PRIMERAS FASES DEL
ENTRENAMIENTOEl
Entrenamiento en las Primeras Fases. Para comprender mejor el
concepto de entrenamiento de fuerza y su funcionamiento, antes
tenemos que comprender su estructura anatómica y fisiológica
El músculo es la estructura principal
que interviene en cualquier movimiento del cuerpo. En general se
compone de tres tipos de fibras que actúan de distinta forma según
el tipo de ejercicio que se realiza. Estas son:
•Fibras tipo I o de contracción lenta: poseen gran vascularización,
no tienen mucho poder de contracción pero tienen una enorme
resistencia a la fatiga. El principal consumo energético que tiene
es el del proceso de oxidación conocido como metabolismo aeróbico.
Su capacidad de hipertrofia es muy pequeña.
•Fibras tipo IIA o de contracción rápida: presentan una mínima
vascularización, por tanto presenta poca capacidad para generar
energía a través los mecanismos oxidantes. Su principal vía de
obtención de energía es el metabolismo anaeróbico a través del
glucógeno reservado en las fibras musculares. Tienen un papel de
resistencia intermedia con un mayor carácter de fuerza o contracción
muscular que la anterior
•Fibras tipo IIB o de contracción explosiva: realiza los esfuerzos
más rápidos y explosivos pero no duran mucho tiempo. El sistema
metabólico principal es el que se utiliza del ATP (energía muy
accesible y rápida) y las reservas de fosfocreatina.
A partir de aquí podemos decir que según el tipo de actividad o
deporte actuará más un tipo de fibras u otro, y el entrenamiento
estará más dirigido a estas. Pero, ¿esto es solo aplicable a las
actividades o deportes de alto rendimiento? La respuesta es no.
Cualquier persona que empiece a hacer ejercicio o deporte debería
seguir una progresión coherente para desarrollar la masa muscular
que necesita para poder realizar la actividad de que se trate, ya
sea actividades de resistencia, deportes en general, fitness,
pilates, etc.
Para diseñar cualquier programa de entrenamiento de fuerza, primero
hay que establecer el objetivo del mismo. Este objetivo se establece
a partir de las condiciones de cada persona, de los
objetivos/factores sobre los que se quieren incidir, es decir,
necesidades energéticas, tipos de fuerza, historial deportivo de la
persona y prevención de lesiones.
En las primeras fases los entrenamientos deberían de estar
orientados a desarrollar y mejorar la estructura muscular con
ejercicios de tonificación muscular general. Una buena forma de
empezar para las personas que se inician en este tipo de actividad
es con los circuitos, donde se van alternando distintos ejercicios
de diferentes grupos musculares pasando de uno a otro con un pequeño
tiempo de descanso. Este trabajo se puede repetir entre dos y tres
veces en una misma sesión según el nivel de la persona.
En una segunda fase se empiezan a localizar los ejercicios por
grupos musculares (piernas, pectoral, dorsal) en una misma sesión.
Estas sesiones hacen que cada grupo muscular actúe de forma
concentrada aumentando la firmeza y el volumen muscular. Esta parte,
para muchas personas produce algo de rechazo, dado que es posible
que aumente un poco el peso y uno/a se sienta más inflado por la
congestión muscular que provoca este tipo de trabajos. Esto es
transitorio y conforme vamos avanzando esta sensación se va
perdiendo. Este tipo de entrenamiento ayuda a que los músculos vayan
adquiriendo la preparación necesaria para orientarse al objetivo
queremos conseguir y la protección de posibles lesiones.
A partir de aquí, ya empezamos a estar preparados para hacer un
entrenamiento más específico.
Recordad que estas primeras fases de entrenamiento de fuerza son muy
importantes y necesarias para orientar vuestro entrenamiento futuro
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Fuente
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