Muchos más padres tienen otras
enfermedades degenerativas e incluso mortales, y también deben
tomar la decisión sobre qué decir a sus hijos.
"Debes estar preparado para dar la
información a tu hijo”, dijo Rosalind Kalb, psicóloga clínica
que trabaja para la Sociedad
Nacional de Esclerosis
Múltiple en EU. “Algo que siempre digo a los padres es
que no se trata de una conversación de una sola vez. No se trata
de una situación en la que pueden sentar a sus hijos y decirles
qué es lo que pasa, y después ya se resolvió esa situación”.
Las conversaciones sobre las
enfermedades de los padres pueden variar según la familia y su
situación personal. Por ejemplo, Shaw no sintió que tuviera que
decir nada a su hijo pues su cáncer no tenía muchas
manifestaciones físicas; no perdió su cabello ni estaba tan
cansada, incluso faltó rara vez al trabajo.
“Si no hay síntomas visibles y te
sientes bien, quizás decidas posponerlo un tiempo”, dijo Kalb.
Pero los padres que no pueden posponer las conversaciones
difíciles con sus hijos deberían prepararse para “organizar sus
emociones”, sugirió Kalb.
“Me gusta pensar en eso como una
azafata en un avión: debes ponerte tu propia mascarilla antes de
ponérsela a otra persona”, explicó. Al momento de decir a un
niño que su padre o madre tiene cáncer, el siguiente paso es
pensar en lo que el niño puede manejar a su edad.
Preescolar
Los niños de entre dos y cuatro
años quizá no logren comprender lo que le pasa a su padre o
medre, pero saben que algo anda mal según el comportamiento de
la persona enferma, ya sea porque actúen con ansiedad, temor o
cansancio. Los padres deben saber que los eventos como mojar la
cama o querer dormir con los papás no son incidentes aislados,
sino reacciones a lo que perciben en la familia.
La doctora Paramjit Joshi,
directora de psiquiatría infantil en el Centro Médico Infantil
Nacional en Washington, sugiere a los padres que den
explicaciones simples. “Intenten contener su ansiedad para que
puedan ayudar a sus hijos”, dijo Joshi. “Díganlo de forma
simple: ‘mamá tiene que ir al hospital para ponerse bien’”.
Asignar un proyecto al niño
también puede ser de ayuda, como hacer una tarjeta para el padre
que está enfermo. “Es algo muy tangible que pueden sentir”.
Niños en edad escolar
A los cinco o seis años, los
niños tienen mejores habilidades cognitivas, y las explicaciones
simples no son suficientes, dijo Joshi. “Saben más de lo que
creemos”, dijo. La clave es descubrir qué es lo que sabe el niño
y partir de ahí.
La edad no es un indicador
preciso de lo que sus hijos ya saben. "Un niño de nueve años
puede saber qué es lo que pasa, pero otro niño de la misma edad
puede no tener ni idea”, dijo Joshi. Para descubrirlo, Joshi
sugiere hacerles preguntas directas y abiertas como: “¿qué crees
que le pasa a mamá?”.
Preadolescentes
Si tu hijo tiene 10 años o más y
conoce el nombre de tu enfermedad, lo más probable es que ya la
haya buscado en Internet, dijo Joshi. “Ya lo buscaron, lo hablan
con la gente y están obteniendo respuestas”.
Por eso es importante ayudar a un
preadolescente a lidiar emocionalmente con la información que
recopilan. “Deben aceptar sus propios sentimientos: los adultos
pueden entristecerse”, sugirió Joshi. “Pueden decir a sus hijos
que todos están preocupados por mamá”.
Adolescentes
Cuando los niños se convierten en
adolescentes, quieren saber más sobre la enfermedad de sus
padres, y los padres pueden considerar llevar a sus hijos a una
consulta médica para que él mismo pueda hacer preguntas.
"Es importante informarles y
hacerles saber de forma más sofisticada qué es lo que están
haciendo para solucionar el problema”, dijo Kalb. “Quieren saber
sobre el tratamiento y necesitan más información”.
Los niños y los adolescentes
suelen beneficiarse con grupos de apoyo. La
Sociedad Americana para el
Cáncer,
Cancer Care y Parenting
at a Challenging Time tienen información detallada
para ayudar a un niño cuando alguien de su familia tiene cáncer,
por ejemplo.
Shaw dice que está contenta de no
haberle dicho a su hijo sobre su cáncer y que está muy
agradecida con sus amigos y familiares, porque le ayudaron a
guardar el secreto. Sus maestras en la guardería, por ejemplo,
sabían de su condición y no dijeron nada a Aaron.
Pero luego de aceptar que CNN
contara su historia, Shaw decidió informar a Aaron que estuvo
enferma.
"Ha sido una carga porque sé que
se lo tengo que decir algún día”, dijo a CNN en un correo
electrónico. “Le dije, y después le pregunté si entendía lo que
había pasado, y me dijo que sí”, y agregó que fue más fácil de
lo que pensó.
