Algunas personas
han comprobado que la hipnosis, las apuestas y la presión social
pueden ser métodos eficaces para vencer la adicción al cigarro. La
revista estadounidense
Health, especializada en salud, recopiló estos y
otros casos en su página de Internet. Te presentamos los más
interesantes.
Abre un grupo en
Facebook. En 1994, el músico de
rock John
Mellencamp sufrió un ataque al corazón y se le recomendó que
dejara de fumar. A la fecha, aún no lo ha hecho, pero su hijo de 14
años abrió hace poco un
grupo en Facebook para obligarlo a vencer su adicción. Cuando el
grupo alcance el millón de miembros, Mellencamp dejará el cigarro,
según ha prometido. El grupo actualmente ronda los 300 mil
afiliados.
Entierra la evidencia.
Pat Owens, habitante de Valley Stream, Nueva York, relata: "Una vez
compré varios paquetes de cigarros, los metí a una bolsa de plástico
y los enterré en una maceta de mi jardín. Cada vez que quisiera
fumar, tendría que cavar, sacar un cigarro y volver a enterrar los
paquetes. ¡Eso fue hace 18 años!".
Apuesta que lo dejarás.
"Dejé de fumar tras una apuesta que hice en 2002. Un amigo aseguró
que no podría, ni siquiera por un mes, y yo acepté su reto. Nueve
meses después, finalmente me pagó la apuesta", describe Eric Katzman,
ciudadano de Queens, Nueva York.
Hipnotízate a ti mismo.
La psicóloga
Sheila Sidney Bender asegura haberse hipnotizado por error y no
haber vuelto a fumar: Una amiga le pidió que usara sus conocimientos
de psicología para ayurarla a dejar el cigarro. Sheila decidió
hipnotizarla. Una semana después, se encontró hablando con su amiga
por teléfono. La conocida fumaba; miestras que la psicóloga no,
tenía siete días sin consumir nicotina.
Haz que sea el último.
Jessica Ward, habitante de Kent, Washington, EUA, relata la manera
en que su abuela dejó de fumar. Ella desechó cada una de sus
cajetillas y conservó sólo un cigarro encima del refrigerador, en la
cocina. Cada vez que sentía ganas de fumar, iba y prendía ese
cigarro, le daba una fumada y lo apagaba. Lo hizo así un par de
semanas, hasta que lo que aún restaba del tabaco estaba lleno de
cenizas y lucía desagradable. Entonces los tiró y no volvió a fumar.
Paga una multa.
Otra idea sugiere que establezcas un castigo económico junto a otro
amigo fumador. Cada vez que alguno de los dos pruebe un cigarro,
deberá pagarle una sustanciosa cantidad al otro. Claro, esta técnica
funcionará mejor si ambos son competitivos o se sienten escasos de
recursos económicos.
Controla tu ansiedad.
Sustituir una adicción por otra parece poco razonable. Sin embargo,
puede controlarse la ansiedad que tiende a generar la adicción al
cigarro, ingiriendo comida saludable, galletas o masticando un
chicle. Al menos en lo que se supera la
adicción.
Usa ese dinero para
otra cosa. Desde hace 25 años, Liz
Rubin de Maryland, Estados Unidos, asegura haber comenzado a emplear
lo que gastaba en cigarros para comprar billetes de lotería. "Cada
vez que quería ir por un cigarro, empleaba ese dinero para comprar
lotería. No he ganado un millón de dólares, todavía, pero no he
vuelto a fumar".
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