirante José Santiago Valdés Álvarez, y le solicitamos
un manual ciudadano por parte de las autoridades, porque el Ejército
y la Marina han recibido entrenamiento para saber qué hacer; en el
caso de la balacera de abril, cuando hubo gente que quedó en medio
del fuego cruzado, ¿qué podíamos hacer los ciudadanos comunes al
respecto, cómo podíamos prepararnos para eso? Y nosotros recibimos
un manual de la Secretaría de Marina para saber qué hacer no sólo en
estos casos sino en casos de extorsiones, secuestros, robos de
vehículos, e inclusive de los retenes, si nos bajamos o no. Es
decir, saber qué hacer si la vida de los ciudadanos corre peligro”.
JPBA: ¿Qué
opinas de los simulacros?
KG: Está bien que se realicen. No por
toda la gente va a ser bien visto, pero si nuestros hijos están en
las escuelas y reciben esta capacitación pueden, en un momento dado,
salvar su vida. Desearíamos que fuera una situación que no se
viviera, y que en vez de una prevención de una balacera no hubiere
balaceras, pero si está sucediendo no podemos cerrar los ojos,
tenemos que enfrentar la situación preparándonos como ciudadanos
para saber qué hacer y no ser víctimas en un fuego cruzado. Aunque
estas medidas puedan sobresaltarnos un poquito al inicio, y
causarnos un poquito de escozar porque no estábamos acostumbrados a
vivir de esta manera, tenemos que acatarlas y ser muy responsables.
Nosotros vamos a poner esto de nuestra parte como ciudadanos, pero
ahora queremos resultados. El narcotráfico es un problema que nos
pega y nos duele no sólo aquí, sino en todo el país.
JPBA: ¿No es
resignarnos, derrotarnos… Ya vivimos esto, estamos en guerra y ya ni
modo? ¿Esta es ya tierra del narco, zona de los cárteles?
KG: Como ciudadanos no es así. Como
ciudadanos hay temor, porque de repente ves pasar a los militares,
hay llamados de la ciudadanía para que sean más discretos, pero
también hay un llamado para que el Ejército esté presente. Pero no
estamos como en Chihuahua, fuera de control, y no queremos que
Guerrero acabe así; ahora bien, cuando ves a las camionetas
blindadas de estos cuates, eso sí que produce temor. La gente lo
comenta: si coincides en algún restaurante te retiras, ¿no? Evitas
quedarte ahí. Pagas y te vas para no exponerte cuando los detectas.
Alejandro Oscos es director del
colegio Nautilus. Le entristece el daño psicológico que puedan
sufrir los niños por los simulacros de balaceras, pero entiende que
son pertinentes: “Estamos en una situación como en la guerra de Los
Balcanes, como en Afganistán, como en Colombia, una situación muy
crítica de enfrentamientos entre grupos armados. El gobierno tenía
que dar alguna recomendación. A mí me parece bien por un lado, pero
por otro es una expresión muy estresante que los niños puedan estar
haciendo simulacros en las escuelas. Ese tipo de eventos son muy
dramáticos para los niños, y eso es preocupante en su crecimiento.
Si tú lees sobre los niños que padecieron la guerra de Los Balcanes
en los años ochenta y noventa, ya veían con normalidad que la gente
se tiroteara en las calles. Iban por el pan o la leche y traz-traz-traz,
de un lado al otro, y eso ya era normal. No podemos habituarnos a
estar percibiendo la destrucción de un grupo de ser humanos por
otro. Eso no es nada halagador para un niño, para su desarrollo.
JPBA: ¿Qué
opina de que se transmitan spots todo el día?
AO: Ya no nos queda de otra.
Si esto es incontrolable, hay que tener mínimamente un equipo de
supervivencia, y en este caso ese equipo parece que son los
simulacros y los spots. Es una
situación inevitable, pero como educador y director de una escuela,
reitero, me resisto: para la salud mental no es halagüeño. Una cosa
es hacer simulacros de un temblor o de un huracán y otra de una
balacera. Qué triste. Me resisto a que los niños tengan como hábito
o costumbre una situación de guerra donde les disparan, una guerra
que ni siquiera tiene reglas o códigos como otras. Llegar a esto es
como una desesperanza social, como una resignación social…
Las cifras
Desde que inició la guerra y hasta
2009 las ejecuciones anuales aumentaron
145.5% en Guerrero
El promedio mensual de ejecutados
creció 165% entre 2007 y 2010
De acuerdo al conteo de
Milenio, este 2010 Guerrero
tiene un año violento en cuanto a las ejecuciones ligadas a la
guerra contra el crimen organizado: tiene un promedio de casi
ochenta ejecuciones por mes (79.3, sin contar julio), al menos dos
por día.
Ejecutados en Guerrero durante 2010
Enero: 75
Febrero: 69
Marzo: 129
Abril: 55
Mayo: 92
Junio: 56
Julio: 26
Total parcial: 502
Ejecutados por año
2007
Total nacional: 2,773
Total Guerrero:
359 (12.9%)
2008
Total nacional: 5,661
Total Guerrero:
465 (8.2%)
2009
Total nacional: 8,281
Total Guerrero:
881 (10.6%)
2010
Total nacional: 6,935
Total Guerrero:
502 (7.2%)
En los cuatro años de esta lucha
Guerrero concentra, en promedio, el 9.7% de las ejecuciones.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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